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Historia de la Poesía Española                  

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Las Vanguardias y otras tendencias

 

Introducción

En la vieja Europa, a la que le esperaba un tormentoso siglo XX, a principios de siglo florecen cientos de corrientes y estéticas literarias. Todas las artes, y la poesía entre las primeras, experimentan nuevas formas y posibilidades. La única regla es inventarse sus propias reglas. Unos cantarían a los nuevos inventos mecánicos como los héroes perfectos, otros deformarían la realidad y buscarían en la interpretación de lo absurdo el sentido de las cosas. Sin embargo, en España no caló tan hondamente como en el resto de Europa el espíritu renovador e irracional de las vanguardias. No triunfaron presupuestos como la escritura automática o el procedimiento dadá de escritura al azar.

Ramón Gómez de la Serna, además de la gran figura de las vanguardias en España, ejemplifica con su obra la experimentación y originalidad de los jóvenes poetas.

Directorio Militar de Primo de Rivera

 

Características

Como analizaba en su Deshumanización del arte José Ortega y Gasset, el nuevo arte europeo renunciaba a hablar de los seres humanos, de sus problemas, sus ansias, sus dudas... Los vanguardistas perseguían chocar al lector. Las imágenes poéticas son pura imaginación e ironía, pero sin aludir a la realidad. De este modo, las greguerías de Gómez de la Serna son excepcionales frases llenas de ingenio, que sorprenden y maravillan al lector, pero éste no encuentra en ellas ningún sentimiento o ansia del poeta. A pesar de esta deshumanización, los españoles no supieron desprenderse de cierta "racionalidad" en sus textos.

Por otra parte, muchos fueron los poetas vanguardistas y poco el arraigo del vanguardismo europeo en ellos. La mayor parte de autores novedosos llegarían de Hispanoamérica, especialmente con Vicente Huidobro y Jorge Luis Borges.

 

Los ismos

La primera vanguardia europea fue el futurismo, inaugurado por el italiano Marinetti. La siguieron el expresionismo o el cubismo, sobre todo en el campo de la pintura. El dadaísmo se revela ante las reglas de la cultura y emplean un lenguaje infantil y balbuceante, como el de un bebe. Pero el ismo más famoso y aplaudido de todas las vanguardias europeas fue el surrealismo, tanto en pintura como en literatura.

 

Al contrario que las otras vanguardias, el surrealismo si busca expresar sentimientos del ser humano. en concreto, esos sentimientos más puros y profundos, los que afloran en los sueños y habitan el subconsciente. Imágenes y asociaciones absurdas, como la de los sueños, son reflejo de sensaciones y estados anímicos humanos El surrealismo le debe un importante rédito al psiquiatra Sigmund Freud

 

En el mundo hispano, aparece el Creacionismo, que se debe al poeta chileno Vicente Huidobro. Éste apostaba por una literatura creada de la literatura, no como imitaicón de la naturaleza o de algo físicamente real. El poema nace del autor como el árbol de la naturaleza. Un poeta cercano a Huidobro y su creacionismo fue Juan Larrea. Otro ismo de relevancia en España fue el Ultraismo, que rechazaba la estética y la poesía de Rubén Darío y sus seguidores. Un poeta ultraísta importante fue Guillermo de la Torre.

  

Juan Ramón Jiménez

Otros, aunque conocedores de la vanguardia, prefirieron diferentes formas de expresión. Es el caso de Felipe Camino García, conocido como León Felipe (1884-1968). Comienza con una línea tradicional para terminar en una poesía grandilocuente y profética, influida por autores como Nietzsche o Walt Whitman, en la que el verso libre permite una lírica ética y moral, representativa del exilio que el poeta sufrió hasta su muerte en México. Otro poeta no vanguardista de esta época es Tomás Morales, heredero del modernismo al igual que Ramón de Basterra. Otros estilos propios son los de Mauricio Bacarisse con ecos juanramonianos y de corte intelectual y el de Fernando Villalón. Su poesía es graciosa y auténtica, inspirada en el campo andaluz. Fue admirado y querido por los poetas del 27, con los que entabló especial amistad.

 

Juan Ramón Jiménez, poesía pura

El Nobel moguereño es el gran poeta del nuevo siglo recién nacido. Recorrió varias etapas hasta abandonar cualquier moda y crear un estilo propio y personal. Siguiendo el ansia de Mallarmé, de crear una poesía pura, exacta y hermosa, válida en sí misma, cultivó una poesía excepcional. Fue el gran maestro de la posterior generación de 1927, además de ser nexo entre varias etapas, las que él mismo recorrió. Efectivamente, Juan Ramón Jiménez se consolidó como gran poeta en su etapa modernista, pero posteriormente renegaría de esta corriente para alcanzar una poesía más pura, sencilla como la de su primera etapa, sus primeros poemas de adolescente. Su gran obra es, si es que es sólo una, Platero y yo.

   

   

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