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Historia de la Poesía Española                  

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La poesía desde los años 70

 

Introducción

No es, desde luego, fácil resumir treinta años de poesía y, mucho menos, si esos treinta años son los últimos treinta años. Heterogeneidad y variedad, como fruto del experimentalismo literario, plantean un panorama diverso de autores y tendencias. Muchas obras apenas acaban de empezar y son muchos los poetas jóvenes que no se mencionarán en este injusto resumen.

 

Por otra parte, muchos poetas no resistirán el paso del tiempo, sólo lo harán unos pocos. Los mejores. Hasta que ese incorruptible y escrupuloso tiempo selectivo pase, nos conformaremos con establecer las líneas generales de la reciente poesía española. Tal vez lo único riguroso sea mencionar los nombres más destacables, limitándose prácticamente a eso.

En unos pocos años España pasó de una Dictadura nacionalcatólica a una Democracia plena.

El único modo de englobar autores de muy distintas tendencias y procedencias literarias, es agruparlos según dos grupos entre los que poder dividirlos: los más esteticistas y formales, y aquellos que cuidan más el contenido. Así mismo, podemos establecer puntos comunes a todos ellos:

 

En la sociedad consumista que llegó en el tardofranquismo y sobretodo en la transición, se produjo una democratización de la cultura. Tras caer el régimen, no sólo había desaparecido la censura, sino también las barreras sociales que alejaban a gran parte de la población de la cultura. La poesía, por tanto, pierde su misión de protesta y lamento. En general, se puede hablar de un vitalismo literario, especialmente entre los esteticistas. Por otro lado, la línea reivindicativa se continúa con una lírica irónica y crítica ante la nueva España (continuando lo propuesto por poetas de los 50).

 

Otro rasgo común, tanto entre esteticistas como entre poetas menos barrocos, es la desaparición por completo de las reglas métricas básicas, de la rima y en ocasiones del ritmo. La versificación, aparentemente, podría ser otra. Los poemas bien podrían estar escritos en prosa.

 

En los últimos años del siglo XX predomina la temática existencial afrontada desde una poesía muy contenida en cuanto a retórica, con un lenguaje casi coloquial, descargando el valor literario del poema en las imágenes descritas con un lenguaje parco en florituras, sirvan de ejemplo Lorenzo Oliván, Carlos Marzal o lo último de Luis García Montero.

  

Los novísimos y el esteticismo

Tras los poetas del 50, llega un grupo de poetas muy concreto, agrupados en antologías conjuntas, y con unos rasgos comunes bien definidos. Son los "novísimos", también llamados "venecianos". Es el germen del esteticismo, cultivado con brotes de ironía e impregnados, sobre todo entre sus continuadores, de referencias eruditas que en ocasiones preconizan una poesía elitista. 

 

Pero hablamos primero de los "novísimos". El grupo toma nombre de la antología en que el crítico José María Castellet reunió a la mayor parte de los poetas más renovadores de la década de los setenta: Nueve novísimos poetas españoles, Barcelona, 1970. Los poetas en cuestión son Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José María álvarez, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero. El grupo se caraceriza por una absoluta libertad formal, escritura automática, técnicas elípticas, de sincopación y de collage, introducción de elementos exóticos, artificiosidad y una clara influencia de los medios de comunicación de masas y del cine. Por otra lado, tratan de no seguir la tradición literaria española y se centran en autores extranjeros como Ezra Pound, T. S. Eliot o Cavafis. Primaba en ellos lo estético sobre lo práctico: la poesía no tenía por qué servir para algo. Se suelen distinguir los poetas más puramente culturalistas de aquellos que practicaban una poesía más crítica, llena de escepticismo (Vázquez Montalbán y Panero).

 

A este primer grupo de poetas se van añadiendo otros que merecen ser agrupados entre estos últimos. Representan la continuación de esta línea culturalista, con distintos matices personales. Tres son los poetas más representativos de esta poesía erudita: Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena y Jaime Siles. Los tres centran su mirada no en la sociedad de consumo, sino en el mundo clásico, del que son profundos conocedores. Siles es, tal vez, el menos hermético de ellos.

 

Junto a los novísimos publican otros autores que no pertenecen a los presupuestos líricos de éstos. El mejor ejemplo es Antonio Colinas que, si bien comenzó con una poesía culturalista, pronto se acercó a un lenguaje lleno de intimismo próximo a la poesía de hoy. Otros poetas que partieron del "novísmo" para desembocar en estilos personales son José Miguel Ullán, Juan Luis Panero o Jenaro Talens.

 

La otra sensibilidad y el intimismo

Frente a esta poesía culta, erudita, en numerosas ocasiones elitista y hermética, se cultiva una poesía más sincera. Se trata del intimismo en el que el poeta trata de sí mismo, del yo poético desde un leguaje mucho más cercano y coloquial. Es la llamada "Poesía de la experiencia", donde la propia vivencia del autor, que describe lo que justamente siente él, como un modo de contar lo que cualquier hombre siente alguna vez. El gran referente es Antonio Machado, sin olvidar precedentes como los poetas del 50, especialmente ángel González.

 

Luis García Montero

A medio camino entre los novísimos y el intimismo, predominando éste último, destacan Miguel D?Ors y Blanca Andreu.No cabe duda, que entre todos los autores que agrupamos como "intimistas" existen numerosas escuelas y no todos cultivan la poesía de la experiencia. Sin embargo, predomina la tendencia general de centrar los poemas en el sentir íntimo y personal del poeta.

 

Otros poetas que perfilan el intimismo e interés por lo metafísico y metapoético son Ana Rossetti y Olvido García. Además, destacan Julio Llamazares y, Jon Juaristi, Clara Janés, Andrés Sánchez Robayna o José Luis García Martín, entre otros.

Este primer intimismo será el germen para una poesía posterior, especialmente desarrollada en la década de los noventa y el cambio de milenio. El poema es una unidad literaria que trata con un coloquialismo inusitado los grandes temas de la literatura y la vida, con un subjetivismo nada grandilocuente ni romántico. Se podría hablar, paradójicamente, de un "subjetivismo realista".

 

última poesía: el poeta como protagonista

Así pues, muchos autores se acercan a esta poesía metafísica e íntima, con un lenguaje sencillo en lo que a retórica se refiere. En los años noventa sobresalen Andrés Trapiello, Felipe Benítez Reyes o Jorge Riechmann, entre otros.

 

El mejor poeta de la línea intimista, el mejor representante de la "otra sentimentalidad", término acuñado junto a otros dos grandes poetas Javier Egea y álvaro Salvador, es el granadino Luis García Montero. Cultiva con maestría una poesía muy cercana al lector y al sincero sentir del poeta.

 

En ese intimismo los temas grandilocuentes de siempre son tratados con sencillez formal y discursiva, especialmente en Carlos Marzal y Lorenzo Oliván. Otros nombres son Berjamín Prado y Vicente Gallego.

   

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