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Historia de la Poesía Española                  

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Poesía burguesa de la segunda mitad del XIX

  

Introducción

En torno a 1850 el romanticismo dejó de ser la principal línea estilística a seguir. Terminó la época de poesías como la de Espronceda o Zorrilla. Unos pocos poetas, de genuina calidad, como Bécquer continuaría con algo del legado de estos pero abandonando la grandilocuencia en favor de un mayor intimismo. En parte, este intimismo se debe a otros poetas, de éxito, de menor trascendencia literaria pero a quien se debe reconocer ciertas aportaciones, en especial a Campoamor. No obstante, poetas como Bécquer no fueron leídos en vida, sino después de su muerte. Por aquel entonces los poetas más leídos, considerados grandes maestros, eran poetas como Campoamor y Núñez de Arce. Bajo el epígrafe de "poesía burguesa" englobamos sus obras de éxito caracterizadas por el prosaísmo y el gusto por lo cotidiano -cierto costumbrismo burgués- con afirmaciones pseudofilosóficas muy valoradas por su público.

Los primeros años de la Restauración 

fueron propicios para este tipo de poesía

 

Características

Tanto los posrománticos como los llamados "antirrománticos", los poetas de éxito en la burguesía que leía las novelas realistas, abandonaron del primer romanticismo español su lenguaje grandilocuente y pomposo, siguiendo caminos muy diferentes.

 

Los "antirrománticos", aquí tratados, son el reflejo de los gustos literarios de entonces. Fue la poesía contemporánea a las grandes novelas realistas -o mejor dicho a su momento álgido en España- y a los maestros españoles de la novela realista Galdós y Clarín. Consecuentemente, el lirismo es menor entre los "antirrománticos", los sentimientos dejan de ser los protagonistas. La exaltación romántico se considera ahora grotescamente exagerada. El primer resultado de esta visión de los anteriores románticos es el prosaísmo. Así pues, los poetas encabezados por Campoamor, cultivan un verso de lenguaje fácil y directo, casi coloquial.

 

La segunda característica fundamental fue el tono moralizador e incluso paternalista de esta poesía. Además, representaba el pensamiento positivista de la burguesía acomodada de la época. Dentro de esta visión moralizante aparecen numerosamente versos "pseudofilosóficos" considerados hoy más "pseudos" que "filosóficos". Eran fundamentalmente juicios morales aplicados a casos prácticos. La "enseñanza" parte de la anécdota, teñida de costumbrismo, que sirve de ejemplo moral.

 

Por otro lado, los poetas deseaban llegar a un público amplio, por lo que el lenguaje es en ocasiones descuidado y hasta vulgar. En ocasiones, esta expresión coloquial cobra matices irónicos y displicentes. 

  

Poetas de éxito

El gran nombre, considerado por sus contemporáneos como un gran maestro, es Ramón de Campoamor. Representa perfectamente la poesía de la época. En vida gozó de gran fama y reconocimiento, además de protagonizar una activa vida política y literario. Murió siendo académico de la lengua y reconocido en todo el mundo de habla hispana -todo lo contrario que Bécquer, por ejemplo-. Plantea, además de los temas propios, otros más metafísicos pero carentes de verdadera profundidad. Campoamor y su enorme éxito literario supuso el enterramiento oficial de la poesía romántica.

 

Núñez de Arce

Los seguidores más ortodoxos de la poesía de Campoamor fueron Joaquín María Bartrina, con una poesía materialista y prosaica y el poeta satírico y cómico Manuel del Palacio, que hereda de Campoamor el tono pseudofilosófico y la facilidad de verso.

 

De tono menos costumbrista y más trascendental, o que aspira a ello, son otros poetas también prosaicos y de éxito como Emilio Ferrari y José Velarde, además del otro gran poeta renombrado del momento, Gaspar Núñez de Arce. Este vallisoletano viajó a Madrid en busca de gloria y éxito, y obtuvo ambas cosas. Llegó a ser académico y senador. Cultivó el periodismo político y literario, el teatro y la oratoria, además de la poesía. Destila de su obra cierto gusto por lo doctrinal y por erigirse en el cantor del sentimiento colectivo de la sociedad.

   

Por último cabe citar que la gran aportación de estos poetas caídos hoy en el ostracismo por público y crítica es el interés por una poesía más coloquial y cercana al lenguaje común. No hay que olvidar que el intimismo posromántico fue contemporáneo a estos poetas leídos por el gran público. La gran paradoja de Campoamor o Núñez de Arce es que la misma grandilocuencia que rechazaban de los románticos la cultivaron ellos en sus sentencias moralizantes.

 

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