Poeta miembro:

 
 Leopoldo Bravo

 Nombre: Leopoldo Bravo Moncayo

 Lugar: Ambato, Ecuador

 Fecha de aparición: 07 de Octubre de 2005

 Comentario: Soy Ecuatoriano, nacido en la ciudad de Guayaquil el 17 de mayo de 1948. Actualmente vivo en Ambato, una ciudad serrana maravillosa. Mi profesión es la Ingeniería Civil y, a veces, cuando algo de inspiración alumbra mis sentimientos, escribo algo. No soy poeta ni mucho menos, pero me gusta sentir nuestro idioma en la forma de poesía.

POEMAS

Ánimas mías

Umbilicus

Mi poema vida

En contravía

Divagaciones

Frases perdidas...

 

ÁNIMAS MÍAS
¿Quiénes afligidas en esta noche mis silencios interrumpen sin algarabía?
Almas desconsoladas reclamando de sus amores promesas incumplidas;
buscadoras penantes de otras sombras que a su dolor hagan compañía;
¿Quién las escucha y reconoce aquí abandonado en esta dimensión entretenida?

Yo, y son las ánimas mías, mis neblinas blancas, mis amigas;
dolientes siluetas incitantes golpeando mi corazón ya casi en agonía;
sacudiendo incesantes mi espíritu, reclamando susurrantes que las siga;
llamando mi nombre, pretendiendo mustias me una a su insinuante sinfonía.

Las veo, las siento, anuncio que las quiero aunque sus penas no son mías;
que mi amor correspondió al mío,
que no me toca ser parte de su lúgubre porfía.

Les hablo, les doy mi corazón, mi consuelo, mi plegaria, mi poesía;
no vaguen mas, regresen serenas a su Dios, disfruten jubilosas de su conforte y alegría,
que por un amor desentendido no vale perder el derecho al goce infinito de la eterna vida.

 

UMBILICUS
Desde aquí, desde tu cuerpo, con amor y sin vergüenzas te digo:
Solitario, independiente, enigmático y sensual, soy tu ombligo; 
me muestro al mundo como soy, de frente, simple y desnudo, soy tu amigo; 
soy de tu Madre el primero y último nudo y testigo; 
por siempre, hasta después de la muerte, Ella te acompañará conmigo.

 

DIVAGACIONES

A mi mismo 
No veo las aves volar en los cielos, 
ni siento la brisa del mar acariciar mi cuerpo. 
Luz ninguna alumbra mi embelesada noche de recuerdos. 
Debo estar como me siento, a todas voces, muerto. 

A mi mismo también
Camino solo, descalzo, con capucha de asaltante cubierto. 
Nadie percibe mi presencia, soy como el espectro eterno de los vientos. 
En un recodo dos viejos charlan evadiendo el tiempo; 
en otro, dos niños saltan alardeando la energía de sus cuerpos.

 

MI POEMA VIDA

Añoro los cálidos tiempos tranquilos y las frases bien escritas,
las enmohecidas calles sin ruido y el rumor cansino de la ría,
añoro las tardes de poesía bohemia y de música con armonía,
las madrugadas de amor puro y las noches de amistad solícita.

Ansío la tertulia antigua y su iluminada filosofía de la vida,
el espíritu celoso de los vinos y la alegría de esos días,
ansío las tiernoamantes manos que llenaron mi cuerpo de caricias,
y mis memorias perdidas en el horizonte de un sol que no salía.

Así va sola mi sola vida, 
añorando volver a vivirla y recordando entretenido,
ansiando seguir con estas líneas y pensando sin sentido,

Así va sin camino mi no-sé-adonde vida,
escuchando insomne los enmudecidos versos de gastadas poesías,
ansiando inerte la ilusión del viento que no alcanzo todavía
.

 

EN CONTRAVÍA

Hoy en día………

el Amor en una cruel indiferencia se nos extravía;
la inocencia en una infame malicia se nos pierde;
la solidaridad en una perversa ambición se nos desvía;
la vanidad en una demoníaca maldición a todos sin piedad pervierte.

Sin embargo………..

la capacidad de amar estoy seguro que viva aún en el corazón existe,
no importa que el egoísmo celebre haberla destruido;
la fuerza de la inocencia estoy seguro que viva también en el alma aún subsiste,
no importa que la malicia se regocije de haberla pervertido.

Y, así…………..

no todo está del todo aún perdido;
la esperanza de un amanecer de Amor aún no se nos ha ido;
ni se nos ha extraviado,
ni demonio infeliz alguno matarla ha conseguido.

Por ello……………..

si el Amor puede aún al mundo mostrar una salida,
si con fuerza aún pulsa pidiendo a voces dar y no quitar la vida,
lucha y grita,
aunque siempre te toque luchar y gritar en contravía.

    

FRASES PERDIDAS DE UN TESTAMENTO PARA

UN FUNERAL CIERTO

(PRIMERA PARTE)

 

En esta dimensión estuve,
sacudiendo el polvo recogido de perdidos caminos viejos, 
pasando horas sin saberlo,
pulsando latidos con amor, sin dolor, sin tiempo, 
aullando el alma y boquiabierto.

Ahora cadáver anhelante de sus cenizas al viento, 
al sol,
a la ría,
al mar,
a desvanecerse en fuego,
en agua,
a perderse en el tiempo.

Viví lustros perdidos o a tientas descubiertos, 
sin enfermedad de espíritu ni remedios trascuerdos, 
marcado por la ajena alegría del nacimiento, 
escribiendo el epitafio del final confinamiento.

Fui efímera confusión de lodo y cieno,
cúmulo de átomos sin cuenta,
esculpidos a fuerza de no poder enderezar entuertos, 
comprando a plazos la entrada al endeudamiento eterno. 

Tuve la fama del sin suerte, que apuesta, gana y pierde, 
siempre con utilidad cero;
del generoso mezquino de amor, de bienes, de dinero, 
del secador perpetuo de innúmeros sudores ajenos. 

Hasta cuando pude sostuve la vida,
sonriendo,
amando,
gruñendo
sin reclamo,
a veces sufriendo,
casi siempre, sin saber porqué, algo por mí o por alguien haciendo. 

Disfruté con el sol,
con la mujer,
con la noche,
con la brisa,
con el viento,
con ellos me acompañé desnudo en la luz naciente de sensuales amaneceres discretos, 
con ellos gocé mi desnudez en la oscuridad tierna de locos anocheceres perpetuos, 
con ellos refresqué el ardor sincero que quemaba desde fuera mis más profundos adentros. 

Vi seres humanos pequeñitos, de hambre y dolor muriendo; 
otros, llenos de incontables holguras, satisfechos con hartura y aún comiendo; 
y a Dios puesto en el medio,
y a los que hablan en su nombre en el medio, 
y sólo a casi nadie con los primeros lo que no les sobra compartiendo, 
y a mí, ni de unos ni de otros, ni con unos ni con otros, 
cojudeando, triste, solo, confundido en el espacio inerte de los más grandes pendejos. 

Todo en mí fue un dislocado suceso,
mis primeras señales apuntaron al Cielo, 
las segundas al infierno,
las de ahora ni Dios ni diablo querrán saberlo, 
se decidirá en su momento o me llevará quien atine a llegar primero. 

Nada de lo que tuve fue mío,
ni siquiera mi propio trasero,
así queda la herencia que no sé a quién dejo, 
hecha vacío que se asoma,
no sé dónde,
como un hermoso, ovalado y perdido cero. 

En este momento, un descanso,
hagan silencio,
no recen por mí que la vida hizo ya de mí su propio rezo, 
la pena no va con la voluntad del muerto, 
sólo quiere disfrutar con Caronte la dulce armonía del sonido que hace el remero, 
sólo quiere llegar al final, a ver si es cierto aquello del castigo o del premio, 
sólo quiere la soledad para escaparse a la dimensión del recuerdo

 

(SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE)

 

Ahora sí, oigan de nuevo,
oigan las palabras salidas del cerebro del muerto,
piensen de él lo que de él sintieron,
sólo eso, piensen si lo que oyen que digo de mí es o no cierto:
si mi vida fue o no un desenfadado y caótico entrevero.

Éste, mi testamento, no tiene ni último ni primer verso,
tiene el sabor desordenado de aquel que quiere irse sin miedos,
del que llega saludando alborozado la bienvenida de las vestales de lo eterno,
del que se va aguaitando asombrado la despedida de las gentes que aún quedan sobre el suelo.

Nací bajo el embrujado hechizo del toro que muere en mi tierra al terminar el tropical invierno,
viví mi primera vida de la mano de la mujer más buena del universo entero,
alzó mi barro al sol el brazo del hombre que aprendió su lección del mar y de sus puertos;
mano de mujer, brazo de hombre, madre y padre, tierra y océano,
ellos fraguaron con sudor, lágrimas y besos, mi primigenio escudo de amor, de fuerza, de conocimiento.

Aprendí joven el ajetreo vibrante de la noche,
con licor del malo y del bueno,
con suelo de aserrín, cerveza, vómito y mierdero,
con el azar del juego,
con rameras todo terreno, todas esperando la llegada del dinero,
con rateros grandes y pequeños, todos calibrados full-bolsillo ajeno,
con filósofos murciélagos,
con hombres-mujeres,
con mujeres-hombres,
con gritos delirantes de placeres-fuego,
con otros tantos diablos tentando los deleitados sentidos de este muerto nuevo.

Así se me fue un buen tiempo,………… una buena parte del tiempo,
que ya no lo quiero,
aunque a veces.....
sonriendo.....
lo recuerdo,
embelesada la imaginación que entonces imaginaba un descalabrado existencialista bohemio.

Viví también días buenos con buenos espacios de lo bueno,
con libros bajo el brazo y con la boca dispuesta al beso,
con amigas y amigos sinceros,
con ojos listos a las enseñanzas del tiempo,
con la palabra atenta a la discusión de Marx, Dios, los hombres y la revolución del pueblo,
con curas y laicos prestando su horario al desenredo de lo mejor de mis más deslucidos desafueros,
con Montalvo, Carrión, Toral, Noboa, Silva y Diezcanseco,
con montuvios, indios, conmigo, contigo, con negros, blancos, amarillos, mestizos, mulatos,

con uno que otro extranjero,
con mujeres y hombres,
con dioses malos y dioses buenos,
sin puto medio,
con ellos desafiando las más hermosas confusiones de sensaciones y desconciertos,
embobados los machos a la vista de femeninos muslos apenas discretos,
suspirantes las hembras ante las caricias de los homos erectus,
emocionados los hombres soñando con pechos sinuosos apenas descubiertos,
enfrascadas las mujeres en lamentos y llantos por amores desechos,
ilusionados todos sin entender nada, ni siquiera de lo propio nuestro,
a veces revolcados,
a veces hechos mierda,
a veces ladrando desde el suelo,
con ellos fui feliz, siempre fui feliz, sin hipocresía de por medio.

Ya sin ellos, ido a otras tierras de este ecuatorial país de cuento,
Eufrosina abrió aún mas las ya entreabiertas puertas de este muerto eterno,
Y la vida, teniendo que dar su vuelco, lo dió, y por completo.

Lo dió por completo,
sin paciencia,
con antojo,
empujando con apuro el tiempo,
hiriendo de amor al que ahora yace tendido en la vitrina funeraria del último acompañamiento,
hiriéndolo de amor de mujer nacida y crecida donde tierra y fuego sacuden los más ciclópeos cimientos,
de mujer Gracia, nacida y crecida donde fruto y flor columpian adornantes centurias de jardines enamorados de su suelo,
donde tierra, sol y agua, Llaqta, Inti y Yaku, son uno y todo prestados al disfrute enigmático de poetas y de poemarios llenos.

Ahí y con ella nací una y otra vez y fui y soy Yo de nuevo.
Ella y Yo, yaciendo ad infinitum desnudos de alma y de cuerpo.
Ella y Yo, un solo Único, caldeados y moldeados en fragua de Amor más allá del tiempo,
viviendo libres y a la vista, sin envidia de cualquiera de los mas hermosos poemas tiernos,
perdurando ab initio allende la muerte de éste ahora mi encapsulado cuerpo,
dando a luz y al mundo el fruto creciente de dos maravillosos críos buenos;
y,
hasta ahora,
¡Albricias!,
un nieto,
en quien por amor no he muerto, habiendo mi vida otra vez empezado de nuevo.

Sine die.