Poeta miembro:

 
 Joaquín Tena

 Nombre: Joaquín Tena

 Lugar: Tenerife, Islas Canarias, España

 Fecha de aparición: 16 de Enero de 2005

 Correo: joaquintena@terra.es 

 Comentario: Estudié filología aunque nunca me he dedicado profesionalmente al estudio de las letras. Por afición comparto la escritura de relatos cortos, la poesía y la pintura en mis ratos de ocio.

POEMAS

Ay Habiba

Fuertes los signos

Madrid, toma mis versos

El abuelo no verá el verano

Cae Babilonia

Quema el desierto

 

AY HABIBA

 

Nanas vacías

mecen los camastros del hambre.

 

La basura es esperanza,

el cielo amarillo quema,

los peces son metales,

la arena grita.

 

Ay Habiba

 

Un joven tiró sus brazos

 

Sin días ni noches, las tumbas

 

Ay Habiba

 

 

FUERTES LOS SIGNOS

 

La historia es un puñal en la frente

que instiga la memoria.

 

Los mitos habitan los portales

de madres exuberantes

cálices que esperan la semilla

 

Un nocturno de obispos

y ángeles sin alas

trazan a fuego

sendas de esperanza

 

 

MADRID, TOMA MIS VERSOS

 

Cargados de pesadez y sueño

las lenguas en el vagón al comenzar el día

soñadoras palomas y gorriones

deseos de zapatos

y bolsos con lápices de labios a

las horas de rutina.

 

Miradas son sonrisas y saludos

besos son en la mejilla caliente de la almohada

andenes esquivos delante de los cuerpos

horas y minutos como horas que no avanzan

dolor en la cortina amarilla y negra

que ensucia el día.

 

La lluvia perezosa se extiende sobre la chaqueta usada

olor cercano sobre un paisaje de postes y de tapias.

 

Se ovillan los cuerpos truncadas aspas de vientres las mochilas

los brazos sangran

los teléfonos que chillan lloran

agonizan entre humo los depósitos de agua

se ahogan las farolas

también los carruajes y las ruedas y los ojos

sangran los ciegos muertos y perdidos por el ruido

 

La lana se abrasa en carne de pura lluvia

cuando las últimas flores llegan en los zapatos

y en las manos hay muñones y miles de manos regaladas

 

Las velas rojas esparcen esperma por el suelo

 

 

EL ABUELO NO VERÁ EL VERANO

 

El abuelo no verá el verano,
sólo el hielo de la cama y del metal
y el roce de los días
como sábanas cortantes.
 
Su vida
entre tubos y jeringas
contra un cuerpo que permuta
carne y horas.
 
Un hilo entre el sí y la nada.
Gaviotas burlan la galerna.
Un mapa sin nombres
y pisadas de zapatos olvidados

 

 

CAE BABILONIA

 

Fangos del Eufrates salpican Babilonia.
Cristos de fuego en sus orillas
y niños al degüello en las madrasas.
Muros y techos,
pesadillas de peces acorazados
sobre vientres de madres de lágrimas de brea.
 
Supura rezos la mezquita
y el alma del rey Akadio vuela perdida entre muebles de                          / rapiña.
Onán se derrama por las salas de banderas
y velos negros ocultan el alma.
 
Todo volverá a ser como nunca ha sido:
mares oscuros fluyen bajo un país
dorado y blanco con columnas de alabastro.
 

Cuerpos inservibles se derriten a cincuenta y cinco grados.

 

 

 

QUEMA EL DESIERTO

 

La tierra quema la yema de mis dedos

Mis dedos queman la piedra de la arena

Los volcanes queman la piedra

Abrasa el sol

Y los hielos hielan

 

 

La espalda de la piedra quema

Las dunas que se apelmazan queman

Las cuevas sin llanto

Los cactus sin leche

Quema el camisón de la culebra

 

Y la luna no tiene noche

Ni  es húmedo el amor de los amantes.

 

Las olas son desierto

La lluvia es arena en el desierto

Las piedras son muerte en el desierto

El hedor de los ríos camina hacia el desierto

El hombre copula en la torre de un desierto

Los ojos con escamas miran al desierto

El lagarto se solaza con el zorro en el desierto

Pies cargados de sueños cruzan los desiertos

Las mujeres paren y los niños ganan el desierto.

 

Mis manos abrasan la tierra

Mis manos encienden  el fuego

Mis manos retuercen los troncos y secan fuentes

 

Bajo la tierra nace la sal

Bajo la tierra se agrietan los labios

Bajo la tierra hay túneles sin eco

Bajo la tierra hay polvo de gusanos

 

Y el mar se cansa

 

Bebe el asco de mis manos

Bebe espumas ácidas

Bebe la fétida bilis del enfermo

Bebe  el sudor de mis ropas interiores

Bebe la grasa del becerro

Y el orín de los metales

 

Tranquilamente el mar

 

Que llora entre las rocas

Que llora siempre y siempre llora

Que llora en la mar de leva

Que llora entre barcos que naufragan

Que llora y tensa cabos

Que llora a los pies de los bañistas

 

Tranquilamente el mar

Muere

Y la tierra.

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