|
|
El
Conde de Villamediana Juan
de Tassis, un poeta asesinado en la Corte
Redacción
VersOados
|
Fue
un personaje muy conocido en su tiempo, no sólo por sus poemas,
además de
un intrépido vividor. Sus devaneos con la propia reina y las
argucias del Conde-duque de Olivares lo llevaron a la muerte, sobre
la que planea la sombra del mismo rey.
|
|
|
Juan
de Tassis, Conde de Villamediana, destacó como poeta en el siglo de
Oro español, cuando las letras hispánicas vivían su mejor
momento. Famoso en su tiempo, compartió batallas, en el mismo o en
distintos bandos, con las más célebres figuras del barroco. De Góngora
fue amigo e imitador; de Quevedo fue enemigo abierto; y despreció a
Lope de Vega. Su vida se reparte entre los reinados de los Austrias
Felipe III y Felipe IV, y por tanto del declive del gran imperio
español. De educación humanista fue hábil con las armas y con las
letras, como se esperaba de un buen noble. |
|

Asesinato
del Conde de Villamediana
Museo
del Prado |
|
|
Intrigas
y deslices
Sin embargo, hubo algo en lo que no fue
precisamente hábil: la política, tan competitiva y despiadada en
su tiempo. En su día, el extravagante conde no pasaba desapercivido.
Era extremado en todo. Provocador, ambicioso, audaz... Exagerado en
la palabra y gesto, extravagante en el vestir, endeudado jugador
(como su amigo Góngora), y desenfrenado conquistador de mujeres.
Atractivo, se casó a los 19 años, pero no estaba plenamente
satisfecho con sus relaciones maritales, al parecer. Las
infidelidades y las relaciones sexuales con diversas mujeres fueron
no pocas. Sedujo a doncellas casadas y fue cliente habitual de los
burdeles. A pesar de todo, existían rumores de que era homosexual.
Arriesgado
con sus sátiras, se ganó la popularidad. Su ingenio criticó la
corrupción del gobierno de Felipe III y el fanatismo religioso de
la Santa Inquisición.
Fue
precisamente con Felipe III cuando empezó el declive de España. El
rey se preocupaba más por sus distracciones y la caza, dejando las
riendas del país en validos, equivalente a presidente del gobierno
o primer ministro, que se preocupaban más por las intrigas internas
que por el progreso del reino (¿les suena de algo?). Castilla se
iba sumiendo poco a poco en una crisis progresiva, que iba royendo
poco a poco el Imperio de los Austrias. |
|
|
La
corte dedicaba el dinero y el oro de América, que tanto poder daba
a España, en excéntricas fiestas y caprichos y la Santa Inquisición
sembraba por el pais sus prácticas "piadosas". Juan de
Tassis denunció con ingenio este desalentador panorama.
Tras
la muerte de Felipe III asistió al ascenso al trono de Felipe IV.
El nuevo monarca, de 16 años, heredó de su padre la poca
predisposición a los asuntos políticos y el gusto por el placer
palaciego. Lo casaron con Isabel de Borbón, un par de años mayor,
y fue adúltero desde el primer día. Cerca del nuevo rey se
encontraba el Conde de Villamediana, nombrado gentilhombre de cámara,
hombre de confianza del rey. Juan de Tassis se ganó el favor del
rey escribiendo sonetos para sus amores y enalteciendo su figura en
representaciones teatrales.
En
esos momento, el Conde estaba el mejor posicionado para el título
de Valido y era el noble más brillante de la Corte. Pero no lo supo
aprovechar. Continuó con sus letras afiladas y su vida licenciosa.
Incluso se dice, que llegó a enamorarse de la misma reina. Esto último
es difícil de saber, pero las anécdotas al respecto sus muchas. Al
parecer el conde se paseó un día de fiesta por la Plaza Mayor de
Madrid con un traje cubierto de monedas (reales de plata) y una
divisa: "son mis amores reales". Toda una temeridad.
Isabel,
sin embargo, nuca correspondió las intenciones de un libertino que
con tantas mujeres estuvo. Se llega a decir, que su pasión por la
reina fue tal que incendió el teatro de Aranjuez, en 1622, el día
del cumpleaños del Rey, para poder rescatar y coger en brazos a la
reina.
Cuando
el rey Felipe IV, indeciso, tenía que elegir valido, Tassis estaba
convencido de su nombramiento. La cierto es que a la corte le
interesaba, por su fama de integridad y por acallar sus críticas,
siempre mordaces. Pero Villamediana no estaba preparado para ser
estadista y frente a él se encontraba un rival más astuto y
preparado, Gaspar de Guzmán, Conde de Olivares, futuro conde-duque.
Juan
de Tassis recibió muchas amenazas, de distintos frentes, para que
depusiera su actitud crítica, pero continuó con sus poemas y su
tren de vida desenfrenado. Se labró su propio fin. Para Olivares,
Villamediana apenas era un obstáculo en su carrera, pero sí un
incordio. Persuadió al rey y le sacó un sentencia de muerte. |
|
|
El
conde murió acuchillado por un mercenario en la Calle Mayor de
Madrid. El crimen nunca se investigó, gracias al rey. Epitafios
alababan su figura y el pueblo extendió su mito de buen amante,
cayendo sobre el rey la responsabilidad del crimen. El conde
estorbaba más muerto que vivo. Olivares se sacó de la manga un
motivo para justificar la muerte. Procesó al muerto conde por sodomía.
Fue declarado culpable y ya nadie lamentaba su muerte.
|
|
©
Revista electrónica Poética VersOados 2003-2007 |
|