|
El
personaje principal y
toda la connotación simbólica está signada por el título, que
además preforma la idea general de la historia y moviliza la unidad
entre lo especifico, lo particular y lo universal. En esa dinámica
se mueven los elementos míticos de un universo caótico a otro que
se organiza en su generalidad de manera fragmentaria y discontinua,
bajo un clima atemporal, pero que establece en su contenido cronología
fija. En cuanto al mundo espiritual del héroe, lo onírico, lo
asombroso, lo deslumbrante… y lo traumático
es representado como en una especie de vorágine existencial.
"ODISEO,
ALIENTO DE CONFINES "
marca cierta analogía y diferencias con la "ODISEA"
. Desde el título advertimos modificaciones que se acentúan en el
desarrollo del "relato", originadas
por la utilización de una perspectiva estilística nueva, la
transgresión consciente en
el modo de presentar los códigos, y a la vez
mantener una estética gustativa tradicional a pesar de los
cambios estilísticos. Prudente
es señalar que la íntertextualidad no solo es referente a la ODISEA
sino a toda la obra Homérica y a todo el mundo de la antigua
Grecia. Época que es traída a una realidad contemporánea para
"asociarla a un llamado
como expresión de actitudes fundamentales del hombre hacia la
realidad. En los
tiempos remotos el hombre proyectaba sus ideas sobre el mundo en
mitos épicos. La épica
moderna, por medio de sus relatos y sus personajes tiende a
representar el mundo contemporáneo o a veces se encarna (simboliza)
en ellos (de acuerdo con determinada concepción) el
estado presente del hombre y la sociedad, el grado actual de
conocimiento y apreciación del mundo, la grandeza y las
contradicciones de éste, la situación histórica, las esperanzas y
temores, las pesadillas y perspectivas de la humanidad".
La imbricación genésica simbólica procrea y se desarrolla sin
terminación desde el mismísimo origen cavernoso del arte. Los símbolos
se enfatizan y se metamorfosean, transmutando
sus significados y talla hacía sus contrarios, volviendo al
origen o disgregándose en multitud de sentidos y formas expresivas.
En esa constante
renovación y representación del medio y el espíritu humano se han
ido construyendo, deconstruyendo y estableciendo puentes y caminos
siempre orientados hacia lo "nuevo". La transformación se
opera mediante ligamentos capaces de metamorfosear tanto los mitos
antiguos como los signos descubiertos en un entorno efectivo, el
lenguaje por tanto es renovación infinita, vida eterna… El verbo
es dios. La realidad estilizada y mostrada en su grado más angélico
y sublime, es concebida mediante un proceso de alquimia, donde el
Paraselso artístico transgrede normas, modifica leyes, descubre…
En el arte poético las combinaciones y mutaciones morfosemántica,
sintáctica y de todo género hacen del mester un trasgresor. El
sincretismo cultural se ha acentuado sobre todo lo demás en las
letras, y muy especialmente con aquellas que manifiestan el legado
mitológico y filosófico del mundo Griego. Es difícil
comprendernos sin asumir la dependencia que hemos heredado de esa
literatura. No pretendo envolver en la estrechez de ucrónicas
normas este andar por el orbe espacioso de la historia del arte
literario universal, ni dejar que los moldes puedan anquilosar y
deshacer la necesaria naturalidad que requiere éste trabajo. Toda
literatura vive en una armónica reiteración de temas, personajes,
sucesos… en fin, su desarrollo ha sido un sincronismo avasallante
que no permite el pecado de ansilares analogías intrascendentes por
su amaneramiento, o dicho de otro modo por la incapacidad de
transformar con eficacia renovadora los temas y estilos. No quisiera
dejar sin oscultar aspectos que son a mi juicio importantísimos
para lograr una valoración que acerque y devele en lo posible la
calidad de la obra en análisis.
"Los
mitos heroicos hallan reflejo en los motivos iniciáticos,
pertenecen a la clase de los llamados ritos de pasaje, ceremonia que
incluye la imposición de nombre, matrimonio, coronación del rey,
viaje… y peregrinaciones. Esta ceremonia se vincula al paso del
individuo o grupo
de un status social a otro y cuenta de tres etapas básicas:
separación, transición, e incorporación. La iniciación consiste
también en un cambio de status. La entrada a un circulo social
cerrado al igual que los mitos de pasaje. La iniciación revela una
estructura trimembre: separación
o alejamiento de su mundo habitual, periodo de transición (que
puede durar unos cuantos días y hasta varios años) durante el cual
el iniciado es sometido a diferentes pruebas… y por último el
retorno del individuo a la sociedad con un
nuevo status. La iniciación es universalmente asimilada a
una muerte temporal simbólica, seguida de un nuevo nacimiento, pues
el individuo muere en su antiguo ser para renacer renovado,
transformado. El motivo de la muerte temporal puede ser denotado de
varias maneras… el renacimiento no es una repetición del primer físico
sino un renacimiento místico del mundo espiritual.
A
la semejanza de la iniciación, el esquema general del mito consiste
también en una
historia de tres etapas: en primer lugar se manifiesta la partida o
separación del héroe, que reviste forma de viaje a un lugar
lejano, plagado de peligros y pruebas difíciles. En segundo lugar
el héroe debe atravesar los obstáculos
y vencerlos, para cumplir así todas las tareas impuestas…
en los mitos el motivo de la muerte-resurrección es representado a
través de diferentes metáforas:
el héroe viaja al reino de los muertos y retorna, es
devorado por un monstruo y luego liberado… desaparición temporal,
cambio de apariencia y vestidos, etc. La partida y regreso también
es equivalente a la muerte y resurrección."
El
ejemplo clásico por excelencia es la "ODISEA",
la apropiación de sus motivos en "ALIENTO
DE CONFINES" da un aire de paralelismo temático, además
de otros elementos afines que se ejemplifican en la aparición de
impasibles sirenas, el ponto ora tranquilo, ora violento, el Céfiro,
el Euro, la distancia… toda la naturaleza misma que encarna y
ayuda a formar al
héroe mediante las contingencias que le proporciona y que al fin
deviene en polisémico arsenal de enunciados. Así al obstaculizar
el regreso del protagonista la naturaleza se convierte en antihéroe,
encarna el mal. Por otro lado la cita homérica en el preámbulo de
la obras no es una simple aparición, sino que trae la misión de
resaltar el
momento de óptima importancia dentro de las tres etapas del mito y
que a mi entender es el lugar donde alcanza el poema su más alto clímax
lírico y su mayor universalidad.
La primera etapa que nos permite separar al héroe de
su entorno habitual y que desde el mismo inicio plantea lo incierto
y azaroso del
porvenir . La metatextualidad cumple excelentemente su función en
cuanto el protagonista épico-lírico y el autor de la obra no saben
a donde van:
|
CANTO
II
¿Dónde huir? Tibio
vacío.
allende el mar, mi señora,
lejos de ti seductora,
lejos cual aguas del río,
más lejos, al Norte frío,
al no sé, allá, al verso,
a
la
orilla, al universo,
al centro, quizás al sino,
a la montaña, al camino,
a
la noche, a su reverso. |
Por
otro lado mediante la personificación o prosopopeya es transformada
la isla en una hermosa mujer.
(canto I /Dejas al sol
seductora/ toda la piel de tu arena… ) Mujer
que luego es vestida con la bandera (canto VIII, /"Desnuda
en tu blanco
plinto"/ te
vistes con mi bandera/ y es blanca azul la quimera,/ y la estrella
en su recinto/ rojo…
) colores que dan indicios de
donde parte el héroe y, que a diferencia de la obra griega éste héroe
no se aleja voluntariamente de su patria; /…
la noche ciega ha pintado/ los colores de mi
huida/.
Escapa… pareciera ir en busca un destino diferente, entre
horizontes desconocidos propiciatorios de azarosas aventuras y
desventuras. Es también la Itaca de éste Odiseo una Troya devorada
y acabada por violencias innombrables. /… y
la tarde sigue el viaje/ con mi proa sin desmayo,/ y
en mi testuz el caballo/ de Troya es su equipaje.
La
segunda etapa o periodo de transición nos indica que el iniciado
debe estar varios días o años en duras pruebas y distante del
medio social. Coincidiendo esa etapa del poema
"ALIENTO DE
CONFINES" con
los indicativos propios de un mito heroico. El retorno de Odiseo no
es el retorno, es la llegada a la incertidumbre absoluta , a la duda
total, al no
saber, ni poder visualizar con meridiana claridad que sucede, ¿sueño?,
¿encantamiento?, ¿realidad?. /¿…si
fui el sueño tal vez/ no regresé, no partí?/¿Pero si el sueño
es aquí…?/ El
sueño de Segismundo …. al fin es percibido comprendido como sub-realidad,
como algo subterráneo, proveniente del matrimonio entre Morfeo y la
mente del personaje de
Calderón de la Barca… Tampoco es el reconocimiento tácito y
paradójico del Quijote cuando exclama: "Yo
sé y tengo para mi que voy encantado, y esto me basta para la
seguridad de mi conciencia ". No, aquí la realidad puede
ser objetiva o puede ser encantamiento, algo análogo al sueño de
Chiang Tzu, algo que finalmente nadie sabe. Aunque
por las referencias y "paralelismos" con la obra de
Homero la culminación del poema podría quedar implícita, sin
embargo en realidad lo
que vemos es una culminación atectónica, culminación que para
Oldrich Belic
tiene más bien sentido dentro de la literatura clásica.
En
el poema el héroe emerge, es sumergido y reaparece espiritualmente
durante todo el viaje, de la vida a la muerte a la resurrección,
para identificarse aún más con presupuestos épicos y en cierta
medida con la obra homérica: / para
morirme estoy vivo/ de vivir muriendo voy/ soy yo mismo ¿y cuando
soy/ el que ha muerto/ el que está vivo?/ Me esfumo, pero pervivo./
En mi estatura el dobles/ me interroga:..
¿tú no vez?/ y exclama también el otro/ ¡no te asustes!,
¡no soy otro!/ soy tú mismo y yo a la vez…./ Alzo la mirada,
topa/ doblando la madrugada/ de un hombre que es y no es nada/ que
extinto mira y se niega/ y comparte solo y pliega/ su doble triste
en la almohada…/ la noche fustiga, mella/ a mi estatura deshace…
/ surca mi naufragio el puerto…/ Ya naufrago y sin farolas/ es mi
cabeza de sueño/ ya naufraga del empeño/ y de mis gaviotas solas/
ya me envuelven tantas olas/ de penumbra casi inerte/ y
ya luz no puedo verte/ posando
en mi tu fragancia/ y mi cuerpo va sin ansia/ "va en la casa de
la muerte"/ …cautivo/ vivo de la sombra, vivo,/ emerjo
naufrago al viaje…/ voy donde meriendan muerte/ los borrachos en
la gloria/ y vomitan la memoria/ en el umbral de lo inerte.
En
estas muertes y resurrecciones el sujeto posee un "
YO" que transmigra al "OTRO"
que está constituido en sí mismo, "en
una compleja relación de igualdad y contraposición". Los
bordes existen en la necesidad de buscarse y convertirse cada uno en
su contrario, " como
todo lo oprimido suplica libertad y ansia un basto espacio, mientras
la libertad busca vivienda y espera un limite"
.
El héroe se niega para aceptar ser el "OTRO"
y negarse en el "OTRO"
infinitamente en contrapunteo o lucha.
El
nexo de la muerte y la resurrección
que se da entre las obras que comparamos es un hecho
indiscutible, solo cambia el procedimiento, pues en el caso de
"ALIENTO DE CONFINES"
las escenas intimas o psicológicas predominan, constatando
sus rasgos líricos, mientras en la "ODISEA"
las escenas externas se perpetúan para afianzar su
plenitud épica.
Siguiendo
el método comparativo nos percatamos que lo analógico y lo
divergente se entrelazan, se asocian,
se funden y van a
revelar en lo particular y en lo general las desemejante y las
similitudes con mayor claridad. En el plano más amplio ambos poemas
se acogen a la estrofa métrica. En el más reducido, aparecen las
discordancias.
Las
formas de la épica griega cuyo registro total poseemos hoy en dos
grandes poemas: "LA
ILIADA" y "LA ODISEA", es decir, mitos incrustados en
las distintas combinaciones de pies hexamétricos que forman a la
vez unidades conocidas como verso hexámetro. El esquema básico del
hexámetro es una secuencia de cinco pies dáctilo y un pie final
espondeo. En los cinco primeros pies
cabe la sustitución del dáctilo por el espondeo, salvo en el
cuarto o en el quinto, uno de los cuales debe ser obligadamente dáctilo.
En esta oposición dáctilo/espondeo de los cinco primeros pies, el
primer miembro (dáctilo) no es marcado, es decir, que en los cinco
primeros pies pueden ser dáctilos, pero no pueden ser espondeo
(miembros marcados). De ahí la marcada necesidad dactílica y su
influencia en la lengua épica.
En
la antigüedad
"el lenguaje épico se amoldaba a las necesidades de una
métrica y esta unión adquiría una superior en los medios de
voz-gesto del cantor: la cepa de la literatura griega es, por
entero, teatral. No se puede llegar a una comprensión cabal del
epos griego sin partir de esa unidad primaria. El ritmo que
anteriormente marcaban los instrumentos quedó reducido a la
cadencia del hexámetrico .
La
épica contemporánea no se acoge a su antigua forma. La misma
ILIADA y la " ODISEA"
no han sido vertidas al español en versos alejandrinos, ni en
ninguna otra forma métrica que sostenga su virilidad poética y semántica
como lo hizo el francés Víctor Berard con la " ODISEA".
En
"ALIENTO DE CONFINES
" existe una aclimatación entre lo épico y lo lírico,
produciéndose una interpolación
desde donde se equilibran y se funden
sus elementos. En este caso debo decir que no tengo pie
comparativo con obras escritas en la clásica métrica de ESPINEL u
otra combinación de la décima octosílaba o no que pueda aportar
asociaciones analógicas en ese sentido. Es cierto que Enrique
Gronlier fue quien abrió las puertas en la décima
cubana "de manera
conciente a las musas y deidades griegas… ya casi olvidado el
inmediato antecedente neoclásico que revivió náyades y
nereidas… En "DELIRIO POÉTICO", Gronlier… muestra un
desfile de deidades con nombres trastocados o desfigurados,
como Galíope por
Calíope, o vemos danzar a Cibeles entre las musas y hasta el poeta
confiesa "… vi la faz refulgente/ de fabuloso
Narciso…" Cuando en el futuro el improvisador quiera hacer
gala de sabiduría o de adornar de cultura sus versos seguirá el
desfile de dioses
greco-latinos a la manera en que Dalio lo hizo al principio de la
tradición poética cubana mediante otras estrofas.
Es
casi imposible abarcar todos los antecedentes que contienen la décima;
el influjo le viene de los cantos más antiguos, aunque como estrofa
haya surgido a finales del siglo XV
en España y a América llegara a inicios del siglo XVI. En
la península precisó su importancia en otro genero artístico, el
teatro. Lope de Vega y Calderón de la Barca iluminaron su obra con
la jaula decimal del octosílabo, sin ser exclusividad de ellos, sus
contemporáneos peninsulares y del Nuevo Mundo la cultivaron con
bastante éxito, caso insigne es
Sor Juana Inés de
la Cruz, que esbozó tan bien su cultismo en esta estrofa de verso
menor. He bojeado mapas vetustos y recientes de la décima y no he
podido constatar su presencia en mitos heroicos. Es cierto que Juan
Cristóbal Nápoles y Fajardo (El Cucalambé)
de manera inconsciente e ingenua presenta la apertura de un mito
heroico en sus cantos a "HATUEY
Y GUARINA" . Esta aseveración es innegable, pues en ellos
es presentado el indio con un status social que lo diferencia de la
grey; / Vete pues noble
cacique/ Vete valiente señor/. Además las peligrosas y
diferentes pruebas que debe enfrentar nos son rebeladas
/ ¡O Guarina!, guerra, guerra, / contra esa perversa raza/… mostrándonos
la despedida de los amantes: /
Si, volveré,
¡indiana mía!/ El indio le contestó/ Y otro beso le
imprimió/ con dulce melancolía / De ella al punto se desvía,/
Marcha en busca de su grey/
Y cedro, majagua y jagüey/ repiten en la colina/ El triste
adios de Guarina/ El dulce beso de Hatuey. Ese final nos deja
sin escuchar las
heroicas luchas del cacique y su posible regreso, privando al
poemario castellano de tener ya en el siglo XIX
el primer mito heroico en la estrofa espinela.
Lo
ecléctico se fusiona y transmuta al
nacimiento de un singular ODISEO
en "ALIENTO
DE CONFINES" . En éste poema las reminiscencias de versos
clásicos se trenzan,
vuelven, van, rompen la inercia y buscan lo diferente. En él
convergen las formas tropológicas y sanguíneas
de poemas tan emblemáticos como
el escrito por Alfonso de Ercilla y Zúñiga; "LA
ARAUCANA", considerado dentro de la épica española el
segundo libro más importante, después del conjunto de poemas
aparecidos bajo
el título ESPAÑA, APARTA DE
MI ESTE CÁLIZ de César Vallejo. "LA
ARAUCANA" es también uno de los más altos de la
literatura universal y muy superior al Cid, que es una canción de
gesta primitiva medieval.
En
el poema de Ercilla la estética se ajusta al clásico sabor de la
época, época de conquista, donde el autor conforma su obra desde
su propio medio existencial, sabiendo imprimir la pulcritud y
profundo aire humanista que soplaba del renacimiento europeo. Las
diferencias entre " ALINETO
DE CONFINES" y la "ARAUCANA"
son notables. Mas no es mi propósito distinguirlas en este trabajo,
aunque veo necesario señalar algunos aspectos singulares y
generales en ese sentido. "LA
ARAUCANA" "es
una admirable crónica poética, es un canto de guerra que ha podido
incluso ser aprovechada como documento histórico, no posee héroe
individual, todo el poema ésta hecho con versos de arte mayor donde
son atrapadas la batallas, los discursos y arengas de sus héroes,
aseverando Vortiere que Ercilla en los dos últimos
aspectos supera al mismo Homero."
Un
poema así indudablemente marca a lo que le sigue y "ALIENTO
DE CONFINES" no
rehusó su legado. Algunas descripciones del
paisaje y las
recurrencias mitológicas presentan afinidades con "LA
ARAUCANA", afinidades que podemos visualizar mediante
algunos ejemplos. VEAMOS.
|
LA
ARAUCANA
El
carro de Faetón sale corriendo
del
mar por el camino acostumbrado;
sus
sombra van de los montes recogiendo
de
la vista del sol, y el esforzado
varón,
el grave peso sosteniendo
acá
y allá se mueve no cansado,
aunque
otra vez la sombra espesa,
tornaba
a parecer corriendo a prisa
y
el bárbaro en el hombro la gran viga,
sin
muestra de mudanza y pesadumbre,
venciendo
con esfuerzo la fatiga,
y
creciendo la fuerza por costumbre.
Apolo
en seguimiento a su amiga,
tendido
había los rayos a su lumbre,
y
el hijo de Leocán, en el semblante
más
firme que al principio y más constante… |
ODISEO,
ALIENTO DE CONFINES
CANTO XXX
Todo es fugaz cuando debo
acariciar tu franela
y te borras cual estela
que en frágil cristal me bebo.
Alzo
mi voz hasta Febo
para que el sueño se abroche
cuando destejen la noche
los níveos pasos de Lampo
y
Aurora despierta al campo
montada sobre su coche.
CANTO XX
Rompe la proa un bostezo
bajo la sombra cansada…
CANTO XXI
Se abre en mis ojos la herida
del horizonte. Tan lejos…
cuando el cielo en los espejos
del ponto sangrante anida.
El mástil va por la vida
moribunda de la sombra
y por la Aurora que nombra
en la luz de su estocada
la noche quedó sellada
con el azul de una alfombra. |
Los
fragmentos poéticos de ambas obras ilustran un acercamiento en la
elaboración del tropo, en el primer ejemplo de "LA
ARAUCANA" la
denotación y la connotación simbólica
de Faetón y su carro,
es exactamente la misma de Lampo en "ALIENTO
DE CONFINES". Lampo y Faetón son los encargados
de tirar el coche de la Aurora, la de rosáceos dedos. Por
tanto la llegada del día se presenta a través de una sinécdoque
elaborada prácticamente con los mismos elementos mitológicos. Si
ante la vista del sol, los montes en el poema de Ercilla van
recogiendo sus sombras, en las décimas se realza el cultismo cuando
el héroe evoca a Febo, epíteto de Apolo, dios que personifica al
sol y procura las noches largas y de plenilunio; la evocación hecha
para que la divinidad patentice su poder y se cumpla el deseo del héroe,
no es oída y llega la luz inexorablemente sujetando el sentido analógico
entre ambos poemas.
En
el segundo ejemplo de Ercilla encontramos
una dualidad semántica con el fragmento del CANTO XX y la totalidad
del CANTO XXI . Los héroes están en vigilia toda la noche, en un
esfuerzo vencen al cansancio y ven llegar a la Aurora. Apolo
extiende los rayos de su lumbre que el hijo de Leocán puede ver,
mientras el héroe de
voz lírica describe la rojiza franja del cielo reflejada en el
agua, la que asemeja una gran herida donde se desangra la noche,
hasta morir. Quedando en el lugar de las
sombras el azul que ofrece la luz del sol. La desemejanza
como peculiaridad en cada una de las obras es hallada en el
escenario donde se desarrollan los hechos, ya que estos son
completamente opuestos: el mar es el espacio de Odiseo; la tierra
firme, el monte, el de los héroes de Ercilla. Particularmente, creo
que en el poema " LA
ARAUCANA" al
enfatizar en arengas y contiendas bélicas le resta importancia a
las reiteraciones con que debía enunciar la llegada del día y de
la noche. Así también la recurrencia en la enunciación
de ellos es transgredida
en ODISEO entre el
CANTO XIX y el CANTO XXIII pero de esto hablaré cuando sea
oportuno.
En
el décimario las descripciones
que hace el héroe son polisémicas, ya que percibimos de una
vez el entorno donde se realizan las acciones y el mundo interior
del sujeto, la imagen sensual es cercana a la imagen renacentista
neoclásica, aunque con pretensiones innovadoras que le dan un aire
contemporáneo. No existe la descripción física del héroe como
generalmente sucede en los mitos heroicos y sobre todos con los
personajes de la "ILIADA",
la "ODISEA" y
"LA
ARAUCANA" . Bien el autor de estas décimas ha preferido
que el receptor se integre al sujeto lírico, prescindiendo para
ello de la prosopografía y dejando de ese modo que el destinatario
le ponga la imagen que desee al que el vea conveniente para asumir
el rol protagónico. De modo tal que el hecho poético no se
conserve como una individualidad de su hacedor, sino que es dado
para que el consumidor codifique sus imágenes, pulse la esencia de
la obra y la moldee a partir de su propia praxis existencial y sus
conocimientos.
La
narración acentúa su complejidad en el CANTO XXVII donde se
produce un desdoblamiento de la primera
a la segunda y aún a la tercera persona del sujeto:
/Alzo la mirada, topa/ doblando la madrugada / de un hombre que es y
no es nada/ que extinto mira y se niega/ y comparte solo y pliega/ su
doble triste en la almohada/. Otro procedimiento nada ingenuo
aflora en el CANTO XXXII y el CANTO XXXIII . El poeta pone en boca
del río lo que debía ser una reflexión del héroe, pero esto
hubiera cerrado la oportunidad que más tarde tuvo ODISEO
para esbozar su criterio y amplificar así el enunciado semántico
del relato.
La
sintaxis de la obra también presenta su peculiaridad; la suprametría
y la inframetría que como es lógico está asociada a los puntos y
a la comas, no se orienta esencialmente al orden gramatical, sino
que funciona con la intencionalidad de enfatizar el sentido semántico
del contexto, realzado por el hecho fonético y temporal que se
integra al contenido y a la forma de manera unitaria. Este recurso
no se utiliza a imagen y semejanza cada vez, ya que en cada momento
presenta modificaciones y solo en el aspecto social coinciden. Para
seguir la normativa de esta critica sería conveniente utilizar un
PARAGRAMA y un HIPOGRAMA
con lo que pudiera ilustrar perfectamente lo expresado, sobre
todo en cuanto a la asociación semántica y fonética. Además nos
da la posibilidad de llevar el ejemplo al plano lexical y así
vincular los valores lexicales
y convencionales para
estratificar el CANTO
XXI al que propongo como referencial en la obra.
CANTO XXI
Se abre
en mis ojos la herida
del horizonte.
Tal lejos…
cuando el cielo en los espejos
del ponto sangrante
anida.
El mástil va por la vida
moribunda
de la sombra
y por la Aurora
que nombra
en la luz de su estocada
la noche quedó sellada
con el azul de una alfombra.
ESTOCADA
HERIDA
SANGRANTE
PARAGRAMA
HERIDA
ABRE
MORIBUNDA
HORIZONTE
HERIDA AURORA
|
|
|
HIPOGRÁMA
Estratificación
vinculando los valores lexicales y convencionales:
Abre
+ Horizonte = paisaje, lejanía, distancia…
Herida
+Horizonte = crepúsculo, arrebol, aurora…
Noche
+ Alfombra = desespero, muerte, ostracismo…
Sombra
+ Moribunda = cansancio, final, turbio, desesperanza…
La
sujeción de elementos estróficos
están dados en la repetición fonética resumida en el HIPOGRÁMA
(HERIDA) y la distribución de su
fonema en el
PARAGRAMA. La reiteración de la fricativa r dentro del texto
que analizamos imita el sonido que se produce cuando se desgarra
algo. / Se abre en mis ojos
la herida/ es el verso que actúa el fonosimbolismo en la
estrofa. Todo redunda en la posibilidad de apreciar el grado lexical
y fonético que armoniza de manera orientadora. ABRE/ HERIDA/
MORIBUNDA/ ESTOCADA/ palabras alusivas a un entorno donde se baten
los elementos y tras la muerte de los signos oscuros (LA NOCHE) otra
vida con rostro azul y victorioso llega.
Profundizar
en cuanto a la relación semántica y fónica nos dará una visión
más objetiva, más justa de sus valores y dimensionalidad, ayudando
a tener una orientación que se adecue y enseñe las interioridades
meta-artísticas del poema. La armonía imitativa cumple un rol
importantísimo en esta obra. Ya que en la fusión semántica-fónica
es donde el lenguaje logra transmitir con más claridad emociones y
realidades físicas. En el CANTO XX es palpable la fuerza con que
los versos encierran al mundo objetivo y espiritual de héroe.
CANTO XX
Rompe la proa un bostezo
bajo la sombra
cansada,
lejos
voy en la mirada
a la memoria de un beso,
fragua que vuelve en exceso
el calor y sin
pereza
el tiempo que fue regresa
tejiéndose
en la distancia
cuando a la luz
de mi estancia
tus
ojos
la tienen pre sa.
En
la estrofa la armonía imitativa es perceptible por la reiteración
de la s
que nos recuerda a las olas del mar golpeando el casco de una
embarcación y en el mismo instante transmite el estado anímico del
sujeto lírico. Obsérvese que en el primer quinteto donde se
encuentra aun somnoliento el héroe, el mar permanece en calma,
reiterándose los golpes ( s)
con menos énfasis y continuidad. En el resto de la estrofa se
aglutinan las eses
dando más vivacidad a los recuerdos que asisten tal como el mar
violento y enclaustrado en si mismo.
También
el tiempo es percibido en una gama de movimientos asociados al
ambiente físico y espiritual, ora en el pasado, ora en el presente,
ora en el futuro. Imponiéndose
un tratamiento más allá de las cuestiones estudiadas hasta
ahora. Es importante conocer su vinculo con la estructura de los
planos internos y externos del poema. La percepción del tiempo
existe en un complejo proceso que refleja
esa realidad objetiva de manera subjetiva.
Así
"comprendemos que el
tiempo de la obra no es idéntico al tiempo real, es como ya sabemos
un tiempo artísticamente estilizado y este hecho se refleja
necesariamente en su estructuración. En general la obra no
reproduce toda la linea general de sucesos, sino que presenta
algunos momentos o segmentos escogidos… Incluso en obras que
presentan los acontecimientos en una secuencia rigurosamente cronológica
(composición en forma de crónica) …"
Es imposible atrapar detalladamente toda la realidad objetiva
temporal. La división estructural
en "ALIENTO DE
CONFINES" responde
más bien a necesidades temporales y no espaciales como generalmente
sucede, por lo que desde el punto de vista espacial es negativa
afectando su compromiso con éste.
La secuencia cronológica entre las estrofas
que componen la obra no debían estar divididas en CANTOS,
pues el movimiento espacial es rigurosamente lógico, pero desde el
punto de vista temporal se aprecian cambios sustanciales, y es ahí
donde la división juega un papel extraordinario. Toda mutación física,
psicológica está
presente en el tiempo por lo que el autor priorizó y dio la atención
que requiere este aspecto.
Para
Rubinstein "el tiempo
transcurrido nos parece en el recuerdo tanto más largo cuando más
rico fue en acontecimientos, y tanto más corto cuando más pobre
fue en ellos, con respecto al que va transcurriendo valdrá lo
contrario: cuanto más pobre sea en acontecimientos y cuanto más
uniforme sea su
transcurso tanto más largo y "extenso" será en
vivencias, y cuando más rico y trascendental sea, tanto más
inconsciente transcurre, tanto menos nos parecerá su duración."
Si aceptamos estos argumentos de la psicología contemporánea como
validos encontramos una correspondencia entre ellos y el poema.
El
perceptor es envuelto rápidamente por la narración que transcurre
simultáneamente en el presente del sujeto perceptor y al mismo
tiempo en el presente del sujeto héroe lírico;
logrando fundir a ambos en uno, el cual ha de sentir
el monótono transcurrir
de las horas en medio de un paraje intrascendente y apacible en
exceso. Ya en el CANTO XX
el autor parece que ha querido revelar con un lenguaje que
influye psicológicamente en el estado anímico del perceptor,
mostrando sin mascaras su deseo: /
Rompe la proa un bostezo/ bajo
la sombra cansada/… La pobreza de los acontecimientos y la
uniformidad en que transcurre todo, alargan subjetivamente el
tiempo, que es llevado a una retrospectiva, siendo " el
pretérito objetivado por su contenido y… determinado totalmente
por éste"
: / el tiempo que fue
regresa/ tejiéndose en la distancia/ cuando a la luz de mi
estancia/ tus ojos la tienen presa/. sigue dilatándose el
tiempo por la riqueza de eróticos y lejanos recuerdos. Las formas
gramaticales son
utilizadas en el presente y en el pasado, pero en general obedecen
al presente del sujeto lírico.
En
el CANTO XXI el color rojizo lleva implícito significantes que
asumen un papel metafórico y que en esencia aparecen con la intención
de movimiento temporal, pues es descrita la unidad de los contrarios
al vivir al unísono la luz y la oscuridad: / el
mástil va por la vida/ moribunda de la sombra/ y
por la Aurora que nombra…/al romperse el equilibrio aparece
representado el día en el significante azul, que continua en el
verso cinco del CANTO XXII / azul
tu espuma… Yo pobre/ y es reiterativo en el verso dos del
CANTO XXIII /sobre el azul de
las olas/ o en el tercer verso del CANTO XXXII / De
Febo el verano suda/ la tarde sobre mi barca,/se va el azul, la
parca/ criba al sol. Vienes desnuda/. Aunque en este ultimo
ejemplo el azul perece al ser herido el sol que sangrando se
va… y deja lugar a la noche. De igual forma Faetón y Lampo
dan muerte a la oscuridad o aparecen todos los significantes del día
y de la noche como un persistente reloj en
el CANTO XLI /Hunde la Aurora
su daga/ sobre una estampa morena/ para que la roja vena/ en el azul
se deshaga/… También las gaviotas en su vuelo sobre el mar y
distante de las costas son el preludio de un cambio de estación, el
frío vendrá, las aves lo anuncian cuando migran en busca de
tierras más cálidas. Homero hace referencia a este hecho; " así
profieren las grullas en el cielo cuando para huir del frío y las
lluvias torrenciales, vuelan gruyendo sobre las corrientes del océano…
En "ALIENTO
DE CONFINES" las gaviotas además tienen otra connotación,
la que las relacionan con la voluntad y la fe de encontrar la tierra
deseada, pues ellas en las alas llevan el mismo propósito del héroe,
que doblega su fe y su voluntad por un momento, y, siente sobre su
espíritu un hálito terrible que lo entrega al Hades, en una muerte
simbólica; /ya naufrago y
sin farola/ es mi cabeza de sueño/ ya naufrago y del empeño/ y de
mis gaviotas solas/ ya me envuelven tantas olas/ de penumbra casi
inerte/ y ya luz no puedo verte/ posando en mí tu fragancia/
y mi cuerpo va sin ansia/ va en la casa de la muerte/.
También la
repetición de palabras y fonemas iguales o semejantes en la
apertura, al centro y al final de los versos nos da la sensación de
flotar sobre las aguas y el tiempo. Aquí las figuras enfáticas, anáfora,
epanadiplosis, conduplicación y el asíndeton juegan un papel
determinante, que junto a la s
ya presente como símbolo imitativo de las olas, remos o corrientes
marinas, alzan el nivel semántico y artístico como jamás se logra
en el poema. La oscuridad es fácilmente intuida por el perceptor,
además es traída de
modo directo en el verso seis del propio CANTO XXXIII, aunque en
este caso la penumbra está más asociada al estado anímico del
sujeto que a la realidad del medio físico en que se desarrollan las
acciones, no obstante cumple el rol psicológico al preparar por
asociación cromática la llegada de la noche, sujetando hasta ese
momento de manera estricta la traslación cronológica temporal de
la obra.
En
el canto XXXIV donde se realizan las acciones
permanece invariable, aunque el movimiento temporal modifica
el entorno. La oscuridad ante los ojos se alza como un gran ser,
ella es todo, la Noche se funde en los elementos de la naturaleza,
que impasibles y violentos
cambian las circunstancias en que hasta ese momento transcurría
el viaje. Además, se utilizan conjuntos oracionales organizados en
función de
adaptar la
descripciones a la necesidad de contraer el tiempo psicológico en
la obra.
El
CANTO XXXV se hilvana de manera natural en la historia, cumpliéndose
el preludio que dejaron al surcar el cielo en alta mar las aves.
Llega el invierno con los vientos helados del Céfiro y el Euro, el
puerto se abre y el vino se ofrece para alimentar la dependencia
biológica y psicológica del sujeto; la soledad, la distancia y el
deseo de cumplir su
fin, son motivos suficientes para desencadenar la despersonificación
mediante el licor. No es el hedonismo como estilo de vida lo que
suplanta el deber, es la circunstancia existencial del hombre
concreto, es otro obstáculo más al que se debe imponer para llegar
victorioso a su meta. En la descripción el héroe incorpora al
tiempo en el plano narrativo de manera subjetiva, distorsionado
debido al efecto que le produce el vino. Nótese que el protagonista
entra en el puerto en una noche de invierno y al amanecer está
lejos de la ciudad, cerca del río donde las flores crecen al borde
de sus remansos. Mas al perceptor el movimiento cronológico
temporal puede parecerle sin saltos, continuo y de manera gradual,
pues entre la llegada al puerto y la aparición del héroe en el
campo se utilizan tres décimas o CANTOS, que por el desplazamiento
espacio-temporal acostumbrado
en la sucesión lógica del día y la noche, ya tradicional, enfático
en la obra, nos produce una sensación engañosa parecida a la que
percibe el propio héroe lírico.
Es
admirable el modo en que coexiste lo temporal y lo espacial en el
CANTO XXXI. " Sus
primeros versos muestran un espacio a través del tiempo que fue,
(el mar se ha perdido lejos/ se ha perdido tras mi huella…)
Rompiendo con esta retrospectiva a partir del verso cinco, donde el
sujeto recurre a elementos del mundo mitológico (Narciso ve en los
espejos/ la flor
de un rostro que danza) para mostrar un presente que termina
sugiriendo magnitud de tiempo por mediación de imágenes que
denotan magnitud espacial (lejanía).
Los
aspectos psicológicos,
filosóficos así como las variantes del mito griego homérico son
fundamentales en el análisis textual de la obra. Ellos permiten
abarcar con mayor precisión los matices del pensamiento que en ese
sentido sobresalen y que, por supuesto ayudan a una comprensión y a
una valoración más cercana y real al valor literario y a una mejor
interpretación del poema. La pretendida evasión en los trabajos de
crítica literaria de hacer lectura o lecturas del texto que se
estudia, es a mi modo de entender una grotesca e innecesaria
manipulación o es motivada por la carencia de conocimientos, como
el catador carente de buen paladar el cual debe ocultar mediante algún
pretexto su ineficacia. Un análisis adecuado no permite la fuga del
estudio semántico de la obra, más cuando sabemos que es imposible
ignorar que cada uno de los
registros es una configuración de propiedades lingüísticas
múltiples. El que quiera
estudiar los estilos debe atender a todas las categorías lingüísticas
(fónicas, graficas, gramaticales, semánticas) así como las que
nos llevan al análisis del discurso (la relación de frases en el
enunciado, el grado de integración de la enunciación, etc.)
Puedo señalar que para llegar a un conocimiento
debe desentrañarse el enigmático lenguaje del versador, sí,
porque en él existe un halito de Delfo donde la palabra utilizada
va en función del enigma, pero a la vez pretende comunicarnos algo.
Si miráramos a través de un prisma y nos detuviéramos en algunos
lugares donde la expresión sólo permite percibir la epidermis y no
las asunciones de fondo, nos haría comprender la necesidad con que
deberíamos acudir a otros instrumentos que permitieran una incisión
hasta las entrañas del texto. En
el lenguaje poético los términos suelen aparecer como si fueran
las briznas de la cebolla, finísimas capas a las que con necesaria
rapidez debemos extirpar para descubrir lo esencial del tubérculo.
Los Poetas, Poetas, son concientes de las transgresiones
gramaticales y buscadores de ellas. En sus textos las sucesiones de
enunciados a través de símbolos incrustados y desfigurados entre
los tropos, además de las múltiples aberraciones, perdón,
construcciones gramaticales como por ejemplo el hipérbaton o
aquellas que permiten ponerse " el
traje que vestí mañana"
determinan en gran
medida la diferencias con otras expresiones literarias o del
lenguaje común. Por tanto el estudio de los aspectos filosóficos,
psicológicos o de cualquier orden dentro de una obra poética no
podrá responder a un sistema de reglas autónomas del lenguaje e
independientes del uso y fin de éste. Aunque es ya habitual el
apoyo de la Semántica y la Pragmática como instrumentos para
operar desde el mismo inicio de ésta labor. El respeto por estas
disciplinas de laboratorio me ha obligado a
mostrar sus nombres, pues al fin el nombre es lo que más perdura,
sin que ellos sean los más útiles. Gracias a las posibilidades que
nos brindan éstas ciencias podemos llegar y hemos llegado a
descubrir lo preciso en los espacios ambiguos y en lo polisémico
hemos encontrado al uno. Es decir… ellas nos dan la posibilidad de
sobreponernos a lo que desborda el
valor veritativo, codificando
y descodificando los residuos para llegar a develar el lenguaje de
los implícitos.
Ante
mi, ODISEO,
ALIENTO DE CONFINES continua desbordándose incesantemente,
pudiéramos decir que sus residuos ahogan al hontanar de
explícitos que le da origen. Y más allí donde lo derivado está
sostenido por fuertes flujos y reflujos psicológicos y filosóficos.
Hallar a Odiseo es descubrir del hombre su lugar más intimo. El
medio es comprendido hasta el punto que el sujeto lírico lo
encarna, mas no en su totalidad. Parece ser que el entorno vivenciar
del sujeto es el yo conciente del héroe, mientras que la parte
inexplorada va a ser el inconsciente natural que lo despersonifica.
Aquí se manifiesta una antítesis, puesto que ser significa también
no existir. De modo que para él lo desconocido deviene en ayer y en
mañana como el Hades y el preexistir
donde solo se puede llegar a través de la imaginación. Así
logra transponer el pasado y el futuro a un presente, consiguiendo
estar en lo que fue y tener lo que se espera en el tiempo mismo del
respiro.
Al
fundirse el personaje central con los elementos circundantes va
generando un panteísmo que no logra sostener, puesto que el entorno
que antes absorbía se revela contra él, sirviendo el móvil de
pretexto para realzar un hecho filosófico; la naturaleza adquiere
autonomía, se independiza y esboza su dialéctica. En el desarrollo
de lo micro a lo cosmológico mediante la unidad y lucha de
contrarios; << álveo>>,
<<undoso
río>>, << mar>>.
( CANTOS XXXII,
XXXIII )
A su vez las
constantes privaciones e imprevistos
en que se realiza el héroe vuelcan en su personalidad un
escepticismo metafísico / de
no ser siempre me salva/
el ser, el no ser se impone/
Vive el Hado que dispone/ Existir en circulo es someterse a la
lucha por algo más vigoroso que las propias fuerzas físicas. De
esta manera el héroe vuelve a subordinar a la naturaleza. Operando
matices diferentes, la naturaleza no es su otro yo, es otro hecho de
conciencia más complejo, aquí sus anhelos, sufrimientos y alegrías
emergen al transformar todo lo que abarca y puede percibir para la
razón de su lucha. Ella está, no la naturaleza, sino la naturaleza
metamorfoseada, que
ya posee brazos de mujer, voz, sexo… al fin de la obra el héroe
vive en un estado onírico, o por decirlo de otro modo, en una
incierta realidad donde no logra ajustarse ni percibir con mediana
objetividad lo que sucede, aunque por analogía a la obra homérica
logramos avistar las coordenadas de un camino que concluye a imagen
y semejanza. Conclusión que de ningún modo depende enteramente de
la obra en sí, sino más bien depende de las preferencias del
perceptor, de sus vivencias y
sus conocimientos. Pues bien puede apuntar a una
de las muchas versiones que ha tenido la obra griega. ¡Qué
no son pocas!. Por ejemplo la de Apolodoro y Proclo. Apolodoro
imputa una relación adultera de Penélope con Antínoo, uno de los
pretendientes de la señora durante el largo tiempo en que se ausentó
Ulises. Apolodoro hace otra versión donde Ulises mata a Penélope
por haberle traicionado con Anfínomo otro de los que la pretendían.
Más tarde, en el siglo II de Cristo Pausanias
vuelve a referirse a ese asunto . En fin hay innumerables variantes,
se cuentan incluso historias similares a la tragedia de Edipo Rey. Ulises
es asesinado por su hijo Telégono, el cual ignoraba que el héroe
era su padre y contrae matrimonio más tarde con Penélope.
O una de las
versiones más recientes la de Vallejo Duero "La
tejedora de Sueño" donde se deforma el mito de manera
atroz al presentar a Ulises
como un hombre poco valiente y a Penélope despojada de las virtudes
morales que Homero le había provisto.
El protagonista de "Aliento de Confines", al
preguntarse /¿Perdió
mi barca el regreso?,/ ¿Penélope no me espera?,/¿ Itaca es una
quimera?/ … a mi entender deja la puerta más amplia abierta
para que el perceptor pueda elegir sin muchas dificultades lo que le
gustaría para el final. Sabiendo que siempre ha de tomarse en
cuenta que la elección está en dependencia del nivel de
conocimientos y vivencias personales del lector o perceptor. Así el
hacedor de este excelente poema prefiere ver al personaje central de
su obra " en esa dimensión
en que el hombre crece ante las contingencias externas y las supera en
la praxis cotidiana, para que devenga entonces en
héroe y ejemplo que fluye desde su milenario viaje
a la contemporaneidad de un mundo en crisis espiritual y
globalizada."
Doctora.-
Victoria Eugenia Rueda Peña
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