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El
asesinato de García Lorca
Reconstrucción de un crimen
Antonio
Rivero Machina
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Federico
García Lorca, el poeta español más reconocido internacionalmente,
símbolo de la mejor época de la poesía española, fue asesinado
en Granada en agosto de 1936. Su delito: ser republicano, homosexual
y, sobre todo, una voz prodigiosa erigida en contra de las tradiciones más injustas.
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Apartando
el morbo histórico y el posicionamiento político que aún persiste -sorprendentemente, por otra parte-, el asesinato de Federico García Lorca y de miles de
granadinos en las afueras de la ciudad es un
hecho que nos debe llenar de indignación y de tristeza a todos.
Estallada la sublevación de los militares en Marruecos, comienza el
episodio más traumático de nuestra historia. La gente alza el puño
o la mano derecha y comienzan a matarse los unos a los otros por
ello. Fueron años de barbarie en el en ambos bandos se asesinaba a
sangre fría en fusilamientos colectivos. |

Nuestro
Poeta más aclamado internacionalmente |
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En
medio de todo esto encontramos personas como Federico, un hombre querido por
todos, o más bien por casi todos, los que lo conocían. Un hombre
dicharachero, lleno de un ingenio capaz de bordar una magistral
alocución sobre la repostería patria, un hombre que no militaba en
ningún partido político -"yo soy del partido de los
pobres", dijo-, un hombre que mantenía frescas las flores
sobre su piano. Pero Lorca también era un hombre que reconocía sin
una militancia dogmática su homosexualidad, un hombre que escribía el drama de
mujeres que tenían que sacrificar sus vidas por sus maridos, un
hombre que iba por los pueblos acercando la cultura y las obras de
los clásicos a la gente, un hombre que venía a representar los odios
del Movimiento Nacional "restaurador de aquellas
tradiciones". Lorca cantó a los negros de Nueva York, a
gitanos ajusticiados por guardias civiles, a mujeres aplastadas por
el peso de los valores tradicionales. Y lo hacía sin militancia ni
dogmatismo, lo hacía con la sinceridad de su voz.
Reconstrucción
de su muerte
Intentaré
reconstruir cómo le llegó la muerte según la versión más
aceptada hoy. Pero no es más que una versión, basada en
testimonios y en episodios que, no obstante, no son, en algunos casos,
probados de modo absoluto. Aún hoy día, algunos puntos de sus
últimas horas siguen siendo un hecho lleno de incógnitas.
Pero primero relataremos la muerte como se cree que fue y después
podremos interrogarnos sobre qué hay de cierto y qué de especulación en el relato,
así como cuáles son las preguntas obvias e inquietantes que se puede
hacer uno.
Estalla
la guerra civil y Lorca decide abandonar Madrid para volver a
Granada, una ciudad más tranquila, con su familia. La ciudad de
Granada no fue tomada por los nacionales hasta dos día después del
18 de Julio de 1936, quedando aislada, ya que todos los pueblo de
alrededor se sumaron o rindieron al ejercito sublevado. Una vez
tomada Granada, las primeras semanas fueron precarias para las
tropas. Se esperaba un fuerte contraataque de los republicanos. Por
esto, los sublevados comenzaron una caza de brujas para eliminar a
cualquier enemigo en potencia, es decir, los sospechosos de
simpatizar con el Frente Popular. Durante los meses que siguieron a
la toma de la ciudad, como en tantas otras ciudades, miles de
civiles fueron detenidos en sus casas, llevados a lugares de
hacinamiento y después fusilados en grupos de unos veinte. En
Granada los "paseos" se daban en las afueras, en el Camino
del Arzobispo, en el actual término municipal de Alfacar y cerca de
Víznar. Las razones de los fusilamientos fueron en muchos casos
personales. Bastaba tener cierta credibilidad entre los falangistas
y acusar al vecino de ser espía soviético para condenarlo.
García
Lorca veía como las detenciones se sucedían y los fusilamientos
eran constantes. Por esto decidió refugiarse en el lugar que le
pareció más seguro, la casa de la familia Rosales. Luis Rosales, poeta
reconocido y apreciado, y José Rosales, jefe de la La Falange de
las Jons en Granada, eran profundos amigos de Federico. El acto de
los Rosales debe tomarse como un acto de valentía y de fidelidad
que quizás no todos hubiéramos sabido asumir. |
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Pasó
todo un mes desde la caída de Granada hasta que el 16 de agosto una
tropilla derechista, como tantas otras que visitaron tantos hogares
españoles con su dedo de guadaña, se presentaron en casa de los
Rosales para llevarse a Federico. La tropilla estaba liderada por el
ex-diputado católico radical por la CEDA -fue diputado de la
coalición liderada por Gil Robles entre el 1933 y 35- Ramón Ruiz
Alonso y por su "compadre" Juan Trescastro. Debió de ser
muy tensa aquella escena ocurrida en la casa de una familia falangista
que protegía a un poeta republicano de conocida homosexualidad. De
nada sirvió la oposición de los Rosales, Ramón Ruiz Alonso y los
suyos se llevaron al mejor poeta español del siglo XX camino de la muerte.
Granadino sombrío, de profesión tipógrafo, Ramón Ruiz Alonso
militó en el partido conservador católico "Acción
Popular". A él se le atribuye la denuncia y la iniciativa del
arresto. Las causas fueron probablemente personales, pero todo es
posible en aquellos días de odio. Lorca fue acusado de ser un espía
soviético al servicio de Moscú.
Estamos
a 16 de agosto. A pocos metros de la casa de los Rosales se
encontraba la sede del Gobierno Civil instalado por los rebeldes. A
pesar de la cercanía, Lorca fue trasladado en coche y fuertemente
escoltado. Entraron por el acceso de la calle Duquesa. Al poeta lo
encerraron en una de las habitaciones de la primera planta. Ante el
gobernador civil José Valdés, las múltiples gestiones del músico
Manuel de Falla para que lo indultaran y las súplicas de Luis
Rosales. José Rosales llegó a encañonar con una pistola al
gobernador para pedirle que dejara en libertad a Federico, pero todo
fue inútil. Valdés, ante estas presiones, consultó a Quiepo de
Llano, quien contesta con un "que le den café, mucho café".
La
noche del 17 o del 18 de agosto se llevaron a García Lorca del
Gobierno Civil. Salió esposado junto al maestro de Pulianas, José
Dióscoro Galindo. Escoltado por guardias y falangistas de la
llamada "Escuadra Negra", fueron empujados hacia el
interior de un coche. A unos nueve kilómetros de la capital se
encuentran las localidades de Víznar y Alfacar. Los rebeldes
establecieron allí un puesto militar para controlar una posible
contraofensiva republicana. Finalmente, el barranco entre estos dos
pueblos se convirtió en el lugar de fusilamiento de miles de
civiles. Los vehículos que partían del Gobierno Civil ascendían,
tras una parada ante el Palacio del Arzobispo Moscoso y Peralta,
convertido en cuartel general, hacia Alfacar. Encima de Víznar se
encontraba Villa Concha, una residencia de verano para los niños
granadinos, que era conocida en el pueblo como La Colonia. La
edificación fue empleada como cárcel provisional, un corredor de
la muerte fatal. Se cree que durante los días en que Lorca esperaba
la muerte fue duramente torturado. Fueron tres días horribles,
inhumanos. En la madrugada del 19 al 20 de agosto de aquel 1936, Lorca junto con el maestro José Dióscoro y dos banderilleros
miembros de la CNT, uno de ellos era Francisco Galadí, fue
conducido a una cuneta del camino de Alfacar, ante un viejo olivar,
cerca de la Fuente Grande -los árabes la llamaban Aynadamar o
"Fuente de las lágrimas"-. Ahí Lorca fue fusilado junto a los otros
y enterrado como tantos en una fosa común sin nombre ni cruz.
Pero
son muchas las dudas que uno se plantea. ¿Quién era Ramón Ruiz
Alonso? ¿Que tenía contra el poeta?¿Qué pasaba en la Falange
granadina? ¿Hubiera sido ignorado Lorca de no ser por la
insistencia del tipógrafo? Ruiz Alonso se atribuyó en su día el
crimen orgulloso diciendo "no era más que un intelectual
rojo, amigo de rojos y además marica". Años más tarde el
ex-diputado del CEDA dijo que la detención no fue por iniciativa
suya y para muchos cobra fuerza la idea de que alguien le ordenó
la detención. |
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Nada
se sabe de modo certero. Nadie implicado ha hablado claro hasta hoy. En
cuanto a los Rosales, fueron fuertemente multados y amenazados por su
protección y ayuda al poeta. El padre de Federico, rico
propietario, designó un abogado para realizar las gestiones de la
excarcelación de su hijo, sin saber que ya estaba muerto. Los
falangistas difundieron una falsa acta de defunción en la que decía
que la causa del fallecimiento fueron heridas de guerra, un mes
después de la toma de la ciudad.
En
busca de la verdad
La
muerte de Lorca fue cantada por poetas y denunciada en todo el
mundo. También la Historia clama por el atroz crimen. El primero en
investigar el suceso fue el también poeta, traductor de Nicolás
Guillén y profesor universitario Claude Couffon, quien entre 1945 y
1950 viajó a Granada. En pleno apogeo del régimen franquista no
fue tarea fácil. La muerte de Lorca ha cobrado vigencia en la
actualidad por iniciativa entre otros de su biógrafo, el hispanista
Ian Gibson. "En Federico Gracía Lorca -señala- confluían
todas las circunstancias para ser una presa de alto valor para los
fascistas que impusieron el terror en Granada a partir de julio del
36: era de izquierdas, tenía gran éxito como escritor y era
homosexual".
La
Asociación para la Memoria Histórica, que se encarga de exhumar
las fosas de la guerra civil a petición de los familiares que
desean dar sepultura digna a sus parientes fusilados, ha comenzado
las tareas para hacerlo en Víznar. Lo hacen a petición de
Nieves Galindo, nieta de Dióscoro, el maestro de Pulianas, que
relata: "Mi padre tenía 27 años cuando se llevaron a mi
abuelo. Intentó evitarlo y acabó en la cárcel. Siempre quiso
enterrar dignamente a su padre. Tenemos derecho". También el nieto
del banderillero Francisco Galadí reclama la exhumación de los
cuerpos. La familia del poeta no desea
desenterrar el cuerpo de Federico y pide respeto por un lugar
sagrado. Sin embargo, añaden que no se van a oponer a los deseos de
las otras familias.
Los
trámites han comenzado. El alcalde socialista de Alfacar, Juan
Caballero, y la Junta de Andalucía quieren seguir adelante con la
exhumación. Gibson dice que los restos aportarían importantes
datos sobre las circunstancias de la muerte de Lorca y que "Lorca
no pertenece a su familia, pertenece a la humanidad". El antropólogo
de la Universidad de Granada, Miguel Botella, dice que no será difícil
reconocer los cuerpos ya que el banderillero era muy joven y el
maestro cojo tras un accidente de tranvía.
Desmemoria
histórica
En
la actualidad hay quienes quieren mantener la tierra donde está y
no removerla. No voy a entrar en consideraciones políticas -porque
aunque a quien tenga un poco de sentido común le sorprenda, aún
hay quienes justifican, edulcoran o defienden matanzas como las de
Granada. No soy, ni pretendo, dueño de las mentes y conciencias
ajenas-. De lo sí que voy a hablar, ni siquiera lo voy a juzgar porque pienso que los textos no deben juzgar por los lectores, es del
merchandising y el morbo histórico que algunos avispados
comerciantes explotan. En el Hotel donde antes estuvo la residencia
de los Rosales, se precian en su propaganda de ser el lugar donde
"Lorca pasó sus últimos días". También en un
restaurante que hay en la tristemente célebre carretera a Alfacar
se sirven "lorquianitos" y "brochetas
lorquianas".
Pero estos asuntos son ridículas
injusticias poéticas. Más triste
es ver que a día de hoy aquel Gobernador Civil responsable de la
muerte del genio de Fuente Vaqueros, José Valdés, tenga una calle
en su honor en el pueblo granadino de Churriana de la Vega.
Apenas quedarán un par de calles para
el criminal. Sin embargo, Lorca sigue vivo.
Lo está y lo estará siempre, porque la palabra es la única arma que
no se oxida, la única arma que merece la pena empuñar. |
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