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Metafísica

Tema 26: EL SENTIDO DE LA VIDA

Autora: Vikita

Bibliografía: MARTÍNEZ MARTÍNEZ, F.J.: Metafísica, UNED, Madrid, 1988.

EL SENTIDO DE LAVIDA COTIDIANA

La cuestión del sentido se plantea en primer lugar, con la propia vida individual; esta pregunta solo se convierte en obsesiva en épocas en las que la propia vida se ve como problemática.

La unificación definitiva del mundo en un único mercado, tanto económico como social y cultural, unido ala perdida de confianza en las grandes cosmovisiones, tanto burguesas como socialistas, ha producido la caleidoscópica y abigarrada situación colocada bajo el rotulo del post-modernismo, en la que las tablas de valores se han multiplicado y banalizado hasta disolverse.

La vida cotidiana se rige por una serie de valores que dan lugar a un entorno seguro en el que el sentido de nuestra actuación es claro. Los valores del grupo, al que pertenecemos por imitación, los aplicamos mediante la analogía y los ampliamos mediante la hipergeneralización a los casos nuevos dentro de un marco general presidido por el pragmatismo. Heidegger, en El Ser y el Tiempo, analiza el mundo de la vida como el de lo impersonal; el uno no es nadie determinado y que son todos, si bien no como suma, prescribe la forma de ser de la cotidianeidad. El ser-ahí, se relaciona con los demás a través de las habladurías, la avidez de novedades y la ambigüedad.

El sin sentido de la vida cotidiana será explotado por el existencialismo francés, como se ve en Sartre o en Camus. El divorcio que existe entre el hombre y su vida, esa escisión, solo es intuida en la vida cotidiana que nos mantiene adormecidos en tanto que no pongamos en duda sus valores. La inmersión de la comúnidad, impide que se plantee la cuestión del para qué de la vida, ya que precisamente la vida cotidiana respondiendo a todas las preguntas concretas impide que se plantee la fundamental.

Lukácks y sus discípulos de la Escuela de Budapest, Heller especialmente; es posible llevar una vida cotidiana con sentido si es capaz de conectarla con las objetivaciones fundamentales de la vida humana: la ciencia, el arte, la filosofía y la vida política (lo universal, tanto en el conocimiento como en la acción).

LO SACRO Y EL SENTIDO

La vida en el ámbito religioso, ha sido el camino fundamental del ser humano que, al constatar la finitud y caducidad de las metas humanas, ha situado el fin de su vida “más allá de las estrellas”.

Los mitos han intentado responder a esta necesidad de finalidad; han servido de orientación y ordenación de un mundo que se presenta fenomenológicamente como un caos; divide la realidad en lo sagrado y lo profano; éste debe reproducir un ámbito originario, otro grado del sentido, lo sagrado.

El Tiempo homogéneo y lineal profano queda ordenado a través de las fiestas, que son lapsos de tiempo sagrado en que se conmemora el tiempo mítico inicial de los orígenes en el que los dioses crearon el mundo o enseñaron la cultura a los hombres. Si los lugares sagrados ordenan el espacio, lo mismo las fiestas con el tiempo.

El sentido de la vida se encuentra en la relación que la existencia profana establece con la existencia primordial sagrada, gracias a los símbolos. Los símbolos representan a los objetos sagrados; tienen una multiplicidad de significados y pueden relacionar diversos ámbitos de lo real; dan lugar a una red de correspondencias entre el macrocosmos y el microcosmos humano. La santificación de la vida humana tiene lugar, a través de los ritos de transito que dotan de sentido a los momentos mas importantes de la existencia.

Los cambios no son accidentales sino esenciales, ontológicos, y hacen cambiar el sentido de la vida del hombre.

La donación de sentido desarrollada ya por las religiones primitivas, adquiere su sentido en las religiones mas desarrolladas, en las que un Dios personal aparece como el garante del sentido de la vida humana, hecha por el Dios a imagen y semejanza suya. Llega a su culminación en el cristianismo, en el cual el propio Dios se hace hombre para redimirla del pecado y dotarla de un sentido absoluto. La forma en que la vida adquiere un sentido es mediante la afirmación de la inmortalidad personal.

La reconciliación total de la creación, anulado el mal y el sinsentido, es la promesa última de las religiones superiores.

LA RELIGION Y LA DONACION DE SENTIDO

Desde un p.d.v. no creyente, se puede recuperar la religión como el ámbito de donación de sentido. Junto con el concepto de Dios, muere también la idea de verdad absoluta, la perdida de vigencia de todos los valores absolutos, epistemológicos y morales.

Al morir, somos realmente libres.

Horkheimer (judío), concibe una teología negativa como nostalgia y anhelo de algo completamente distinto, que no puede justificarse racionalmente, pero que es necesario para otorgar el sentido a este mundo. La moral y el sentido solo pueden basarse en algo trascendente, que es una esperanza. La conciencia de que el mundo es un fenómeno, de que no es la verdad absoluta ni lo último.

Añoranza de una justicia plena, aunque algún día se instaure una sociedad justa, no se podrá redimir todo el mal pasado.

El sentido total, es una noción de Dios que es la proyección de nuestras añoranzas y no de nuestras certezas. El sentido, es así una proyección de nuestros deseos y anhelos y no algo que se de en la realidad.

LA RESPUESTA ETICO-POLITICA

La respuesta ética al sentido de la vida tiene dos modalidades: la heroico-aristocrática y la democrático-comunitaria.

La construcción por parte del individuo de una personalidad que desarrolla al máximo sus posibilidades físicas, intelectuales y anímicas; es un arte de vivir, dando lugar a una hermeneùtica purificadora del deseo.

La ética se concibe coma la forma de la vida, como el desarrollo querido de una personalidad moral, en la que cada individuo configura una relación consciente con su propia particularidad, que va más allá del deber.

La ética establece una armonía de la interioridad y de la actuación en el mundo que conlleva el despliegue de la propia personalidad. Nietzsche practico lo que denominaba “moral del superviviente”:

  1. fidelidad a los iguales
  2. limpieza
  3. responsabilidad pedagógica

N. destruye el sujeto romántico de Hegel, intentando instaurar un sujeto precario e imperfectivo, cuyas características son: conciencia esfingea, el deseo, y la soledad vagabunda.

Esta ética solo ha sido posible en pequeñas comúnidades y para los miembros de las clases dominantes, e incluye entre valores fundamentales la lucha por su extensión a todos los hombres, convirtiéndose en la ética democrático-comunitaria.

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Última actualización: Mayo 2006
 

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