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Autor: Vickita

Tema 8: Los sonidos

El cerebro es capaz de percibir el habla en sonidos que solo guardan una remota semejanza con el habla.

La razón por la que el cerebro puede pasar de percibir un sonido que como ruido a percibirlo como una palabra es que la percepción fonética es como un sexto sentido. Ocurre que los sentidos de la audición y de la fonética compiten entre si para ver quien interpreta un sonido.

La percepción fonética puede abarcar más allá del canal auditivo.

El habla en si misma es una ilusión. Las fronteras entre palabras habladas son alucinaciones que surgen cuando se llega al final de un fragmento de sonido que se corresponde con alguna representación almacenada en nuestro diccionario mental. Esto Tb. se hace patente en los oronimos o cadenas de sonidos que se pueden segmentar en palabras de dos o mas maneras diferentes.

El uso de la boca y el oído como canales de comunicación y no existe una sola comunidad de hablantes que haya optado voluntariamente por emplear un lenguaje de signos, aun cuando este pueda ser igual de expresivo que el lenguaje oral. El reconocimiento del habla es alcanzado un ritmo de diez a quince fonemas por segundo en el habla normal, entre veinte y treinta en el habla rápida, y hasta cuarenta o cincuenta fonemas por segundo en el habla comprimida artificialmente.

No hay sistema artificial que pueda igualar al hombre en la descodificación del habla. Hay que elegir entre dos opciones irreconciliables: si diseñan un sistema para reconocer diferentes voces, el sistema solo podrá reconocer un número reducido de palabras. Si un sistema tiene que reconocer muchas palabras diferentes, se le tendrá que adiestrar con la voz de un solo hablante.

El lenguaje se sirve de un sistema combinatorio discreto. Las oraciones y los sintagmas se componen de palabras y las palabras se componen de morfemas, los morfemas se componen de fonemas. A diferencia de las palabras y los morfemas, los fonemas no aportan fragmentos de significado. Están conectados hacia el exterior con el habla, y no hacia el interior con el código mentales; cada fonema corresponde al acto de articular un sonido. La existencia de dos tipos de sistemas combinatorios discretos, uno que combina sonidos desprovistos de significado en morfemas dotados de el, y otro que combina morfemas con significado en palabras, sintagmas y oraciones – dualidad de patrones.

Las reglas del lenguaje son estos combinatorios discretos: los fonemas se combinan para formar morfemas, los morfemas para formar palabras y estas para formar oraciones. Para que estas estructuras puedan ser transmitidas de una mente a otra, es preciso que se conviertan en señales audibles. Los problemas a los que se enfrenta la naturaleza son, por una parte, convertir señales digitales a un código analógico, cuando el hablante codifica cadenas de símbolos discretos en una corriente continua de sonido, y por otra, convertir señales analógicas a un código digital, cuando el oyente descodifica el habla continua para obtener símbolos discretos.

Los sonidos del lenguaje se construyen en distintas etapas. Se selecciona una muestra finita de fonemas y se combinan estos al objeto de definir un conjunto de palabras, y a continuación las cadenas de fonemas resultantes se pulen y amasan para hacerlas pronunciables e inteligibles antes de ser finalmente articuladas.

La sonoridad crea una onda sonora con una frecuencia de vibración dominante (armónicos). La riqueza de la fuente de sonido es un factor fundamental; es la materia prima sobre la que el resto del tracto vocal esculpe los sonidos para crear vocales y consonantes.

Cada una de estas cavidades tiene una longitud y una forma peculiares que afectan al sonido que pasa a través de ellas por medio del fenómeno denominado resonancia.

Lo que percibimos como vocales diferentes son las distintas combinaciones de amplificación y atenuación del sonido procedente de la laringe.

La lengua se compone de tres órganos: el lomo o cuerpo, la punta y la raíz (integrada por los músculos que fijan la lengua a la mandíbula).

El cerebro interpreta las pautas de amplificación y filtrado de las resonancias como diferencias vocales.

Las vocales que se articulan con la lengua en posición alta y anterior siempre preceden a las vocales que se articulan con la lengua en posición baja y posterior. Nadie sabe por que se disponen en este orden; el hecho parece derivarse de una especie de silogismo basado en dos premisas: las palabras que connotan el yo-aquí-ahora suelen tener mas vocales altas y anteriores que las palabras que connotan lo contrario; así, mí frente a tú o aquí frente allá. La segunda es que las palabras que connotan el yo-aquí-ahora suelen preceder a las palabras que connotan lo contrario, ya sea de forma literal o metafórica.

Cuando el significado no puede determinar el orden, entonces es el sonido el que decide, y el criterio que rige tal decisión es la posición de la lengua al producir las vocales.

En las consonantes oclusivas, lo que escucha el oyente cuando se articula es nada y luego una breve explosión de aire, ya que el aire va acumulando contra el obstáculo que impide su paso. Se dice que estas consonantes son los sonidos del silencio. Una resonancia que cambia suavemente a medida que la consonante se va sonorizando y la lengua se desplaza hacia la posición de la vocal que siga.

Las consonantes difieren unas de otras en el grado de “oclusividad” u “obstruencia” es decir, el grado en que dificultan u obstruyen el paso de aire a través del tracto vocal. Las palabras que comienzan con una consonante más obstruyente preceden a las que comienzan con una menos obstruyente.

Un sonido de habla no corresponde a un único gesto ejecutado por un solo órgano, sino a una combinación de gestos articulatorios, cada uno de los cuales esculpe a su manera la onda sonora, que se ejecutan más o menos al unísono. Todos los sonidos resultan de seis posibles combinaciones entre dos factores: la nasalidad, el órgano con que se articulan, que pueden ser los labios, la punta de la lengua y el cuerpo de la lengua.

Los seis órganos del habla se utiliza como articulador principal: la laringe, el paladar blando, el cuerpo de la lengua, la punta de la lengua, la raíz de la lengua o los labios. En segundo lugar se determina el modo en que se mueve este articulador: fricativo, oclusivo o vocálico. Por ultimo se especifican otras configuraciones de los restantes órganos de habla. Cada una de estas configuraciones constituye un símbolo o rasgo, que representa una serie de instrucciones que se imparten a los músculos del habla; estas instrucciones deben ejecutarse en sincronía.

El inventario peculiar de fonemas de cada lengua confiere a esta su patrón de sonidos característico.

A veces se puede reconocer el patrón sonoro característico de un idioma aunque la cadena hablada no contenga palabras reales.

Las consonante/s con que puede comenzar una silaba se denomina ataque y la vocal/es, así como las consonantes que la siguen, forman la rima.

Las silabas se organizan en grupos rítmicos denominados pies. Las sílabas o los pies se clasifican en fuertes y débiles, en virtud de otras reglas, y la distribución relativa a los pies y silabas fuertes y débiles en la estructura jerárquica de la palabra determina el acento que ha de recibir cada silaba. La métrica se define en función de los pies que integran un verso. La silaba fuerte-débil se denomina trocaica, la débil-fuerte en yámbica.

Las reglas fonológicas se aplican en una secuencia ordenada. Rara vez estas reglas se aplica sobre un fonema en particular; operan sobre toda una clase de fonemas que comparten uno o mas rasgos en común.

Un morfema puede estar representado en el diccionario mental de manera distinta al modo en que finalmente se pronuncia.

Las reglas fonológicas operan sobre rasgos, no sobre fonemas, y ajustan rasgos, y no fonemas. Las lenguas construyen su propio inventario de fonemas a base de multiplicar diversas combinaciones de un conjunto de rasgos.

En la comprensión del lenguaje, la redundancia que proporcionan las reglas fonológicas permite compensar parte de la ambigüedad presente en la onda sonora del habla.

Las secuencias de fonemas se organizan de manera predecible en virtud de reglas fonológicas que se aplican en un determinado orden y cuyos efectos serian reversibles si las reglas se aplicaran en orden inverso.

La coarticulacion es una progresiva adaptación de gestos manuales es una practica habitual en el control motor. Sirve para reducir las fuerzas que empleamos para mover nuestros miembros y para suavizar el movimiento de las articulaciones.

La señalización simultanea de las consonantes y las vocales permitirían aumentar considerablemente a la tasa de fonemas por unidad de tiempo.

Los oyentes suelen aprovechar en su propio beneficio las expectativas acerca de lo que el hablante va a decir.

La percepción del lenguaje funciona desde arriba hacia abajo, y no desde la base hacia la cúspide.

Las teorías de la percepción del habla que defienden el procesamiento de arriba-abajo han desperado una reacción. Sustentan una filosofía relativista según la cual la gente oye lo que espera oír, el conocimiento determina la percepción y no se puede estar en contacto directo con la realidad objetiva. Toda percepción que se halle fuertemente determinada por el conocimiento es una forma de alucinación incontrolada.

Hay razones de peso para pensar que la percepción del habla es un proceso guiado fundamentalmente por información acústica.

En los errores perceptivos, el error suele ser menos plausible que lo que en realidad dice. Se ajustan a las reglas de la fonología, de la sintaxis e incluso del vocabulario. El oyente se queda atrapado en una secuencia de palabras que guardan correspondencia con algunos de los sonidos y que además tiene sentido, si bien no parece tener en cuenta consideraciones de plausibilidad y expectativas.

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Última actualización: Mayo 2006
 

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