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Bibliografía: Capítulo 5 de Pinker, Palabras, palabras, palabras.
Autor: Carlos Andrés
Guión del 5º capítulo de Pinker, Palabras, palabras, palabras.
A diferencia de la sintaxis, el léxico parece ser una simple colección de palabras que hay que memorizar. El trabajo de los lexicógrafos no parece muy glamuroso (María Moliner...). Sin embargo, no es cierto, las palabras no están almacenadas, sino que se conforman en gran parte al hablar.
Hay reglas para generar las palabras a partir de las raíces (plurales, femeninos, conjugaciones, casos...), al igual que las frases se hacen de palabras: reglas de morfología. Esto varía mucho entre lenguas (el inglés es muy simple, pero en el kivunjo de los batúes se llegan a construir frases enteras con un palabra). Se distinguen al respecto:
También se crean nuevas palabras uniendo dos.
Es decir, hay un núcleo matizado por otros elementos, como en la gramática: Darwin -ian -ismo -s... se forma un árbol en distintos niveles, como en la sintaxis.
Las combinaciones pueden resultar impredecibles: Electricidad no es la condición de eléctrico sino la fuerza que mueve un aparato eléctrico.... No hay reglas filas que sirvan para construir palabras de forma predecible. Además las palabras se importan en muchos casos de otros idiomas, pero no sus reglas... El inglés tomó muchas palabras del latín a través del francés...
Analogía: Algunas palabras se crean por analogía con otras: ofertar, priorización...
Las irregularidades morfológicas de las lenguas están en las raíces de las palabras. Tienen su origen en los procesos de transmutación de vocales y consonantes de las lenguas antiguas de las que surgieron las actuales: fiel → fidelísimo. Fósiles de reglas ya desaparecidas.
Lo mas probable es que las raíces de las palabras se aprendan de una en una, memorizándolas. Primero se aprende la regla general y después las excepciones. Por eso los errores de los niños y extranjeros siguen su lógica.
Esta mezcla de reglas y de irregularidades refleja la vida tal como es. Las lenguas artificiales, como el Esperanto carecen de ellas.
→ Pero entonces, si las palabras se forman con piezas acopladas mediante reglas similares a las oraciones ¿qué es lo que distingue realmente una palabra de una frase?
Para empezar hay que aclarar que el término palabra se refiere a dos cosas:
→ El número de palabras cuyo significado conoce un hablante es altísimo. Se puede estimar con un muestreo: tercera palabra de cada 10 páginas... Un bachiller: 50.000 palabras.
Los niños aprenden las palabras muy rápidamente: unas diez al día a partir del primer cumpleaños → el cerebro tiene preparada una memoria muy espaciosa y eficiente. Un niño puede recordar "fucsia" cinco semanas después de haberla oído.
Cada palabra es un símbolo. Para aprender una palabra, el niño debe entender que funciona como tal que es un sonido que se refiere a un significado. Además esa relación es arbitraria. Esa arbitrariedad implica que hay que memorizar esa relación, pues no se deriva del signo. Incluso las onomatopeyas son arbitrarias (kikiriki, cockedudeldu).
El capítulo acaba con una explicación del asunto de los universales... la etiquetas con que se llaman porciones de la realidad se forman por inducción mediante un número limitado de casos (Quine, el escándalo de la inducción... muy filosófico, nominalismo, empirismo...)
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Última actualización: Mayo 2006
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