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IIª Prueba presencial

Tema 11: La tolerancia hoy. Racismo y antirracismo. Los problemas del comunitarismo

Autor:Carlos Andrés

Bibliografía:
TORRENS, X.: "Racismo y antirracismo" en Ideologías y movimientos políticos contemporáneos p 301-331
GONZALO, E.: "Comunitarismo" en Ideologías y movimientos políticos contemporáneos pp 429-443.

Exámenes:
La tolerancia: Sep. 2004
Tolerancia y pluralidad cultural: Sep. 2003

Tema 11. La tolerancia hoy. Racismo y antirracismo. Los problemas del comunitarismo.

A. Racismo y antirracismo

INTRODUCCIÓN

La etnicidad ha sido una fuente fundamental de significado y reconocimiento a lo largo de toda la historia humana, ha sido utilizada tanto como factor ideológico para la acción colectiva como para legitimar políticamente una determinada estructura social existente o proyectada.

Fue a finales del siglo XV cuando el vocabulario acuñó el término raza y no será hasta la década de 1930 cuando surgió el término racismo, si bien la existencia del racismo como hecho social e ideológico puede rastrearse desde tiempos inmemoriales. La etnicidad responde únicamente a criterios culturales. Otro concepto que hallamos en el estudio es el de xenofobia, el temor u odio a los extranjeros, que incluiremos sin más en el fenómeno global del racismo.

I. EL RACISMO

El racismo es una ideología a partir de la cual se han estructurado movimientos políticos y quienes la sostienen pretenden configurar una sociedad acorde con sus presupuestos doctrinarios de una noción de raza.

Def. del autor: "conjunto de creencias, pensamientos e ideologías construido sobre la base de una clasificación falsa del género humano configurada a partir de diferencias religiosas, biológicas, culturales, imaginarias o reales, con el fin de atribuir una jerarquización discriminatoria y legitimar una distribución desigual del poder para ejercitar la dominación sobre un grupo".

La contraposición entre el "nosotros" y el "ellos", entre "los de aquí" y "los de allí" es la pieza básica sobre la que se construye el racismo. Los estereotipos predisponen a responder con rechazo o animosidad hacia una persona o un colectivo. Básicamente, todo tipo de racismo tiene un sustrato común invariable: excluir del poder a otros.

La cimentación del racismo ha sido diferente a lo largo de la historia:

  1. hasta finales del s. XVIII, racismo de base religiosa
  2. s. XIX y final de la Segunda Guerra Mundial, base biológica
  3. desde entonces a la actualidad, racismo cultural
1. EL RACISMO RELIGIOSO

Paradigma de ello, el de la cristiandad contra los judíos (¿Y el de los musulmanes actuales?). Se extienden leyendas falsas para descrédito de los judíos: asesinan a cristianos para usar su sangre en rituales, desecran la hostia (asesinando de nuevo a Cristo) y propagan la peste negra.

De este racismo se derivará el biológico. (¿Cómo?)

2. EL RACISMO BIOLÓGICO

Interpreta la historia como una lucha natural de razas. Toma una diferencia real o imaginaria en el color de la piel, la forma y tamaño del cráneo, los rasgos faciales, el tipo de pelo u otras para deducir diferencias genéticas y de ahí culturales. Parte del conocimiento científico de aquel momento dio cobertura ideológica y legitimación política a las ideas racistas (el zoólogo norteamericano Louis Agassiz llegó a decir que "el cerebro del negro es el mismo cerebro imperfecto que el del niño de siete meses en el vientre de la blanca"). Hoy, en medio de la fiebre genética se oyen afirmaciones peligrosas...

Asimismo, el determinismo biológico del comportamiento humano regirá el racismo decimonónico y hunde sus raíces en la manera hobbesiana de entender el mundo: si la inferioridad es biológica no puede admitirse apelación alguna.

Habrá quien llegará a deducir que la única excepción para poder alterar el determinismo biológico es un programa de ingeniería genética (eugenismo).

3.EL RACISMO CULTURAL

Ante la imposibilidad de defender en público posturas netamente biológicas, el racismo sufrió una metamorfosis dando paso a lo que se ha llamado racismo cultural. En el s. XIX, Taine dirá que hay diversas estructuras morales ligadas a pueblos distintos, trasponiendo su racismo de la biología a la historia y sentando las bases de un racismo cultural que dirá reclamar el derecho a la diferencia.

Tagueff (1992) distingue como atributos del racismo contemporáneo los siguientes desplazamientos: del discurso de la pureza de la raza biológica hacia el de la identidad cultural auténtica, de la desigualdad hacia la diferencia, del recurso a enunciados heterófobos hacia enunciados más heterófilos, de la expresión de un racismo declarado a uno indirecto e implícito. De ello se derivan dos consecuencias directas: la aparición de un discurso en apariencia contemporizador y tolerante, y por ello, que genera mayores problemas para desenmascararlo, y la consideración de la inviabilidad de la convivencia en un mismo territorio de una diversidad de culturas en el que son frecuentes las alusiones a una invasión cultural de los inmigrantes.

El racismo cultural considera inviable la convivencia de distintas culturas en un mismo territorio. Considera que los inmigrantes generan conflictos. Se opone también al mestizaje cultural. Utiliza el discurso multiculturalista para favorecer la segregación.

II. EL ANTIRRACISMO

En 1948 la ONU aprueba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero antes Bartolomé de las Casas y Alexis de Tocqueville...

El antirracismo tiene como propósito cuestionar la creencia en la inevitabilidad biológica de la condición humana. Propone que no hay razas, la especie humana es única y las diferencias en razas son arbitrarias.

El antirracismo hace suya defensa de la libertad individual y la búsqueda de condiciones de igualdad económica y social para garantizar su efectividad.

1. EL MULTICULTURALISMO Y EL INTERCULTURALISMO

El antirracismo, como nuevo movimiento social de finales del XX y principios del XXI fundamenta su ideología y su acción sobre las nociones de multiculturalidad e interculturalidad.

Multiculturalismo. En el multiculturalismo hay que distinguir entre el discurso multiculturalista racista y el antirracismo multiculturalista. El primero es excluyente mientras que el segundo es incluyente.

Taylor propone que en el encuentro entre culturas el reajuste entre ellas debe ser bilateral o multilateral, nunca unilateral, reconocer al otro y ser reconocido. Esto se relaciona también con las minorías nacionales. Una sociedad plurinacional acepta mejor una sociedad multicultural que otra homogénea.

El estado-nación implica ineludiblemente una gama de privilegios, mayores o menores, y el principio de igualdad se ve vulnerado en el mismo instante en que se hace distinción entre nacionales y extranjeros. El largo proceso de la formación de culturas híbridas conllevaría trastocar la identidad nacional fraguada durante siglos en territorios específicos. Por ello, hay que pensar en sustituir la identidad nacional por los valores democráticos como factor de cohesión, dando lugar a lo que Habermas llamó el patriotismo constitucional.

Interculturalismo. Ante la gran diversidad de nuestras sociedades, el interculturalismo muestra ser una respuesta eficaz porque remueve los obstáculos para que se desvanezcan las desigualdades entre unas culturas y otras partiendo de la base de que las culturas son algo dinámico y cambiante y que la heterogeneidad y la hibridación cultural son positivas. Lo importante son los individuos.

Hay dos tipos de políticas interculturales: las multiculturales que aplican un programa de acción positiva y las que no son multiculturales y parten de la tesis de que lo que se debe hacer es profundizar la democracia a través de las libertades individuales sin tener en cuenta el aspecto colectivo de la discriminación a la que se ven sometidas las minorías étnicas.

El interculturalismo multicultural configura una sociedad mosaico y pretende revalorizar a las minorías étnicas, mientras que el interculturalismo no multicultural configura una sociedad caleidoscopio, un sincretismo cultural, una fusión étnica.

III. IDEOLOGÍA POLÍTICA Y POLÍTICAS PÚBLICAS FRENTE A LA ETNICIDAD

Como cualesquiera otros valores ideológicos, el racismo y el antirracismo inciden en los procesos de socialización y en las instituciones políticas.

Se pueden listar cinco tipos de políticas en relación con la etnicidad:

1. GENOCIDIO

El genocidio busca la eliminación física como vía para "mejorar" las condiciones de vida de los ciudadanos supuestamente puros. Pol Pot, los armenios a manos de los turcos (1915), los gulags de Stalin y los nazis, cuyo genocidio de los judíos fue el resultado de una obra de ingeniería totalitaria sin precedentes que no se entiende sin el racismo religioso previo de los cristianos.

2. EXPULSIÓN

La política de expulsión, habitual en la Unión Europea, surge del discurso del racismo cultural (¿Todos para dentro?). Una concepción que incluye el fenómeno migratorio junto a temas como el terrorismo o el narcotráfico en lugar de aparejarlo a temáticas como la educación o el trabajo.

Si la sociedad receptora concede la ciudadanía a los inmigrantes estos tienen derecho a integrarse.

3. SEGREGACIÓN

Formula la institucionalización de una provisionalidad permanente para las personas que se afincan en un nuevo país y conlleva la dualización en el mercado laboral unida a la confinación en guetos urbanos.

Apartheid, Sudáfrica.

4.ASIMILACIÓN

Imposición para eliminar la diferencia, tendente a la uniformidad. Es un error atribuirle capacidad integradora, dispone de ella parcialmente pero porque produce una aculturación. Los grupos culturales minoritarios son absorbidos por el grupo cultural dominante.

Es una absorción cultural.

5.INTEGRACIÓN

Para lograrla es prioritaria la regularización de la situación jurídico-administrativa y el otorgamiento de la ciudadanía. Toda persona que viva en una sociedad, sea cual fuere en su origen o identidad, debe poseer los mismos derechos y deberes que el resto de la sociedad.

Hay dos enfoques para la integración de las minorías étnicas: Otorgarles derechos individuales sin más e implementar medidas concretas para su integración. Esto es lo que se llama "acción afirmativa". Consiste en otorgar derechos adicionales para reparar la situación desventajosa de partida. No es por tanto privilegio ni favoritismo.

Jon Elster presenta tres estrategias para implementar la integración. Pone ejemplos de los negros en la universidad:

  1. la igualación directa (usando el ejemplo de los negros en la universidad: cuotas),
  2. la indirecta (enseñanza extra para apoyar su formación) y
  3. la compensación (renunciar a la representación equitativa de los negros en la universidad y ofrecerles otros bienes y servicios en lugar de ello).

La integración puede ser favorecida por un ambiente multicultural, o preferiblemente intercultural.

En cualquier caso, la integración no es una asimilación encubierta y es la opción más difícil de abordar por su complejidad. La conjugación de la igualdad y la diversidad es difícil.

B. Comunitarismo

No es propiamente un movimiento social ni político, sino una corriente de pensamiento moral y político en la que se sitúan algunos de los críticos de la modernidad nacida de la Ilustración.

El Comunitarismo vincula a los individuos a sus comunidades de referencia. Se relaciona de alguna manera con el republicanismo y con el liberalismo conservador.

I. LOS ANTECEDENTES DE LA TESIS COMUNITARISTA

Bobbio señala dos modelos que fundamentan las argumentaciones de filosofía política: el aristotélico y el hobessiano. En el primero la sociedad política es algo natural, previo al individuo; en el hobessiano la sociedad política es fruto de un pacto, no es natural, sino convencional. Se puede hablar de teorías de carácter holista o atomista.

Los orígenes del comunitarismo estarían en Aristóteles. Los del atomismo típico de los liberales estarían en Hobbes y en la Ilustración, con su insistencia en la universalización, en la racionalidad como característica del género humano y en la formalidad de los temas morales.

La reacción frente al universalismo abstracto de la Ilustración no se hizo esperar. El principal desafío vino de la tradición romántica alimentada en Vico y Rousseau que se desarrolló en Alemania con Herder y Schiller y que alcanzó su más sistemática expresión en la obra de Hegel. Herder afirmará que la humanidad no está compuesta de individuos sino de pueblos, de razas, de naciones, con sus tradiciones y valores. Hegel desarrolló el concepto de "eticidad" que supera el pensamiento individualista y formalista de la moral kantiana.

La reacción romántica sienta las coordenadas de la discusión comunitarista, pero los precedentes directos del comunitarismo están en diversas corrientes de las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. Tienen en común la crítica al liberalismo de raíz kantiana y el deseo de evitar que el ideal de la tolerancia despojara a la comunidad de los valores que le son intrínsecos.

El comunitarismo incluye un conjunto de autores anglosajones (Taylor, MacIntyre, Walzer...) que se oponen al universalismo abstracto de la filosofía política liberal de filiación kantiana, según la cual las instituciones políticas nacen del consenso de una pluralidad de sujetos racionales, libres e iguales, dotados de derechos individuales e inalienables. El máximo representante de esta tradición es John Rawls, blanco de las críticas de los comunitaristas.

II. EL NUCLEO DEL PENSAMIENTO COMUNITARISTA: LA CRÍTICA A LOS LIBERALES
1. La concepción de la persona: el yo sin ataduras

La teoría liberal concibe a las personas como algo previo a sus fines. Rawls compendia el criterio liberal al afirmar: "el yo es anterior a sus fines". La tesis explícita de Rawls es que para concebir la justicia hemos de considerar a las personas como algo distinto de sus circunstancias.

Para el comunitarista, por el contrario, no se puede ignorar hasta qué punto las personas están constituidas precisamente por tales circunstancias, de ahí que se pregunte: "¿Quién es esa persona indefinida que existe independientemente de los fines que le confieren significado y valor, y que es capaz de escoger libremente estos fines?"

Para el comunitarismo, la persona es el resultado de la inculturación dentro de una comunidad concreta. Los fines que persigue vienen condicionados por el proceso de inculturación.

2. La prioridad del derecho sobre el bien

Como sabemos bien, el liberalismo deontológico -el que tiene a Rawls como principal exponente- defiende la prioridad del derecho sobre el bien. El liberalismo no apuesta por ningún concepto de "la vida buena".

De los comunitaristas es Michael Sandel quien formula la crítica más extensa a esta cuestión. Afirma que para que el derecho sea anterior al bien es necesaria una determinada concepción de la persona. Una tal concepción requiere un sujeto capaz de definir su identidad con anterioridad a los fines que va a escoger.

Sandel argumenta que un individuo no puede ser definido sino en función de sus fines, y esos fines vienen determinados por su pertenencia a una comunidad específica: no cabe hablar de las personas como si éstas estuvieran aisladas de su entorno y del proceso de socialización que las constituye.

La crítica a la propuesta de Rawls es acertada porque no cabe desde el liberalismo individualista la justificación de una teoría redistributiva de la justicia. Presupone que esa igualdad es un valor, pero eso no puede fundamentar desde el liberalismo. No cabe sacrificar los derechos naturales por el bienestar general sino en función de un concepto de la vida buena.

Para los comunitaristas no se puede definir el derecho sino desde la plataforma de una teoría del bien, de la vida buena.

Walzer, en Las esferas de la justicia, presenta una teoría pluralista de los bienes que critica la teoría rawlsiana de la igualdad. Para Walzer lo esencial es evitar que la desigual distribución de los bienes en una esfera condicione la de las otras (por ejemplo la esfera económica y la sanitaria).

Para Walzer la igualdad a perseguir es la "igualdad compleja", en la que los bienes no se distribuyen uniformemente sino dependiendo de la diversidad de significaciones sociales asociadas. Hay distintos principios para cada esfera. Lo que es justo en una puede ser injusto en otra. Y lo mismo sucede para cada comunidad, cada una deberá tener principios de distribución específicos.

La justicia es culturalmente relativa: "Toda descripción sustantiva de la cultura es una descripción local". Depende de la comunidad política con su lenguaje, cultura e historia concretas.

3. El individualismo asocial, el universalismo y el pluralismo razonable

Una de las acusaciones más frecuentes que los teóricos comunitaristas han dirigido al liberalismo es que éste se presenta como una teoría universalmente aplicable a todas las sociedades. Para ellos se trata de una concepción imposible, dado que las personas sólo pueden entenderse a sí mismas como pertenecientes a una comunidad que comparte propósitos comunes y reconoce a sus miembros como partícipes de estos propósitos.

Para el liberalismo los individuos son asociales, buscan solo su utilidad y les es indiferente la nacionalidad (siempre y cuando los derechos estén reconocidos). Las preferencias de otros no les afectan. La resolución de conflictos de hace muy difícil, porque implica cesiones mutuas, lo que solo sucederá cuando hay diferencias de poder. El comunitarismo, al hacer depender los intereses de los individuos de los valores comunitarios abre la vía para la resolución de conflictos.

4. Antiperfeccionismo y neutralidad

Uno de los argumentos más recurrentes de la teoría liberal ha sido la defensa de la neutralidad. Según los liberales, el Estado debe permanecer neutral respecto a cualquier ideal de la vida buena. Esto se hace además en defensa del pluralismo y la tolerancia. Se trata de hacer una sociedad en que convivan distintos valores.

El compromiso liberal se manifiesta por ello en la exclusión de los principios perfeccionistas. Para el perfeccionismo, es misión del Estado hacer que los individuos acepten y lleven a cabo ciertos ideales de excelencia humana considerados como intrínsecamente valiosos. Frente a esto los liberales afirman que nadie puede estar en mejor posición que uno mismo para conocer su propio bien. Así, los liberales se oponen al paternalismo estatal. El estado debe "dejar hacer".

Para los comunitaristas, la exigencia liberal de neutralidad y de ideales perfeccionistas supone relegar a los márgenes del discurso político todas aquellas cuestiones referentes a los valores que una comunidad considera como valiosos. Separar radicalmente ética y política, lo público y lo privado. Sin embargo, la comunidad política exige una serie de valores compartidos.

Los comunitaristas critican que detrás de la insistencia en la neutralidad estatal, la tolerancia y la pluralidad se esconde ya un modo de vida, el liberal. El estado liberal introduce de forma solapada esos valores de la vida buena y la justicia. está ya de hecho fomentando una forma de vida.

5. Homogeneidad y diferencia

Las tesis comunitaristas afirman la necesidad de sostener una estructura cultural que proporcione opciones significativas a los individuos deben ser tenidas en cuenta. Los comunitaristas no están faltos de razón cuando afirman que debemos proteger la estructura cultural que hemos heredado y transmitirla en toda su riqueza a las generaciones futuras.

Pero esta posición no está exenta de peligros, porque un individuo puede argumentar que no ha elegido los vínculos que supuestamente le unen a toda la comunidad. El riesgo es que la aceptación del proyecto común de una comunidad cerrada puede conllevar que no se respeten los derechos individuales. Un caso típico es el del ostracismo aplicado en Grecia.

Asimismo, ciertas prácticas comunitarias pueden ser dañinas y casi todos coincidiríamos en que deberían ser interrumpidas aunque no se respetara la integridad de una determinada cultura. La inmigración pone de manifiesto estos choques culturales: poligamia, ablación del clítoris, matrimonios forzados...

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Última actualización: Diciembre 2006
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