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Resumen de GOODWIN, B.: "Obligación y protesta", en op. cit., pp. 329-369
Anverso del concepto de autoridad: obligación política, dónde termina tal obligación y cuándo se justifica desobedecer una ley o a un gobierno legítimamente. El problema de la obligación política es: «¿Por qué debo obedecer la ley?» Característica de la sociedad: la mayoría de las personas reconocen y obedecen a la autoridad política, por que se oponga a las inclinaciones e intereses propios. Proceso de socialización política iniciado a una edad temprana, contiene argumentos para convencer al individuo sobre la necesidad de obedecer a los gobernantes. La obligación política, se plantea solamente a los miembros de una sociedad individualista como la antigua Atenas o la Inglaterra del siglo XVIII. Sólo en una sociedad en la que el individuo tiene sensación de autonomía e intereses personales, puede plantearse una tensión inevitable entre la voluntad individual y las órdenes emanadas del Estado. En una sociedad fuertemente jerárquica o religiosa, con una ideología que vincula las partes individuales al todo, difícilmente puede plantearse una divergencia semejante.
La noción resulta crucial tanto para la teoría política como para la propaganda del Estado. La teoría necesita explicar cómo estamos integrados en la sociedad y por qué nos adecuamos a las presiones y exigencias de nuestros semejantes, aun cuando vaya contra nuestros intereses o podamos evitarlo. La obligación política suministra la premisa de una conducta consistente, aplicable a cualquier situación «normal». Y para el Estado es útil poder afirmar el deber general de los ciudadanos a obedecer las leyes y respetar al gobierno, empleando alguna de las explicaciones de la obligación que le suministran los teóricos.
La obligación actúa internamente, a través de la conciencia, para lograr la complicidad, pero también debe existir externamente, objetivamente, de tal forma que pueda ser recordada. La obligación moral solía ser considerada como emanación de códigos morales absolutos (con frecuencia religiosos) con existencia objetiva pese a haber sido asumidos y elaborados por los individuos. El imperativo categórico de Kant adquiere una forma incondicional que se apoya en nuestra naturaleza como seres morales. Semejantes absolutos morales nos enfrentan con fuerzas externas a las que debemos adaptar nuestro pensar y nuestras acciones.
Última actualización: Mayo 2006
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