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(La filosofía del lenguaje en el siglo XVII)
El libro III del Ensayo sobre le entendimiento humano es la primera obra en la que se expone de forma sistemática las tesis semánticas basadas en el giro epistemológico cartesiano.
Constituye, en cierta medida, el primer libro de filosofía del lenguaje porque en el se abordan explícitamente problemas epistemológicos ligándolos a problemas semánticos. El ensayo de Locke constituye una de las primeras obras en las cuales se manifiesta conciencia de las investigaciones lógico-semánticas; están indisolublemente ligadas a la resolución de problemas filosóficos.
Esto no quiere decir que Locke elaborara una filosofía del lenguaje en sentido moderno, esto es, un conjunto articulado de tesis sobre la naturaleza de significado, sino que en su caso, la reflexión sobre el significado es parte de la reflexión filosófica. El sentido que tiene la reflexión sobre el significado en Locke no es el de contribuir a la constitución de una teoría lingüística filosóficamente fundada, sino el de colaborar en la eliminación de obstáculos para la resolución del problema epistemológico central en su filosofía: la naturaleza y los límites del conocimiento humano.
En este sentido Locke fue influido por Bacon y sus ídolos de mercado: el lenguaje vela antes que desvela, la naturaleza del pensamiento. Hay que remediar las imperfecciones y los abusos que se dan en el uso del lenguaje.
El concepto central de la filosofía de Locke es el de idea. A menudo se ha criticado el uso que Locke hace de dicho concepto plurivalente y en ocasiones inconsistente. Lo cierto es que Locke consideró las ideas como un cierto tipo de signos de las cosas y las palabras signos de las ideas. En este sentido, la tesis central de la semiótica en lo que se refiere al lenguaje, es que las palabras significan ideas; una tesis cartesiana, que también se encuentra expuesta en la lógica y la gramática de Port Royal y que, como sucede en general en esta teoría racionalista, se encuentra en dificultades para explicar las relaciones entre el lenguaje y la realidad.
"Las palabras, en su significación primaria, nada significan excepto las ideas que están en la mente del que las usa" Locke (Ensayo III, II, 2).
Con la matización, "en su significación primaria", Locke parecía excluir ante todo las ocurrencias metalingüísticas de las palabras, esto es, cuando las palabras se utilizan para referirse a si mismas, y además, las palabras sincategoremáticas, de las que explícitamente afirma que sirven para significar la conexión que establece la mente con las proposiciones, vinculando unas con otras. Con esto se previno Locke contra las críticas, que no obstante, fueron formuladas posteriormente (por ejemplo Berkeley), que insistieron en la necesidad de que a cada palabra le corresponda una idea, so pena de ser considerada asignificativa.