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Iª Prueba presencial

Tema 2. Modi significandi: la filosofía del lenguaje en la Edad Media.

Viene marcada por la obra de San Agustín y por la traducción del De interpretatione por parte de Boecio.

En cuanto a San Agustín, varios aspectos de su teoría del lenguaje merecen ser destacados, bien por su importancia en sí o por su influencia en los escolásticos posteriores.

Tiene una filosofía del signo que incluye la definición de este como realidad material que evoca en el entendimiento una realidad ajena (De doctrina cristiana)

El signo lingüístico está constituido por una unión intrínseca de sonido y significación (De Magistro)

No es concebible un signo sin significado (sonido vacuo). En el significado reside el núcleo del valor o la fuerza (vis) del signo lingüístico, aunque no se identifica con ellas. La fuerza del signo es una noción más amplia que incluye tanto la significación como las diferentes formas en que tal significación afecta a una audiencia (principia dialectae)

La impresión que produce la teoría de signo de S.Agustín es la que propugna una conexión directa entre el signo y la cosa significativa.

Saber el significado de una palabra es saber indicar la realidad que invoca en el espíritu. Pero hay que tener en cuenta que distingue entre dos planos en los cuales se puede considerar al signo: uno, el plano exterior, en cuanto realidad fónica (vox verbi); otro en cuanto realidad interior, autentico signo. Las palabras pertenecientes a este lenguaje interior son comunes a todas las lenguas e independientes de su traducción verbal a una lengua concreta. En realidad, la relación que guardan entre sí los dos niveles del lenguaje es una relación semiótica: las palabras exteriores son signos de las palabras interiores.

Esta dicotomía encaja en otras teorías de San Agustín. EnPrincipia Dialectae distingue entre:

Verbum (palabra articulada, entidad fónica, lenguaje exterior)
Dictio (uso, acción [verbo + dicibile], lenguaje exterior)
Dicibile (lo expresable mediante lenguaje, lenguaje interior)
Res (Realidad, considerada independientemente de su capacidad para ser nombrada)

Boecio es el autor a través del cuál fueron conocidas y estudiadas las teorías aristotélicas sobre el lenguaje y la lógica (Hasta el siglo XII sólo se conocieron las categorías y de interpretatione).Isagoge, Porfirio, problemas de los universales.

El conocimiento del resto de las obras de Aristóteles en el siglo XIII animó las reflexiones lingüísticas de los filósofos medievales. Impulsó las investigaciones sobre las propiedades terminorum y los sincategoremata, esto es sobre la naturaleza semántica de los términos y sobre la función y significado de las características lingüísticas (William de Shyreswood, Pedro Hispano, Guillermo de Ockam)

Estos autores distinguieron dos propiedades fundamentales en los términos: la significativo y la supossitio.

La significatio es una propiedad esencial de los términos categoremáticos. Consiste en la capacidad que tiene el término para presentar el entendimiento una cosa bajo el aspecto formal. Puede ser mediata (o a través de la imagen mental) o inmediata (representando propiedades reales de lo significado)

Solo los sustantivos tienen suppositio, esto es, están en lugar de cosas representadas en el seno de la proposición. A los adjetivos y verbos corresponde la copulatio. Sólo cuando están sustantivadas, adquieren suppositio.

La suppositio puede ser considerada una noción tanto sintáctica como semántica.

Mientras que en el siglo XIII la filosofía del lenguaje que sustentaba las nociones gramaticales era fundamentalmente realista (el Modus essendi de las cosas determina el Modus intelligendi y este el Modus significando ), aristotélica, en el siglo VI el nominalismo de Guillermo de Ockham. Introdujo un nuevo sesgo en las investigaciones lógico-semánticas. (Los conceptos son ejemplificados o instanciados por los individuos, pero no constituirán realidades a parte de esos individuos).

El nominalismo de Ockham consiste esencialmente en su negativa a considerar los nombres comunes o predicados como designadotes de entidades diferentes de los individuos a que se aplican. Y su concepción constituye un precedente lejano, pero claro, del extensionalismo de la moderna lógica y del análisis formal de la semántica o de las lenguas naturales.

Una de las propietates terminorum de la suppositio puede ser propia o inapropiadamente material o formal.

Propia cuando el término lingüístico es empleado literalmente no de forma metafórica, irónica o retórica, con lo que sería Impropia. Cuando es propia la suppositio es formal si el término está en lugar de una realidad no lingüística y material si es nombre o entidad lingüística. (Lenguaje objeto y metalenguaje).

En la Escuela de Petit-Pont sobre el SRna se discutían apasionadamente cuestiones como las siguientes: cuando un cerdo es conducido al mercado żes la cuerda o el hombre quien lo sujeta?

Había unos razonamientos llamados Gualídicos por el nombre de su inventor Gualón que tenía esta forma:

Premisa 1Tienes lo que no has perdido
Premisa 2No has perdido cuernos
Conclusión Luego tienes cuernos

Incluso quienes no veían en esto más que un ejercicio de pura dialéctica terminaban por dejarse enredar en ellos y confundir a la filosofía y hasta la teología con semejantes puerilidades. Pedro Abelardo y Guillermo de Champeaux mantuvieron una agria polémica en torno a los universales.

Según Boecio, varias especies, caballo, hombre, lobo, tienen en común la misma esencia "animal" y dentro del mismo género (genus affinis) cada especie se distingue de las demás por su (differentia specifica) diferencia específica.

Abelardo comprendió la dificultad de Boecio: consiste en que todo universal debe estar a la vez y entero en sí mismo y todo entero en cada uno de los individuos de los que es género y especie.

Además la experiencia atestigua que las especies son realmente distintas ente si; pero no podrían serlo si poseyesen el mismo género. Si el mismo universal "animal" existe realmente y todo entero en la especie "hombre" y en la especie "caballo" de suerte que una misma cosa (animal) es ella misma y su contrario (racional-no racional) simultáneamente.

La segunda respuesta consiste en decir que los individuos no se diferencian entre sí por sus partes accidentales sino también por sus esencias, de modo que nada de lo que se encuentra en una se encuentra en otra (ni materia ni forma) pero para mantener la universalidad de las esencias postularon que si las cosas no son idénticas esencialmente puesto que sus esencias son distintas al menos sí son iguales por indiferencia (falta de diferencia).

Este fue el refugio de Champeaux después de haber sido obligado por Abelardo a abandonar la primera opción. Pero también le obliga a abandonar esta.

Según Champeaux, habría que admitir la no-diferencia entre Sócrates y Platón en cuanto hombres; pero si son el mismo hombre żen que pueden diferenciarse? Entonces se vuelve a caer en todas las dificultades de la primera opción

Para Abelardo la fuente de todas estas dificultades radica en la ilusión de creer que los universales son cosas reales, sino en sí mismas, al menos en los individuos.

Abelardo no ataca la realidad en sí de las Ideas de platón sino la realidad del universal genérico en sus especies, o del universal específico en los individuos.

Cada cosa no es sino ella misma y lo que ella es. De aquí la conclusión decisiva de Abelardo: puesto que la universalidad no puede ser atribuida a las cosas, hay que atribuirla a las palabras.

La universalidad no es otra cosa que la función lógica de algunas palabras.

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