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Autor:Carlos Andrés
Dos: (i) la filosófica, aristotélica y (ii) la gramatical, estoico - alejandrina (modistae).
La filosófica está basada en la obra de San Agustín y en la traducción del De interpretatione por Boecio.
Varios aspectos destacables de su teoría del lenguaje, por su importancia en sí o su influencia en escolásticos posteriores.
Su filosofía del signo (su definición: realidad material que evoca en el entendimiento una realidad ajena). El signo lingüístico está constituido por una unión intrínseca de sonido y significación. No es concebible un signo sin significado (simple sonido). En la significación reside el núcleo del valor o la fuerza (vis) del signo lingüístico, aunque no se identifica con ella. La fuerza del signo es una noción más amplia que incluye tanto la significación como las diferentes formas en que tal significación afecta a los oyentes.
Por otra parte, su concepción de la ciencia del lenguaje o dialéctica, parece heredada de los estoicos.
La primera impresión que produce la teoría de signo de San Agustín es la que propugna una conexión directa entre el signo y la cosa significada. Saber el significado de una palabra sería saber indicar la realidad que invoca en el espíritu.
Pero hay que tener en cuenta que San Agustín distingue entre dos planos en los cuales se puede considerar al signo: uno, el plano exterior, en cuanto realidad fónica (vox verbi); otro en cuanto realidad interior, autentico signo. Las palabras pertenecientes a este lenguaje interior son comunes a todas las lenguas e independientes de su traducción verbal a una lengua concreta.
La relación que guardan entre sí los dos niveles del lenguaje es una relación semiótica: las palabras exteriores son signos de las palabras interiores.
Esta dicotomía encaja en la teoría semántica de San Agustín. En Principia Dialectae distingue entre:
Pero a diferencia de la dialéctica estoica, San Agustín se refería a la palabra más que al enunciado. San Agustín ubica la significación en la palabra más que en la oración.
Boecio es el autor a través del cuál fueron conocidas y estudiadas las teorías aristotélicas sobre el lenguaje y la lógica. Hasta el siglo XII sólo se conocieron las Categorías (Isagogé de Porfirio) y De interpretatione. Las traducciones, deficientes, trajeron dos discusiones: Las imposiciones y los universales.
Las imposiciones son lo que hace que una voz sonora pase a tener significado. Se relaciona con las intenciones, que son los elementos del lenguaje mental referidos a la realidad. Hay imposiciones e intenciones primeras y segundas. La primeras se refieren a realidades extramentales (silla), las segundas a realidades mentales, conceptos de conceptos, abstractos. La lógica y la gramática tienen como objeto las segundas intenciones, son metalingüísticas.
Discusión sobre la naturaleza de estas disciplinas. Dos puntos de vista:
Controversia olvidada, aunque la separación entre nivel lingüístico y metalingüístico se sigue utilizando.
Se distinguieron dos propiedades fundamentales en los términos: la significatio y la supossitio:
En s. XII y XIV se distinguieron:
S. formal se divide en: (i) personal si se remite a entidad individual y (ii) simple si lo sustituido es una forma. El hombre comía - el hombre es un animal.
Es decir, la suppositio se organiza así:
Gramáticos especulativos surgidos a finales del XIII > Constitución de la gramática como ciencia (universalidad y unidad). Para ellos la gramática tenía como objeto el lenguaje, no las lenguas particulares.
La unidad de las lenguas en un lenguaje estaba relacionada con el supuesto aristotélico de la unidad de la mente humana. Postularon estrecho paralelismo entre realidad, pensamiento y lenguaje. Predecesores de lingüística s. XX.
El modus esendi de las cosas determina el modus intelligendi y este el modus significandi. Pero los tres modos son encarnaciones formales de la misma realidad, a la vez ontológicamente autónoma, inteligible y expresable.
Las distinciones categoriales no son simples descripciones de las lenguas sino que están causadas por la estructura de realidad y pensamiento.
Mientras que en el siglo XIII la filosofía del lenguaje que sustentaba las concepciones gramaticales era fundamentalmente realista, aristotélica, en el siglo XIV el nominalismo de Guillermo de Ockham introdujo un cambio radical en las investigaciones lógico - semánticas. Su concepción constituye un precedente del extensionalismo de la moderna lógica y del análisis formal de la semántica.
Occam trata los términos de la proposiciones de forma moderna. Distingue los lingüísticos de los mentales, aunque ambos remiten a la realidad extramental su relación semiótica con esa realidad es diferente: Los signos lingüísticos son de carácter convencional, mientras que los términos conceptuales tienen una relación natural, universal, común a todos los hombres.
La lógica de Ockham, que recoge su Summa logicae, trata de los términos en cuanto forman parte de un sistema de signos lingüísticos. Divide el signo en escrito, oral y mental.
El concepto es el signo mental que remite a las cosas existentes; sólo él es universal por naturaleza, porque puede representar a una pluralidad de individuos. Los términos escritos o hablados, que son convencionales, no pueden ser naturalmente universales. Su significado es su referencia a los objetos individuales.
El significado del término no es lo mismo que la suppositio. Esta depende de la proposición de la que forma parte y se refiere a la capacidad del signo para ocupar el lugar (la positio) de un objeto o de una colección de objetos en la proposición.
Distingue tres tipos de suppositio:
El propósito último de esta teoría de la suposición no está realmente claro.
Nada real es universal. No hay más realidad que la de los seres singulares. El universal está después de las cosas (universalia post rem), es sólo una palabra, un nombre que permite designar a cada uno de los individuos de una pluralidad. Los universales ni son reales ni tiene existencia física fuera de la mente.
Hay, pues, una actitud de desconfianza hacia el lenguaje: El hecho de que exista un término o expresión en el lenguaje, no indica que exista una realidad designada por ese término o expresión. Se pone, pues, en peligro el valor de la Ciencia y se cae en un empirismo en el que no cabe el auténtico conocimiento intelectual.
Cronológicamente se pasó desde el realismo extremo al realismo moderado y después al nominalismo.
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Última actualización: Julio 2007
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