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Iª Prueba presencial

Autora: Vikita

Tema V: LA AUTONOMIA EN LA ESTETICA DE LA ILUSTRACION.

La estética se da a conocer a través de los canales de lo que conocemos como la opinión publica, una de las grandes conquistas ilustradas.

La ilustración pone en juego nuevas categorías; conquista su autonomía como disciplina ilustrada, como una practica naciente del dominio del hombre autónomo ilustrado sobre la realidad.

La ilustración, Lumiéres, Aukflarüng, y Enlightement, designan las mutaciones acaecidas a partir de la Revolución de 1789; tiene que ver en primer lugar con la educación, la formación y el desarrollo plural de cada persona y del género humano en su conjunto; la ilustración es asociada a los poderes reconocidos a la razón humana.Proclama la naturaleza, la autosuficiencia, la inmanencia, lo que es inherente a si misma.

La fundación de la estética, en cuanto disciplina autónoma, desborda la reflexión abstracta sobre una capacidad del hombre: la conducta estética para legitimar la autonomía que están alcanzando las diversas artes. El arte comienza a liberarse como arte estetico y absoluto que busca su propio espacio publico.

La estética en el proceso de emancipación del hombre

La autonomía de la estética se impone desde el interior de las corrientes clasicistas e intelectualistas francesas, a partir de la estética inglesa del SXVIII. El nacimiento de la estética gira en torno a la razón y la Experiencia; se bastan a si mismas y no necesitan justificaciones externas.

Es el nuevo sujeto burgués y filosofo, el que actúa como condición, el promotor entusiasta de la emancipación. La autonomía y la libertad de los individuos se determinan negando las ligazones de lo feudal, y afirma la autosuficiencia. La utopía de la emancipación es manifestada a través de la estética y el arte.

La razón es asumida como una capacidad autóctona que goza de libertad para fijar su propio destino; es en ella donde se refleja mejor la utopía del mundo ilustrado; la vivencia estética pertenece al hombre, constituye un comportamiento de su humanidad. La estética participa de la utopía ilustrada de una praxis, procura alcanzar la perfecta felicidad humana; se encomienda a la estética, las artes, y la literatura, el conjurar las amenazas psíquicas crecientes provocadas por la misma realidad histórica.

La estética se alía con la utopía de la realización de lo estético y lo artístico. Estas figuras personifican en estética el anverso de la modernidad. La critica de la razón, desde Schelling en los albores del SXIX a Freud. El reverso de la modernidad seria las actitudes que emergen de la convicción de que no es posible contener el lado oscuro de la historia.

La autonomía de la estética o querelle, se inicia a finales del SXVIII. Incide sobre la teoría estética al separar las artes del genio y del gusto, de las ciencias naturales, las cosas de la imaginación, de los métodos del raciocinio. La persistencia de la belleza como fenómeno objetivo, dependiente de los objetos, que identifica lo bello con lo verdadero y la perfección, y la subordinación del arte a las matemáticas tiñen la época y a su pensamiento estético. Perrault recurre a los sinónimos de bellezas universales o absolutas.

Desde Francia definen la transición de una estética basada en las normas a una relativista; si lo bello absoluto se identifica con los antiguos, la belleza relativa, arbitraria, es asociada con lo moderno. Con Hutcheston, Diderot, Voltaire, se inicia el debate sobre el carácter artificial del lenguaje arquitectónico.

Baudelaire habla de las analogías o emblemas figurativos de la expresión; es la reducción de la belleza a la percepción de las relaciones.

Diderot celebra aun las ideas clasicistas de unidad; estas u otras categorías formales similares del periodo ya no se subordinan a apriorismos objetivos fijados de antemano, como sucedía en la experiencia perceptiva. La escuela empirista concede gran valor a la experiencia y el Sensualismo reivindica los sentidos, participando en su conformación el entendimiento.

La preferencia ilustrada por unificar y encuadrar la variedad de los objetos bellos en ciertas reglas de aplicación universal. La nueva autoridad, aun corriendo riesgo de parecer normativo, echa por tierra los modelos prefijados de antemano, los cánones estéticos: la autoridad, la imitación clasicista, los ordenes clásicos en arquitectura y suelen ser simples y pocos numerosos.

La relación, al igual que los demás principios, se levanta sobre la creencia en el carácter universal e invariable de la razón, y sobre la hipótesis de la identidad de los orígenes.

La propia naturaleza humana será invocada por la estética francesa y alemana como por el relativismo ingles. La identidad de los orígenes es derivada de la propia naturaleza en el retorno a lo primitivo y a lo antiguo.

Esta presencia de la naturaleza como nuevo referente es interpretada desde la relevancia otorgada a la experiencia y a la perfección, que acompañan el autodescubrimiento del hombre. La base de nuestra experiencia ha de verse en nuestra organización fisiológica y psicológica.

La autonomía de la estética no se consuma en Francia hasta la "Enciclopedia", consagrándose como un nuevo saber. La ciencia del gusto es entendida como ciencia del sentimiento; este desdoblamiento derivara en una teoría de la sensibilidad y hacia una filosofía del arte.

En el SXVIII se percatan de que los principios metafísicos y absolutos de la doctrina clasicista, son relativos a cada época histórica, oscurecida por convertir los nuevos principios estéticos y artísticos en un orden natural, ahistórico. Todo parece evocar una de las constantes de la modernidad, una nostalgia de un orden perdido. Todo nuevo Orden se atisba en la búsqueda de nuevos principios; procura un espacio permanente de relaciones de orden y composición, con el carácter ahistórico, atemporal y transmisible de los conocimientos, función permanente de las Academias, en la vertebración de un lenguaje universal, tentativas que chocan con la libertad de invención, de la arbitrariedad de los lenguajes artísticos una vez desmoronado el orden del discurso clásico.

Los placeres de la imaginación y los poderes del genio

La imitación de la naturaleza era subsumida en la imitación del arte antiguo. La querelle, no valora las creaciones del arte, teniendo solamente presente el baremo imitativo, sino también el principio de la inventio.

La querelle cuestiona el carácter modelito y las versiones dominantes de lo Antiguo; promueve una ampliación de las realidades dignas de ser imitadas, influyentes en el drama burgués, la novela o la narrativa. El cambio de rumbo de la imitación a la relación que se establece entre las obras y el espectador, no tiene la función solamente de proporcionar placer, sino una gama de emociones psíquicas; busca la perfección del efecto. Están vinculadas a la estética de lo feo o lo patológico y aun más a una teoría incipiente de la expresión.

La teoría de la sensibilidad se desarrolla en Inglaterra a primeros del SXVIII, en un clima de filosofía moral, que impregna a los dramas, las revistas estéticas y morales. Desde la teoría de la sensibilidad se entiende tb la aparición de una categoría central a la estética inglesa como es lo sublime, que se aplica a los fenómenos grandiosos de la naturaleza y, por analogía, a ciertas obras artísticas (poética de las ruinas).

El gusto localizado por diversos autores como un sexto sentido en el corazón, es universal desde el momento en que todos los hombres se asemejan por este órgano. Las diferencias de las impresiones de nuestros sentidos que subyacen a las artes, exigen técnicas artísticas distintas. La realidad del hombre es afirmada a través de la actividad propia de los sentidos. La pintura trabaja con signos naturales, motivados en la representación, la poesía cultiva los signos arbitrarios, artificiales, instituidos. Esto será típico de las estéticas del Estructuralismo o la Semiótica de hoy en día.

La belleza en la arbitrariedad o artificialidad la consagro P.André en la estética francesa; subdivide lo bello en lo bello del genio, fundado en un conocimiento de lo bello esencial; del gusto, basado en la belleza natural y de puro capricho, es decir apoyado en la imaginación del artista. Las reglas clasicistas no impiden la irrupción de ciertas categorías desintegradoras, la artificialidad o el capricho. La reinterpretación de la mimesis, es la antelación de la negación de la arquitectura como imitación y la defensa de su naturaleza artificial, iniciadas por Perrault y Wren.

Bajo la impronta de Port Royal, Perrault y los modernos, si hasta ahora primaba lo verdadero sobre lo bello, la naturaleza exterior sobre el arte, el signo natural sobre el artificial, los papeles se invierten. El signo artificial, de convención, gana terreno, invade las manifestaciones artísticas, fomenta una cierta autorreflexión, controla la arbitrariedad apenas descubierta.

Los modernos estiman la fertilidad de la invención, atribuyendo a la imaginación un papel decisivo sin perder por ello su carácter razonable.

En el Circulo de Zurich, la imaginación es interpretada como una fuerza configuradora, formadora, y son reivindicados los derechos de la fantasía, de lo maravilloso, lo nuevo, de la metáfora poética.

Las ruinas artificiales y los caprichos son como vehículos metafóricos de la imaginación.

La doctrina clásica sometía al genio a un sta de reglas respaldas por la tradición, la razón o el sentido y, gracias a ello, alcanza la perfección. La querelle se interroga sobre la relación entre el studium y el ingenium, entre lo que puede ser aprendido y la inspiración, ese don divina o natural que acompaña al genio.

Las ideas sobre los originales de Young, tuvieron una poderosa influencia del Genieperiode alemán. Este movimiento, iniciado por Hamann y Herder y cristalizando en Goethe, rechaza las reglas y el aprendizaje, dándole relevancia concedida al acto creador, la liberación de la subjetividad de sus ataduras, la defensa apasionada en cuestiones morales, teológicas y estéticas de los derechos del singular y de su autodeterminación, siendo rasgos de una conciencia desconocida hasta entonces de la genialidad. El culto del genio, denota un abandono de las poéticas normativas e incoan la primera estética de la producción artística en la modernidad. El genio ya no se conforma con ser natura naturata, una criatura mas entre las muchas de la naturaleza, sino tb una natura naturans, principio creador, una naturaleza formadora, asociada a metáforas.

Moritz, eslabón entre la ilustración alemana y los románticos, consuma el paso de la imitación, a la imitación formadora, atribuyendo al artista la facultad de crear o formar; el artista imita solamente a la naturaleza en cuanto esta es reconocida como un principio productor, creador, por analogía con el mismo.

1. La universalidad del gusto en el genero humano

La reflexión sobre el gusto, como facultad del alma que discierne las bellezas de un autor con placer y las imperfecciones con desagrado, se había iniciado en España (B. Gracian) e Italia.

Lo bello en cuanto problema del gusto se encuadra en una progresión, entre el sentido común y la facultad de juzgar, entre el sentimiento interior y el juicio inmediato, logrando emerger como un sentido o capacidad diferenciada, reservada a ese discernimiento de la belleza, y es reconocido como un estado psíquico especifico e irreductible.

La emancipación en Inglaterra se impone como una realidad social a fortalecer, incitada por una evolución histórica peculiar desde la revolución de 1688; la naturaleza necesitada del hombre (Hobbes), es la base de toda socialización.

La teoría del Liberalismo desarrolla las leyes de una sociedad emancipada, a la par que extrae las consecuencias de una libertad practica que se amplia a todas las actividades humanas. El hombre aprende y se enriquece gracias a la experiencia. Estas premisas facilitan un aislamiento de cada experiencia; el fundamento de la socialización y la emancipación en marcha, no remiten a la religión o la política, sino a la naturaleza racional del hombre de negocios.

El patrón del gusto, el Standard, es una idea fija en el Enlightment; en su atención preferente a las relaciones del hombre frente a las obras artísticas, no solo enlaza lo estético con lo psicológico, sino que lo reoriente hacia una estética del espectador y de la recepción. La respuesta sobre este patrón subjetivo, dimana de esa fe la naturaleza humana, en ese sustrato común a todos los hombres.

Hume y Burke, responden a las constataciones paradójicas: las diferencias irreductibles en las apreciaciones del gusto y la sospecha de que existen principios universales tan legítimos como los de la razón.

Hume resuelve esto, proclamando la universalidad fáctica para el gusto; esta referida al abismo entre el sentimiento y los juicios del entendimiento, es decir al juicio estético y el juicio lógico.

Las evidencias de la universalidad del gusto, instauran un postulado relativista para la universalidad estética, según las capacidades de cada persona, existen grandes diferencias en la recepción o en la creación. Por vía afirmativa, la universalidad de las reglas del gusto, se conquista a través del ejercicio de un arte, de la observación frecuente de las variadas clases de belleza.

La experiencia y la observación, se reencuentran con el referente ilustrado: la naturaleza humana. La circunstancia de que el gusto subjetivo, individual, no invalide su carácter universal, fuerza a introducir la facultad del gusto.

La crítica de arte es el juicio de una persona privada, a la espera de un reconocimiento más general por parte de los demás.

1. El desinterés estético y el análisis de las riquezas

Si la ilustración francesa se apoya en la historia natural, la inglesa, el Liberalismo, lo que tb seria descrito como el análisis de las riquezas (la utilidad, el interés). El modo de entender la realidad es la episteme; lo estético se enfrenta con ciertas categorías indisociables del sujeto por antonomasia de la Ilustración inglesa: la naturaleza racional del hombre de negocios.

El objeto que tiende a producir placer en su propietario es siempre considerado bello. El interés del propietario, encumbrado a patrón del gusto, participa de la simpatía con el propietario.

A parte de que el desinteres estético, es un principio fundante de la disciplina estética, puede ser interpretado como un reto a la ideología burguesa de la posesión y a la instrumentalizacion de la naturaleza humana en el análisis de las riquezas y es una reacción a la instrumentalizacion ideológica, religiosa o de corte. La temática del desinterés estético aparece en la confrontación entre Shaftesbury con Hobbes. El interés designa originariamente un estado de bienestar; ocasionalmente esta referido al deseo o motivo para alcanzar el bien privado, el propio interés. El desinteres, aflora en la polémica contra el egoísmo en la ética y la instrumentalizacion en la religión. La inflexión hacia el mundo de la estética se produce cuando se relaciona Tb. el hombre virtuoso con un espectador entregado a la contemplación de la belleza en las maneras y los modales de conducirse; el interés se desplaza hacia lo perceptible.

El espectador estético no se aproxima a los objetos con otro propósito que no sea el verse recompensado en el acto mismo de su percepción, La contemplación se interpone y antepone a de la posesión, al de la utilidad.

Lo estético asume funciones mediadoras, es factor esencial de una sociedad polite. Se transforma así en una pauta de comportamiento de la llamada sociedad bella; los placeres de la imaginación, facultad estética, son para Addison tan intensos y mas fáciles de lograr que los suscitados por el entendimiento y los sentidos.

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Última actualización: Mayo 2006
 

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