| ← Tema 7 (I)• | •Hª Fía. II • | •Tema 8 → |
Autor: Vikita
Su vida transcurre en la España islámica durante un periodo de inestabilidad política. En el SXI, se produce una guerra civil que culmina con la fragmentación del califato omeya de Córdoba y la aparición de pequeños estados gobernados respectivamente por bereberes, eslavos o andaluces, los reinos de taifas.
Said tiene tres núcleos de interés: científico, jurídico e histórico.
Se oriento como científico en las matemáticas y la astronomía. Contribuyo en las Tablas Toledanas y junto a Azarquiel, perfeccionaron con cálculos más exactos el movimiento de acceso y receso de las estrellas fijas, contrario a las teorías ptolemaicas.
Como jurista le caracteriza la innovación y el pragmatismo.
Como historiador, destaca sus Tabaqat al-umam. El plural de Tabaqat, significa estratos; su raíz significa "abarcar algo común; mas adelante paso a significar generaciones, clases dentro de un conjunto, categorías y grupos.
El desarrollo cultural del Islam y la necesidad de garantizar la veracidad de las tradiciones referidas al Profeta, exigieron la mejora de la historiografía. Entre las formas básicas de historiografía islámica esta el jabar, relato de un hecho histórico aislado, y los anales, que describen los acontecimientos producidos en un año; entre las formas menores de historiografía, están la historia dinástica, las biografías y las Tabaqat.
No esta claro si las Tabaqat aparecieron como consecuencia de la depuración critica de las tradiciones (en el marco de las hadit), o como fruto del gusto árabe por las biografías.
En esta obra, se muestra la evolución de este género, ya que sobre una ordenación geográfica por países, aparecen las biografías de los respectivos hombres de ciencias estructuradas cronológicamente por generaciones.
Con el segundo nombre –umam – se precisan los distintos núcleos geográficos culturales entorno a los que se articula esta historia de la ciencia. Significa una comunidad con una cultura en común, y se puede traducir como naciones; es a través de áreas lingüísticas dotadas de idénticas instituciones civiles donde se desarrolla la investigación de Said.
Utiliza como método el género historiográfico de las generaciones o Tabaqat. Mediante este, se sigue un orden cronológico en la exposición, se rastrean con más facilidad las influencias de unos autores en otros a través del tiempo, y se puede reconstruir el desarrollo de las escuelas de pensamiento.
La novedad de las Tabaqat de Said, más que en el método, reside en el objeto sobre el que se aplicó: las ciencias de los antiguos.
La estructura de las T. es la de una historia universal de las ciencias.
La influencia aristotélica aparece, entre otras cosas, en su concepción de la lógica como instrumento científico y no como ciencia estricta, y en la división general de las ciencias en especulativas y practicas.
Inserta la medicina dentro de las ciencias naturales y considera la ética como una ciencia practica; las ciencias religiosas quedan silenciadas en esta obra, ya que no las considera ciencias en el sentido estricto.
Los cuatro primeros capítulos son de carácter introductorios y son básicos para comprender la estructura de esta historia de las ciencias. En el capitulo primero, se parte de la existencia de siete naciones, al principio de los tiempos, con lengua y gobierno propios: persas, caldeos, griegos-romanos, coptos, turcos, indios y chinos.
El libro se abre con la importancia de la afirmación de la unidad de la especie humana. Reconoce diferencias por razones culturales (lengua y costumbres) o biológicas (el aspecto físico).
En el capitulo segundo clasifica en dos categorías a las naciones: aquellas que han cultivado las ciencias, y las que no.
Los capítulos siguientes, están dedicados a cada uno de los ocho pueblos que han cultivado la ciencia y constituyen el eje central de la obra.
La causa principal del desinterés de muchas naciones, radica en su situación geográfica y a causas culturales: el desarrollo urbano, el crecimiento económico, la estructura social, el incremento de los intercambios comerciales, la forma de gobierno, los avances técnicos y el tipo de organización religiosa.
En las naciones donde no se ha cultivado la ciencia, admite grados dentro de su retraso cultural, reconociendo que son pueblos sedentarios, contando con un sistema político y regulan su conducta según una moral religiosa.
Su concepción de la ciencia es de raíz helénica, e identifica ciencia con enciclopedia griega.
Examina la contribución concreta de los andalusies a las diversas ramas de las ciencias exactas y la naturaleza, restando especial atención a la astronomía, la medicina, la geometría y la aritmética.
El progreso científico no es producto del azar, ni conquista de un individuo aislado e ignorante de la tradición sino fruto del trabajo de un grupo de hombres de ciencia en condiciones favorables de investigación.
Por la documentación histórica que aporta la Tabaqat, y su minuciosidad en la búsqueda de la doble raíz de la filosofía andalusí (la ciencia griega y las corrientes teológica-especulativas islámicas).
Inclusión de los filósofos sefardíes junto a compatriotas musulmanes.
El mayor merito de la Tabaqat es el intento de escribir por primera vez, una historia universal de las ciencias desde los tiempos antiguos hasta su época; el dejar de lado por criterios objetivos de metodología científica a las llamadas ciencias islámicas.
El primer filósofo andalusí fue Avempace; su pensamiento parte de una recepción total de la filosofía de Al-Farabi. En cuanto a la psicología y a la teoría social, supera a las posiciones de al-Farabi.
Toda su filosofía parece gravitar entorno a su filosofía práctica y la concepción del conocimiento (como si utilizase sus problemas como punto de apoyo de sus ideas psicológicas, gnoseológicas y éticas.
El tema que mas le preocupa es el del fin ultimo del hombre. Se sirvió de Aristóteles para desarrollarla; según Aristóteles, el fin y la felicidad última del hombre constituyen el más alto bien de la humanidad, pudiendo ser alcanzados mediante los instrumentos propios de la naturaleza humana.
Así como el fin teórico es el saber, en la práctica es la felicidad. El fin último del hombre y su felicidad esencial y definitiva han de conseguirse por medio de aquella facultad que hace al hombre semejante a lo divino: por el pensar puro, por la intelección simple de las formas universales.
Los pensadores islámicos reciben las concepciones aristotélicas a través de la interpretación neoplatónica. La intelección, que depende instrumentalmente de las formas sensibles, es una facultad pura; para realizar la abstracción de las formas inteligibles desde las sensibles, necesita del entendimiento agente, que actualiza el pasivo y abstrae. El entendimiento agente es extrínseco, divino, mortal y eterno.
El hombre pese a estar sujeto a cambio es uno; el alma es independiente de los instrumentos que utiliza, tanto corpóreos (naturales y artificiales) como espirituales.
El hombre recibe al nacer las potencias sensitivas; el entendimiento humano es un don de Dios al hombre y la meta y fin de la sabiduría, que se consigue mediante la subsistencia de los inteligibles universales tras la desaparición de la desaparición de las imágenes sensibles particulares, que permanecen siempre unidas con el entendimiento. Mientras la mayoría de los humanos relaciona su conocimiento con las cosas concretas singulares, los sabios relacionan su conocimiento con las formas imaginativas espirituales.
Para aclarar la explicación,recurre al mito de la caverna (conocimiento común y el saber de los científicos). La intuición intelectual es la que eleva el sabio hasta a luz del entendimiento agente, a través del diáfano intermediario de los inteligibles en acto.
Divide las acciones humanas en animales y humanas; las acciones de los hombres son mixtas (instinto y voluntad). Las formas espirituales percibidas son cuatro:
En relación con la adquisición de las formas espirituales, las acciones humanas en cuatro grupos:
Cuando el hombre alcanza la más alta asimilación de las formas separadas espirituales se convierte el mismo en una de estas formas.
Los elementos esenciales del conocimiento humano están constituidos por las formas espirituales; se llaman formas por analogía con las materiales que actualizan la materia para constituir los cuerpos. Su receptáculo esta formado por el entendimiento material; es una disposición o estado del alma condicionado por sus instrumentos corporales. El sujeto sobre el que actúa el entendimiento agente esta formado por las intenciones.
Las intenciones existen fuera del sujeto de un modo potencial; para que existan en acto, necesitamos de una facultad. Su naturaleza puede perfeccionarse hasta alcanzar el entendimiento en hábito, autentico entendimiento especulativo.
Entendimiento en potencia –especulativo y el entendimiento agente por el que se produce la abstracción. El primero es individual y mortal, el segundo es eterno, inmaterial, universal y común a todos los hombres.
La realización de las formas no solo depende de lo anterior expuesto, sino también de la aplicación de las seis potencias humanas.
Las formas inteligibles puras no producen alteración emocional alguna; las especies intencionales producen emociones; las especies sensibles, mueven a la realización de acciones concretas. Estas formas sensibles son per se; las formas inteligibles singulares son per accidens.
Todo el mecanismo del conocimiento constituye una etapa preparatoria para aquello en que consiste la verdadera sabiduría humana: la unión del hombre con el entendimiento agente. Mas allá de este conocimiento, esta el contacto del hombre con la realidad misma del mundo ideal.
La unión del hombre con el entendimiento agente, equivale a su unión con Dios; ilumina las formas que el hombre puede alcanzar por el conocimiento; esta unificación es un don de Dios y constituye la meta definitiva y la más autentica felicidad.
Para alcanzar el grado supremo de perfección y felicidad el hombre debe seguir el camino de la moral. Para realizarlo, ha sido dotado de instrumentos naturales (el alma, cuerpo y órganos) y artificiales, fruto de la acción del hombre sobre la naturaleza física, de la civilización.
La perfección de estos actos y lo que les confiere su carácter ético consiste en la adecuación del uso de los medios e instrumentos al fin ultimo del hombre; la intención final, con arreglo a la cual se realizan estos actos, es la que valora las acciones del hombre.
Hay que tener criterios intermedios que pongan de manifiesto si la finalidad de cada uno de los elementos de los actos complejos se encamina o no hacia el fin y la finalidad ultima del hombre.
La virtud típica del alma racional no termina con la adquisición de las buenas cualidades morales, que en ultimo termino son simples medios para conseguir el fin, sino en la realización del fin ultimo, que consiste en la perfección del primer motor del alma racional, el entendimiento puro, constituyendo la autentica sabiduría.
La sabiduría es un fin en si mismo; es un camino progresivo de perfeccionamiento, siendo cada vez mas mayores los placeres sensibles y espirituales.
La sabiduría esta acompañada del gozo intelectual continuo, ya que el objeto de la sabiduría universal y todo conocimiento universal es por si mismo eterno e inmutable.
El entendimiento especulativo, que es su sujeto remoto, no desaparece tras la muerte del cuerpo y su conocimiento universal es eterno.
Todo sujeto o bien perfecciona el habito que posee o bien es perfeccionado por dicho habito.
Las virtudes morales participan de la nobleza inherente al fin ultimo del hombre, pues son medios indispensables para su realización.
Solo el hombre que posee en acto las virtudes morales y logra alcanzar la sabiduría esta capacitado para dirigir la sociedad.
Por encima de las virtudes morales están los hábitos intelectuales (actividades teóricas y prácticas).
La real situación del hombre en medio de la sociedad actual, ciertamente no la mas adecuada para conducirle a meta tan alta; y siendo necesaria, la vida social del hombre por propia naturaleza, en la practica resulta ser un obstáculo.
En el "Régimen del solitario", se ocupa de la constitución de las sociedades, la conducta social del hombre y los medios para conseguir, pese a las deficiencias de la sociedad, su fin supremo y felicidad ultima, arrancando del análisis de la vida publica.
La comunidad ideal estaría compuesta por los hombres modelos o solitarios.
Considera que su obra es una medicina espiritual que estudia el régimen dietético que debe seguir el espíritu humano para perfeccionar su salud y conseguir la perfección. La comunidad ideal seria aquella en que no fuesen necesarias ninguna de las clases de médicos de la sociedad imperfecta: del cuerpo, de las relaciones sociales y del alma.
La vida del solitario representa el más alto ideal ético; su conducta debe estar regulada por la educación de su vida: su condición racional, puesta de manifiesto por el entendimiento especulativo, que es el más alto grado del saber. Ningún nombre, ni siquiera el sabio, puede prescindir de su situación social, en tanto que el hombre es un ser sociable por naturaleza y por condicionamiento biopolítico.
El solitario debe buscar la sociedad de los hombres perfectos, o la de aquellos otros que, siendo imperfectos buscan la perfección. En el orden social la naturaleza del hombre no consiste esencialmente en la sociabilidad actual, presente y limitada de la sociedad imperfecta, sino en la sociabilidad final futura entre los ciudadanos de un mundo que sea una autentica ciudad perfecta.
Correlación entre los modos melódicos y el temperamento humano. Para que el alma sea afectada por la melodía, la interpretación deberá tener en cuenta cuatro partes corporales: pecho, garganta, frente y cabeza.
El primer traductor de I. Tufayl, fue el historiador Munk y Pococke, que suponen que la intención del árabe era la de demostrar como la razón humana puede desarrollarse independientemente de las influencias del medio social. Gauthier sostuvo que la su intención era resolver el problema de las relaciones entre filosofía y fe; I. Tufayl lo expone de forma novelada.
Recurre al mito por: la necesidad intrínseca del asunto a tratar que no se presta bien a la simple exposición dialéctica y las conveniencias de la convivencia social, ya que la comunidad siempre mira con malos ojos la filosofía.
La tolerancia de los sultanes a los almohades, obliga al autor a ser prudente para no comprometer a su benefactor.
La filosofía es el resultado de los esfuerzos ordenados y sucesivos de la razón humana; la figura central de libro, crece solo en medio de la naturaleza, desvinculado de todo tipo de sociedad; sus maestros son la razón, la experiencia y el discurso, que sirven de instrumentos para inventar las artes, fundamentar la ciencia y culminar su existencia en el arrobo del éxtasis intelectual. El protagonista, llega a las mismas verdades que por la revelación se conocen en la religión. La religión formalista externa, fiel al rito y a la tradición, y la religiosidad del corazón, interior y leal al espíritu que la ha engendrado.
Cuando los dos protagonistas se encuentran e intercambian las ideas, el segundo protagonista vio que todas las cosas contenidas en su ley religiosa acerca de Dios eran símbolos de lo que había visto intuitivamente el primer protagonista.
Existe una concordancia entre la filosofía y la religiosidad interior.
Los hombres hacen dioses de sus pasiones, viven entregados a toda suerte de vanidades y tienen como principal misión el conseguir bienes de fortuna.
El concordismo entre la filosofía y la religión tradicional solo tiene lugar en el orden práctico; en el orden de la sabiduría, la filosofía solo concuerda con la religiosidad interior.
El protagonista, empieza por tener simples representaciones concretas, primero como objetos que despertaban su curiosidad, después como cosas apetecibles o rechazables.
Aplica su reflexión al primer grado del conocer, llegando a plantearse el problema d la vida. Después descubre el fuego, pasando al segundo grado de la ciencia.
Cuando domina dichos saberes, y al investigar el problema de la vida, llega a deducir la existencia de un principio vital animador; a continuación pasa al grado de abstracción de la física, analizando las cualidades de los seres naturales y deduciendo la unidad del alma en cada una de las tres especies: animal, vegetal y mineral, coincidiendo en la corporeidad.
Alcanza el tercer grado de abstracción, edificando un sta metafísico peripatético árabe. Descubre la composición de las cosas en materia y forma; la contingencia de los cuerpos naturales y la estructura esférica y concéntrica del cosmos, llegando a la conclusión de que hay una causa productora. Al Dios no corpóreo y al alma, se llega por una idea, no por los sentidos, sintiendo la necesidad de crear normas de conducta que regulen su existencia.
Esquiva directamente el tema ético-social e incluso no utiliza el termino moral. Su novela enseña el camino para llegar a la unión permanente del alma humana con Dios mediante un riguroso proceso de abstracción, que demuestra que el hombre por si solo, puede escalar las cumbres de la mas alta sabiduría.
Un hombre solo, aislado, encuentra en la vida real los importantes obstáculos del estado de la comunidad social. La solución es cada vez más negativa. I. T, da un paso mas y niega rotundamente la posibilidad de llegar a una ciudad ideal. La vida teórica del sabio es absolutamente incompatible con las ocupaciones sociales del político.
Los hombres imperfectos no buscan, para alcanzar lo que ellos tienen por felicidad utilizan vías antitéticas a la autentica sabiduría, caminos que tienen por verdaderos, pese a sus errores. La sabiduría ética al simple camino de la vida teorética del sabio apartando del mundo y consagrado al proceso de abstracción intelectual.
Subir al principio del documento
Última actualización: Mayo 2006
Página alojada en Filosofía.tk