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Autor: Anónimo
Bibliografía: Resumen del artículo de J. Morán incluido en el libro de Quesada "La filosofía política en perspectiva"
Con el debate en torno a la crisis y crítica de la modernidad es la revisión de aquellas nociones del proyecto emancipatorio ilustrado pues ha perdido legitimación histórica. Por ello ha renacido el interés por desvelar las luces y sombras, los triunfos y fracasos de ese proceso constitutivo de la razón y el sujeto modernos.
Nace el término en el renacimiento e impone a la época su propia denominación: Edad Moderna. Sus núcleos desde entonces son el hombre, la razón y la idea de progreso. Lo moderno se consustancia con la soberanía de lo humano. La modernidad comienza con la irrupción de la subjetividad, solo a partir del hombre y para el hombre puede haber en el mundo sentido, verdad y valor. Heidegger dirá que ese estadio de la historia es dominado por la metafísica de la subjetividad al que denominamos modernidad, cuando el mundo se convierte en imagen y el hombre en subjectum. Es el propio hecho de que el mundo pueda convertirse en imagen lo que caracteriza la esencia de la edad moderna. El mundo existe solo en y a través de un sujeto, el cual cree que está produciendo el mundo al producir su presentación. Acaba por convertir al sujeto en el fundamento de la inteligibilidad del mundo. Este humanismo que emerge ahora subraya la capacidad del hombre para concebirse como el autor consciente y responsable de sus pensamientos y de sus actos.
Esta emergencia y centralidad del sujeto moderno comienza con Descartes, al conceder al sujeto el privilegio a expensas del objeto, instaurando así el primado de la subjetividad respecto del mundo de los objetos. Heidegger presenta a Descartes como el que establece la soberanía del sujeto e inaugura el discurso filosófico de la modernidad.
Esa imagen de un sujeto plenamente consciente de sí mismo, fundante, soberano, dueño de sí, de la natura y de la historia ha sido definitivamente arrumbada. Albrecht Wellmer ha señalado tres momentos estelares de esa crítica formulada a las ilusiones y autoengaños con que fue concebido el sujeto (y la razón) modernos: a la crítica psicológica del sujeto; b) la crítica de la razón instrumental o de la razón que opera en términos de lógica de identidad y c) la critica de filosofía del lenguaje al sujeto constituyente del sentido.
La crítica al sujeto se ha dado posteriormente en los años sesenta desde el estructuralismo deconstruccionismo y postmodernismos caracterizados por su puesta en cuestión del humanismo y de la subjetividad. Estos hunden sus raices en una particular y radicalizada lectura nietzche y heidegger. Este en carta abierta al humanismo se dirige contra el postulado principal de la filosofía moderna, contra el principio de razón según el cual la realidad natural e histórica se considera como integramente racional por parte del sujeto y pretende señalar la finitud radical, de nuesto saber y n poder respecto a lo real. En esta finitud cifrará heidegger el proyecto de una superación metafísica de la modernidad y el programa de pensar contra el humanismo y contra la subjetividad.
También el pensamiento postmoderno con su programa de deconstrucción de la subjetividad va a dirigir sus críticas contra los propios fundamentos de la modernidad, esto es la razón totalizante y su sujeto . Lyotar habla de la perdida de sentido o de finalidad histórica que experimentan hoy nuestras sociedad la cual aparece vinculada a la incredulidad con respecto a los metarrelatos, que habría perdido la función legitimadora que otrora desempeñaban. Se da cuenta así del fracaso de cualquier tentativa por otorgar una finalidad a la historia mediante un proyecto general de emancipación.
El fin del relato de la emancipación se traduce en el fin del sujeto portador de valores y prerrogativas universales, ya se trate del sujeto-humanidad referido por la ilustración o del sujeto-proletariado referido por el marxismo. Clausurada toda perspectiva emancipatoria como seguir sosteniendo la idea de un sujeto de la historia entendido como fuerza motriz de la revolución? Y desaparece la promesa también de crear una sociedad transparente reconciliada . Vattimo habla de la vocación nihilista del sujeto moderno cada vez más inclinado a tratar de situar los acontecimiento de la historia sobre un fundamento que permita explica su transcurso. El desarrollo de la modernidad y de sus crisis correría parejo con el proceso de debilitamiento del sujeto moderno; Valdría decir: con la eliminación de todo sujeto en sentido fuerte (prometeico, heroico,)
Hoy ya no es posible pensar la figura del sujeto en los términos planteados por el cogito cartesiano: centrado fundante, constituyente, proveedor de certifdumbres. Como resultado de la deconstrucción de la metafísica y epistemologia traicionales , un nuevo yo está emergiendo orientado a la praxis, definido por sus practicas comunicativas, orientado hacia una comprensión del yo en su discurso, su acción, su existir con los demás y su experiencia de la transcendencia. Este giro que está teniendo lugar hacía la recuperación de la figura del sujeto. Se ha hecho coincidir a menudo la declarada muerte del sujeto con la celebrada apoteosis del individuo dando lugar a la problemática coexistencia entre antisubjetivismo y protoindividualismo. Lipovetsky en la era del vacio dice que es el individualismo lo que definiría la era postmoderna. Caracterizada por la apoteosis del consumo de masas en la que el individuo es el rey maneja su existencia a la carta. Tanto lipovetsky y Bell extraen conclusiones diferente de esta individualismo. La afirmación hiperbolica de la individualidad que no ve en el Estado sino un peligro para la eudemonización del individuo por parte de uno, como la apelación a la estructura ideológica tradicional por parte del otro, podrían funcionar como elementos compensadores del abandono de los ámbitos institucionales que trae consigo la renuncia a la política de protección social propia del Estado de bienestar, sirviendo así en como criterios de legitimación ideológico-cultural de dichas políticas económicas . Lo que late en los análisis de lipovestsky es la propuesta de una hiperconcentración en la esfera de la vida privada y el total abandono o deserción de la pública, la apatía ciudadana, la renuncia del individuo a ejercitarse fuera del ámbito privado y solo por su interés precoucupado. La salida del homo politicus y la entronización del homo psychologicus, en forma de narcisismo radical.
No existiría una dicotomía entre sujeto e individuo? Respecto al término individualismo ya S. Lukes señaló la amplia gama de acepciones que dicha palabra encierra, distinguiendo así entre un individualismo metodológico, un indiv. Económico, un i. Político, un i. Ético, etc. Por lo que hace al término sujeto , A. Heller ha señalado la enorme riqueza polisémica: el sujeto hermenéutico, el sujeto político, el sujeto moral, la persona, el yo, la autoconsciencia o sujetos no personales como el sujeto transcendental kantiano, el espíritu del mundo hegeliano. Estos conceptos han sido comprendidos de muy distinta manera a lo largo de la historia.
Para M Frank sujeto (y yo) indican un universal, en tanto que persona indica un especial, un individuo, un particular. Sujeto sería el resultado de la transformación por la cual el individuo concreto pasa a ser revestido de una cualificación superior que lo convierte en protagonista, en elemento alrdedor del cual gira la acción, se define el acontecimiento. El individuo no se puede pensar como sujeto sino con la condición de poner la subjetividad en un horizonte de trascendencia respecto de la individualidad empírica. A. Touraine sostiene que el sujeto consiste en la voluntad de actuar y llegar a ser reconocido como actor. El sujeto no es ni un principio que planee por encima de la sociedad ni el individuo en su particularidad, es un modo de construcción de la experiencia social
Fina Birulés señala algunos usos de los términos indivudalismo y sujeto con el fin de mostrar que no hay solapamiento, sino acaso, ocultación del sujeto en el tan traído triunfo del individualismo contemporáneo.
Renaut en su obra "La era del individuo" sostiene ya no que el sujeto muere con el advenimiento del individuo, como en la obra anterior, sino que ahora se advierte sobre la desaparición del sujeto en provecho del individuo y correlativamente de los valores del humanismo enbenbeficio de los del individualismo. El objetivo principal del libro se derige a delimitar con precisión las relaciones entre subjetividad e individualidad, pues es esta confusión la que, a su entender, está presente en esas dos grandes reconstrucción de la lógica de la modernidad efectuadas, respectivamente, por Heidegger y Dumont. Al primero le critica por educir toda la historia de la modernidad a la metafísica de la subjetividad, al reino del sujeto, siendo así incpapaz de percibir el deven9ir individuo de este sujeto. Al segundo le critica por oculatar al sujeto en ese triunfo del individuo en el que cifra el desarrollo de la modernidad, siendo así incapaz de percibir las potencialidades inherentes a la idea de sujeto.
Renaut va a partir de la hipótesis metódica de las caras plurales del sujeto y contribuye a plantear otra historia de la subjetividad viendo que posibilidades y virtualidades de la misma son susceptibles de ser reactivadas hoy,. Renaut va a establecer una conexión entre los conceptos de sujeto e individuo y los valores u órdenes axiológics de la autonomía y la independencia. De manera que:
¿Cómo se produce en el sento de la modernidad este proceso de disolución del sujeto a favor del individuo? ¿cómo han sido eclipsados el sujeto y el valor de la autonomía por el indivuduo y el valor de la independencia.
Es la monodología leibniziana (según Heidegger) el verdadero nacimiento filosofíco de la modernidad pues es este pensador quien ha descubierto el principio de razon como principio, o sea la subjetividad define la estructura misma de lo real. En leibniz tiene origen esta metafisica de la subjetividad, este humanismo que permeará toda la modernidad, hasta hallar su punto culminante en la reducción hegeliana de lo real a lo racional.
Pero allí donde Heidegger no ve más que el triunfo incesante de la subjetividad y el humanismo, Renaut entrevé el triunfo del individualimo en deterimento del sujeto y del humanismo. Para Renaut el sujeto libniziano es la mónada como individuo. En Leibniz descansaría pues la verdadera fundamentación filosófica del individualismo moderno. Este principio de individuación (y su valor fcorrespondiente, la independencia) será puesto en práctica en otros çórdenes, algunos de estos desarrollos y hay una figura precursora del liberalismo que es B. Constant y su teoría: la astucia de la razón.
La filosofía moderna correspondería en realidad menos a una consolidación continua de la subjetividad y del humanismo (Heidegger) que a su evaporación o eclipse en provecho de la individualidad.
¿Cómo recomponer esta figura del sujeto sin que ello implique el regreso a una metafísica de la subjetividad? Este replanteamiento pasaría por una teoría de la intersubjetividad como condición de la subjetividad por un enraizamiento intersubjetivo de la subjetividad.La propia modernidad nos proporciona asideros para ello si captamos su pluralidad y atendemos al momento kantiano y fichteano, al cogito criticista.
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Última actualización: Mayo 2006
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