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Autor: Anónimo
Bibliografía:(extraido del libro de Kart lowith:"La fatalidad del progreso"
Hegel llama progreso en la conciencia de la libertad el principio de toda la historia del espíritu que se desarrolla en el mundo. Ambas cosas, evolución y progreso, son por su estructura formal un devenir a dierencia de un ser que permanece fijo. El progreso es, pues, un movimiento del devenir hacia algo futuro; pero no todoa devenir ni toda evolución son progreso. Este devenir natural y devenir otro, sineembargo, no prosigue sin cesar hacia nuevos y nuevos cambios, sino que tieene en cada ejemplar de una especie una meta final determinada.
El hombre es alguien que llega al ser que le espropio a través del devenir. Sin embargo, el progreso en la evolución individual de cada ser humano y en los cambios generales de la historia humana no muestra una culminación natural. Nunca llega a la meta, siempre avanza y no se vislumbra el final.
La incluminable historia humana se basa primeramente en el hecho de que el hombre no deja la naturaleza tal como es: cultiva la tierra y por tanto la desnaturaliza y domestica a los animales salvajes. Todo progreso es en su origen un progreso en la apropiación de la naturaleza a través de la cual el ser humano la hace suya. La cultura es el resultado del progresar huamano que va más allá y se aleja de la naturaleza, y este progreso en el cultivo de la naturaleza es posible por el ingenio humano, por el arte.. Pues el paso que va más allá y se aleja de la naturalez aforma parte desde el inicio de la naturaleza humana. Y cuando estos progresos en el cultivo de la naturaleza llegan a su meta y alcanzan un final relativo, se habla de culminación o de perfeccción.
El ser humano es impoerfecto. Toda arte humano queda a la zaga de la naturaleza porque toda capacidad humana esta sometida al progeso. Los progresos posibles para alcanzar cierta perfección forman parte esencial de la historia de la vida humana. No se basan en un fe en el progreso ni son una ilusión, sino un fenómeno de la historia humana. No qwuieren decir que la historia como tal y en su totalidad sea un avance continuo en el sentido de un progreso en singular que apunta a un objetivo.
En lucrecio el hecho de que el género humano haya progresado poco a poco en el transcurso del tiempo no significa para Lucrecio que la constitución humana mejore de forma progresiva, pues todos los nuevos logros también traen consigo nuevos males y peligros. Porque no es capaz de poner coto a la avidez y quedarse dentro de los límites a los que puede ascender el verdadero placer.: La muerte es el verdadero límite de todos los seres mortales.
Todo un mundo, el de la tradición cristiana, separa esta descripción clásica del progreso de las filosofía de la historia postcristianas que apauntan a un cumplimiento y una culminación. Schlegel resumió: el deseo revolucionario de realizar el reino de dios es el punto elástico de toda cultura progresiva y el comienzo de la historia moderna.. La cultura postcristiana es progresiva porque ha secularizado de manera gradual la teología de la historia: Desde el procursus agustiniano hacia un futuro reino de dios se ha llegado al hegeliano progreso en la conciencia de la li8bertad y a la expectación de un terrenal reino de la libertad en marx. Solo verá en aquello que ha ocurriodo hasta ahora grados preparataorios de una pre-historia que aún no ha llegado a su meta. La interpretación del pasado se convierte hoara en una profecía que mira hacía atrás :. El pasado se entiende como una preparación llena de sentido del futuro.
El destino supraterrenal del ser humano cedió el paso a un objetivo intraterrenal. Ya no se trascendía hacia en cuanto summum bonum, sono hacia un mundo humano susceptible de progresiva mejora. Sin embargo no solo estan motivadas por el fguturo las filosofías de progreso radicales de Turgot, Condorcet, Sanint simon y comte, cuyo modelo común es el progreso de las ciencias , básicamente de las ciencias naturales matemat., sino también las filosofía que invierten el progreso y plantean teorías de la decadencia, en las cuales se da a entender que toda la historia europea no es más que un único y consecuente proceso del nihilismo que alcanza su plenitud en una era del perfecto absurdo.
Incluso quien ya no cree en el progreso y considera la fe en éste una suerte de religión no cesa de utilizar los progresos concretos y no puede prescindir ni sustraerse a ellos.
Historia del progreso: La idea del progreso se refirió inicialmente a los progresos en las ciencias y las artes, y la palabra progres siempre se usaba en plural. Disputa la querelle.. En la idea norteamericana de progreso sigue predominando el positivismo científico de A. Comte; en la rusa, encambio el marxismo como socialismo científico. Ambas coinciden en la voluntad positiva y científica de progreso y en la fe en la posibilidad de crear un mundo mejor. La valoración positiva del progreso que se generalizo desde 1830 en norteamericana, desde el comienzo de la indiustrialización, pues no había nada tan evidente como el progreso, en el bienestar y la seguridad social, en la lucha contra las epidemias, las enfermedades y la mortandad prematural, en la extensión del saber y la cultura por medio de la escolarización obligatoria, los diarios y las revistas. Dentro de este amplísimo campo que comprende la educación y la economía, el progreso no es, pues, una ideología cauca ni una ilusión, sino un hecho histórico de primerísima categoria. El comunismo es en oriente la encarnación del progreso, una suerte de religión secular del progreso. El progreso en sí desmesuarado e insaciable, pues cuanto más se alcanza, más se exige.
El progreso del que se puede hablar con sentido porque es un hecho universal no está ligado a una ciencia cualquiera, sino a una muy concreta_ las ciencias naturales que surgieron en el s. Xvii, que hasta el XIX se consideraron la única ciencia propiamente dicha.
Este materialismo histórico o idealismo o, en general, historicismo se basa en la experiencia de la revolución francesa, es decir, en la experiencia que el ser humano se puede situar sobre la cabeza y transformarl el mundo según su voluntad. La historia ha pasado a convertirse en el problemas más urgente y grandes y pha ocupado un primer plano en el siglo pasado porque la tecnología científica, incluida la bélica, ha modificada de manera `progresiva y a una velocidad también progresiva las condiciones en que vive el ser humano. Las ciencias naturales modernas son un poder que transforma y destruye la tradición. Progresa de forma continua y no deja nada en pie. La historia ya no es para nosotros un acontecer cambiante dentro de un mundo ordenado por naturaleza, sino que todo cuanto es mundo para nosotros se ve implicado y arrastrado por este proceso de la historia. Y como esta historia que se ha vuelto tan comprensiva y a prioritaria es lo contrario de todo lo estable, duradero y perpetuo, como su rasgo moderno fundamental es el cambio radicalmente progresivo de todo lo establecido, resulta imposible encontrar un lugar fijo en la historia y afirmar desde alli algo que pueda constar como cierto.
La tecnología científica ya se anuncia en Roger Bacon. Tanto la magia como las ciencias naturales matemáticas tienen la misión de manipular las fuerzas de la naturalez ay de ponerlas al servicio del ser humano. R. Bacon ya proyecto algo así como una ciencia experimental que permitía aplicar el saber en la práctica para tranformar y dominar las fuerzas elementales de la naturaleza. La cinecia ya no es para el un aheoría aritostelica, es decir, un deseo de saber por el saber, sino que debe cultivarse por su utilidad práctica., por cuanto establece la prioridad todavía del todo revolucionaria de las ciencias profanas sobre las teológicas, aduciendo que las ciencias profanas pueden conseguir mujoras y progresos prácticos. De esta visión de un dominio cientifico de Bacon del mundo formaban parte también los nuevos medios de destrucción: la polvora, cuya fabricación ya conocía y el invento de los espejos de combustión que, superando enormes distnaciaz, habían de prender fuego a cualquier ejercito enemigo.
Otro ejemplo de hombre plromteico de fe cristiana fue, ya en el siglo xV, Cristobal colón llegaría a las indias orientales por vía maritima se basaba en ciertos argumentos de Roger Bacon y en la profecía de Isaias, que vaticinaba un nuevo cielo y una nueva tierra.
Un siglo más tarde el filosofo Francis Bacon rdacto la utopia nova atlantis. El lema de su proyecto era. (Scientia e potentia in idem coincidunt) Cuanto más se sabe, tanto más se progresa en el dominio de la naturaleza. Definió con esta lema la clave de la evolución que caracteriza la edad moderna. La ciencia sóo es parcialmente teorico-especulativa y bacon exigía que fuera cada vez más práctico-operativa para que sierviera al reino del hombre. El ser humano transforma la naturalez a través de la ciencia para cambiar el mundo en el sentido de una progresiva mejora.
Esta ciencia operativa proyecta por Bacon se convirtió en el siglo XVII en una ciencia matem. Autónoma por obra de descartes, Galileo y newton. Lo esencial de esta época es la emancipación definitiva de las ciencias naturales matemáticas, es decir, su separación de todo cuanto no puede determinarse de forma mecánica y cuantitativa o sea, en definitiva, el alejamiento de las ciencias naturales de la vida del cosmos y de todas las cuestiones teológicas y morales. En esee momento el mundo natural pasa de interlocutor a objeto, un objeto que puede manipularse mediante el cálculo y el experimento para los fines de la utilitas y de la potentia.
Kant reconocio la conquista del mundo por parte de las ciencias objetivantes. Pero comprendio que estas ciencias no eran vinculantes para todos los fenómenos de la vida. Por tanto, no situó el ámbito propoiamente humano sobre el saber teóricos de las ciencias, sino sobre postulados morales.
Y Goethe puso al final del poema pandora prometeo como modelo de fausto el planifica sin descanso que actua sin cesar, que todo lo aprovecha, el homo faber el hombre capaz de acometerlo todo.
Sin embargo la fatalidad de este kdesarrollo progresivo reside precisamente en aquello que en apariencia lo justifica: su enorme éxito. De la cinética de los gases a la máquina de vapor, de la teoría cuántica a la fisión del a´tomo conjuno el camino de esa revolución que ahora cubre la tierra con un supermundo técnico de instalaciones industrailes y comunicaciones, que multiplica progresivamente la población y permite dar la vuelta a la esfera. Debido a los enormes éxitos del progreso científico, el físico ocupa ahora el lugar del teólogo: el progreso planificable ha asumido la función de la providencia. El opitimismo del progreso de otros tiempos ha sidosustituido por el fatalismo del progreso. Dos guerras mundiales han conmocionado la seguridad de la humanidad en sí misma y han hecho tomar conciencia de que en medio de la planificación racional y la transparencia propias del supermundo técnico se desencadenan ciertos procesos inevitables.
Paralelamente a esta progresiva evolución cine´tifica se produce la progresiva transformación y disolución de las antiguas tradicionaes europeas en lo religioso, moral, social y político.
No obstante, el hombre prometeico ha entendido que se necesitan actuaciones especiales y radicales para no sucumbir a las fuerzas productivas que se han desencadenado. De esta manera surgió hace ya un siglo el problema central que Marx planteó bajo el título de alienación. La era del aprovechamiento de las fuerzas naturles por medio de las ciencias tecnológicas que empieza ahora es la era atómica.
Estamos puesto en el dilema entre progreso y destrucción. Una siniestra coincidencia entre fatalismo y voluntad de progreso caracteriza ahora todo el pensamiento relativo a la continuidad de la historia. Nos han dcondenado al progreso y éste se ha vuelto nuestra fatalidad.
La pregunta que se plantea es la siguiente: ¿existe todavía para nosotros una instancia que pueda limitar el progreso en sí desmesurado o es inevitable que el ser humano haga todo cuanto puede hacer? Existe todavía un crieterio de la libertad para todo y para nada? En este punto decisivo el pensamiento moderno y postcristiano se separa del pensamiento de los griegos, expresado en el mito de Prometeo.
El ser humano recibe de Prometeo los dones junto con los peligros. En el mundo griego nunca hubo admiración pura por el ingenio técnico.
Y nosotros mismos situados en el final de esta historia originaria, en un final que llamamos el comienzo de la era atómica, estamos tan liberados como encadenados por nuestro ingenio. El optimismo del progreso propio de los siglos XVII y XiX no previó la posibilidad de que la liberación pudiera encdaenar. Y así como comte creyó prever hace cien años que el progreso de las ciencias y de la industria imposibilitaría las grandes guerras destructivas en el futuro, ahor lo vemos al revés y hemos pasado de optimistas del progreso a fatalistas. El propio progreso progresa de manera imparable, ya no podemos deternernolo ni invertir su marha, lo cual arroja una extraña luz sobre la tesis hegeliana, según la cual la historia sería una historia de progresiva libertad.
El mito de Prometeo encadenadomanifiesta un temor sagrado a cualquier intervención humana en los poderes de la naturaleza, en el cosmos que los griegos consieraban divino y que distinguían de los posbres creaciones humanas. Se vive en una mezcla entre la admiración por los progresos técnicos y el miedo a los propios éxitos. Se experimenta sin contemplaciones, se calcula todo cuanto puede calcularse, y se hace todo cuanto puede hacerse. Y mientras no revisemos toda nuestra relación con el mundo y por tanto también con el tiempo, mientras supongamos, en consonancia con la historia bíblica de la creación y con los fundadores cristianos de las ciencias naturales modernas, que el mundo de la naturaleza es para el ser humano, no puede preverse cambio alguno en el dilema del progreso.
La conciencia histórica moderna se caracteriza por vivir totalmente del futuro y por consiguiente, en un estado de temor y esperanza. La pregunta decisiva ante nuestra obsesión por el futuro sería, pues, si el tiempo del mundo es perpetuo o eterno a diferencia del tiempo finito del ser humano.
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Última actualización: Mayo 2006
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