| ← Tema 4• | •Hª Fía. Griega• | • Tema 6→ |
Autor: Carlos Andrés
Escribió un libro de aforismos que depositó en el templo de Artemis para facilitar su difusión. Su estilo es oscuro, de difícil interpretación, como los oráculos. Estas dificultades produjeron desinterés y falta de seguidores adecuados (Crátilo).
Por ejemplo, las frases "todo fluye" y "no nos bañamos dos veces en el mismo río", son dos tópicos citados por Platón. Aristóteles lo considera un milesio más que considera el mundo hecho de fuego. Los estoicos también distorsionaron su pensamiento. Una fuente esencial de su pensamiento es Hipólito, obispo del s. III, Refutación de todas las herejías. Por ello la pérdida de su libro es lamentable.
El aforismo es una pequeña sentencia que resume una idea, haciendo abstracción de todo detalle y matización. Necesita ser interpretado, como los oráculos (Creso: destruirás un gran imperio). Pueden ser paradojas. También se relaciona con el lenguaje de profetas y religiones mistéricas.
También se relaciona esto con su método: la investigación de si mismo: «Me he investigado a mi mismo», como en la sentencia délfica. Frente a los filósofos previos no analiza fenómenos de la naturaleza.
No esta relacionado con ningún pensador anterior, a los que despreciaba por igual. Influyó poco sobre la filosofía antigua (Platón), sin embargo es el presocrático más interesante actualmente. Su concepción dialéctica del mundo no tiene correlato hasta el s. XIX.
El logos, «... todo transcurre conforme a la razón...» El logos (razón, discurso, historia) como norma universal conforme a la que transcurren todas las cosas. La clave del mundo, que se puede conocer a través de la experiencia del mundo, pero no directamente, porque gusta de ocultarse. Por ello el filósofo ha de esforzarse en desentrañar ese código.
Logos era una palabra comúnmente usada aunque hoy parezca especializada y filosófica. Tenía estos significados:
Especializados:
La razón universal se aplica en distintos ámbitos:
*** Podría parecer que se refiere a una ley universal o a algo incorpóreo, pero: Aunque conceptualmente Heráclito separa los aspectos materiales y los formales inmateriales o inteligibles, no lo deja reflejado en su filosofía, ya que no había entonces palabras (logos) para hacerlo: «fuego que se enciende según medida y se apaga según medida».
Algunos críticos han visto más los aspectos formales (leyes del universo). Sin embargo, se puede considerar que sigue la tradición de los filósofos previos en los que el principio material tiene caracteres divinos y se encarna en los seres vivos y en particular en el hombre.
Función de los sentidos: El orden del mundo se conoce a través de los sentidos, en particular vista y oído, citados en sus fragmentos, y considerados auténticas ventanas del alma por los que el logos se pone en contacto con el mundo. Por tanto la percepción es el primer paso para la comprensión del mundo. Asimismo se refiere a la percepción común a los hombres (la verdadera) en oposición a la sensación individual, engañosa.
Así durante el sueño, la razón humana se apaga y el hombre queda conectado solo con el mundo por la respiración: dormir y el pensar no conectado al de los demás aparece como falsedad (Idea que desarrollará Protágoras).
El aspecto material del Logos es el fuego, de forma que algunos doxógrafos consideraron a H. como un milesio que pusiera la arke en el fuego. De algún modo es cierto, también comparte con las arke milesias el carácter divino, rector y gobernante del mundo. La razón divina, y el alma del hombre, es seca y caliente para H. Es decir, el fuego no es tanto llama cuanto calor, como forma más pura de materia. La irracionalidad y la muerte se asocian a humedad y frío.
En resumen: El logos es la realidad eterna, es la unidad por encima de los accidentes o las divergencias, tiene carácter divino, el hombre participa de ellas y esta conectado a ella. Este logos es lo caliente, el fuego.
La armonía de Heráclito es muy distinta de la de los pitagóricos. La de estos era de carácter matemático, estática, la de H. es consecuencia del equilibrio dinámico de los contrarios. No es una armonía estática cuyo equilibrio sea un reposo, sino un equilibrio de dos fuerzas opuestas, que no permiten que una se exceda. La desaparición de una llevaría a la desaparición de su opuesta y del mundo. Esto fue excesivo para la época, incluso Aristóteles creía que estaba quebrantando el principio de contradicción con sus palabras.
Teoría de los contrarios: La idea de los pares opuestos que actúan en el mundo es una constante del pensamiento griego tradicional. Lo original en H. es hacer de la oposición de los pares la esencia de la realidad. Esta oposición se resuelve dialécticamente en la unidad del mundo. H. propone muchísimos ejemplos al respecto: pendiente, arco, lira, mar (vida muerte), río...
Principales ideas de la teoría de contrarios:
Los ejemplos de contrarios de H. se agrupan así:
Anaximandro indica que todas los cosas se pagan justicia, Heráclito es diferente, no llegan a hacerla efectiva, sino que llegan a una entente. Para Pitágoras, el orden era llegar a una proporción estable, matemáticamente fija, para H. el equilibrio mantiene la tensión. El contenido del logos es la tensión entre todas las cosas del mundo.
«Este orden del mundo, el mismo para todos, no lo hizo Dios ni hombre alguno, sino que fue siempre, es y será; fuego siempre vivo, prendido según medidas, apagado según medidas»
Mundo no creado, tampoco perecedero, no hay conflagración final o periódica, estoicos.
Constituyente material: el fuego. La separación material - formal es latente, no explícita en H. Aunque todo se convierta alguna vez en fuego, no es compatible con su filosofía el que este domine todo.
Constituyente formal: el logos, la razón, la estructura del mundo: prendido según medidas, apagados según medidas.
De la transformación del fuego proceden los otros elementos. En las transformaciones incesantes a través del fuego no hay pérdida de materia, como en los intercambios mercantiles con el oro. El fuego obra conforme a la razón, hay equilibrio dinámico en las transformaciones.
Llama la atención la elección de un elemento extremo como arké (frente a milesios: agua, aire, indeterminado) ya que necesitaba un par de procesos contrarios para la transformación. El fuego es motor de la transformación por si mismo.
El que se encienda con medida y se apague según medida, se relaciona con el equilibrio, el logos.
Las cosas están en situación de continuo cambio o guerra, que se realiza a través del fuego (con medida). Este se compara en algún fragmento con el oro por el que se cambian las mercancías, según medida o precio. Es el camino arriba y abajo, uno y el mismo es la transformación incesante de todas las cosas a través del logos-fuego.
Según esto el fuego no sería simplemente como un arké milesio al que se reduce todo, su primacía no viene de su calidad de origen (mundo increado) sino de ser el alma, lo que mueve el cambio, el principio eficiente, la ley de transformación. Es por tanto más que un «elemento». El fenómeno de la combustión proporciona evidentemente una imagen suficiente de estas transformaciones.
Entre los elementos básicos (agua - tierra y fuego) hay una transformación continua y equilibrada.
Según medida: esta es la clave de las transformaciones (logos es también razón, proporción). El cambio sucede conforme a norma: el sol no traspasara sus medidas.
El fuego tiene carácter divino, es el alma del mundo, al que mueve. El alma del hombre es también fuego.
La mayoría de los pensadores de los s. VI y V compartieron imagen del mundo: esfera cósmica limitada por el cielo con la tierra en el centro, estrellas fijas y planetas girando. Este mundo es perecedero, pero esta rodeado por una sustancia prima, divina eterna, activa... El arké penetraba al mundo y le daba vida, animales, hombres. Heráclito seguía este concepto del mundo, siendo el fuego - calor ese elemento divino.
Respecto del alma del hombre, esta es también fuego, y sigue sus transformaciones, morirse es convertirse en agua. Los placeres humedecen el alma. El alma seca es la mejor. La irracionalidad se asocia a frío y humedad.
Heráclito critica muchos de los cultos contemporáneos. En particular, los ritos báquicos y los sacrificios para reparar muertes. Censura sobre todo la realización de esos ritos sin entender su significado.
No están claras sus posibles ideas sobre la inmortalidad del alma. Se transforman en agua, las de los héroes... Guthrie propone que es compatible con la posible reunión del alma - logos - fuego en la sustancia divina, que también es el logos - fuego.
El ideario ético de H. es aristocrático. El procedía de la familia real de Efeso, pero renunció a todo derecho. Desprecia la isonomía democrática y las ideas igualitarias (la masa solo busca el placer, el mejor puede valer mas que 10000), pero al mismo tiempo afirma que ley por encima de tiranía y critica la soberbia. Hay muchos aforismos al respecto.
Fue conocido como el filósofo llorón, precisamente por su pesimismo. Heráclito estaba convencido de estar en posesión de la verdad. Desde ese punto de vista se opone a la multitud a la que desprecia por ignorante.
Teología: La divinidad es la unidad por encima de las contradicciones, un principio de sabiduría absoluta y transcendente. También se identifica a Dios con el fuego en su forma más pura, por encima de sus distintos aromas. No es antropomorfo.
El conocimiento humano es el esfuerzo por conocer el logos, la estructura del mundo, que nunca puede ser completa y que es incapaz de ver la unidad dentro de la oposición.
Los astros son cuencos grandes que recogen las emanaciones del mar. Diariamente. Sol cuenco del tamaño del pie.
http://www.utm.edu/research/iep/h/heraclit.htm
Subir al principio del documento
|
Última actualización: Mayo 2006
Página alojada en Filosofía.tk