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Tema XIX: Lenguaje, éthos y pólis.

Las éticas de Aristóteles. El fin de la vida humana. La areté: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. El placer y la amistad. El conflicto entre la vida contemplativa y la vida política. Justicia y regímenes políticos. El realismo político de Aristóteles.

Autor: Carlos Andrés

Las éticas de Aristóteles.

Aristóteles tiene varios libros de ética:

  • La ética a Nicómaco o nicomaquea (EN): Es la más conocida y principal. Puede haber recibido su nombre de una posible dedicatoria a Nicómaco, hijo de Ar. muerto prematuramente.
  • La ética eudemia (EU): Se dudó de su autoría, pero actualmente se considera obra de Ar. anterior a la EN.

Gran Ética, parece tener su origen en una edición hecha en el siglo III a.C. con el fin de reconciliar sus ideas con las de Platón.

Though the general point of view expressed in each work is the same, there are many subtle differences in organization and content as well. Clearly, one is a re-working of the other, and although no single piece of evidence shows conclusively what their order is, it is widely assumed that the Nicomachean Ethics is a later and improved version of the Eudemian Ethics. (Not all of the Eudemian Ethics was revised: its Books IV, V, and VI re-appear as V, VI, VII of the Nicomachean Ethics.) Perhaps the most telling indication of this ordering is that in several instances the Nicomachean Ethics develops a theme about which its Eudemian cousin is silent. Only the Nicomachean Ethics discusses the close relationship between ethical inquiry and politics; only the Nicomachean Ethics examines Solon's dictum that no man should be counted happy until he is dead; and only the Nicomachean Ethics gives a series of arguments for the superiority of the philosophical life to the political life. The remainder of this article will therefore focus on this work.

Protréptico

(Tema IV del Guthrie: Eudemo, Protréptico, Sobre la Filosofía.), pp. 86 - 95.

Se podría también incluir el Protréptico entre los libros de ética o al menos de filosofía de la vida humana. Un Protréptico es un discurso que pretende conducir al lector hacia un modo de vida considerado superior por el autor. El Protréptico de Ar. es una exhortación a la vida filosófica: «O debemos filosofar o no debemos filosofar...». Es una obra de juventud de fuerte inspiración platónica, puesta de manifiesto en estos puntos:

  • Fue dirigida a un «rey de Chipre», en la línea de las actuaciones de Platón en Siracusa y del «filósofo-rey» de la República.
  • Aunque hay algunas diferencias entre los críticos, se acepta que Ar. aun no había separado ética de ontología, seguía la doctrina de las formas separadas y consideraba la forma del Bien como la Forma suprema desde el punto de vista ético y ontológico. El deber del filósofo es investigar esa forma y aplicar el conocimiento obtenido a la vida práctica.
  • En relación con la anterior, se rechaza que del análisis de las constituciones reales se pueda derivar una constitución superior, ya que de las copias imperfectas de la realidad no se puede progresar hacia la perfecta.

Ar. rechazaría explícitamente estas propuestas en la EN.

  • Las esferas ética y política están en tensión: la vida teorética es la superior pero necesita de los resultados de la acción política.
  • La ética+política y la ontología están separadas y no se puede alcanzar el mismo tipo de conocimiento en ambas. Uno es conocimiento de la realidad física y psíquica que demanda una metafísica de la que no se pueden sacar conclusiones prácticas para gobernar una ciudad.
  • Contra el procedimiento platónico, Ar. produjo una amplia compilación de constituciones y analizó los tipos de constitución realmente existentes como punto de partida de sus investigaciones y propuestas políticas.

El fin de la vida humana.

(Tema XV del Guthrie: La filosofía de la vida humana.), pp. 352 - 357.

En la EN, rechazada la Forma de Bien como objeto de la investigación ética y como punto de partida de la práctica humana, Ar. propone comenzar la investigación ética analizando la naturaleza humana, de lo que concluye que el fin del hombre es la felicidad, eudaimonia, buen daimón.

Como la felicidad también se dice de «muchas maneras», Ar. propone como teleólogo analizar el ergon, el fin del hombre. El fin vendrá dado (como en la psicología las facultades) por lo que el hombre puede hacer y en particular por lo que solo el puede hacer. De ahí se concluye que esta función propia es «una actividad de la psiqué de acuerdo con el logos». Sin embargo también se ve sometido a unas condiciones materiales mínimas, por lo que ha de estar adecuadamente provisto de bienes externos. La riqueza no es causa de la felicidad pero cierta cantidad de bienes materiales es imprescindible para esta

El ejercicio de las acciones conducentes a alcanzar el fin de un ser es en lo que consiste la virtud de ese ser. Si el fin del hombre es la felicidad, la moral deberá estudiar la virtud humana, con vistas a proporcionar un modelo práctico.

Además, habrá de referirse a la implementación de esta virtud, ya que el conocimiento de ella no es suficiente, equivale a ser virtuoso en potencia, es necesaria la práctica que actualice esa potencialidad. En esto vemos la diferencia con Sócrates: «No son, pues, por naturaleza ni contrarias a la naturaleza las virtudes implantadas en nosotros. Estamos más bien adaptados por naturaleza para adquirirlas, pero lo que madura en nosotros es el hábito».

La inculcación de hábitos es por tanto de la máxima importancia, y para ellos son necesarias una buena educación y unas buenas leyes en el ámbito político. 

La areté: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. El placer y la amistad.

Virtudes éticas y virtudes dianoéticas

He tomado el discurso sobre la virtud de este enlace:
www.virtual.unlar.edu.ar

Las virtudes racionales son las dianoéticas, mientras que las irracionales son las éticas. Aristóteles se refiere a estas últimas cuando habla del término medio, ya que es solo en el ámbito de lo irracional donde debe ser aplicado. Además este término medio no es estático sino que depende del contexto de la situación. Realmente no es el término medio donde se encuentra la virtud, sino que esta se halla donde al escoger se obtiene lo mejor para uno mismo.

Las virtudes dianoéticas, por su parte dependen de la razón, la función propia del hombre, y esta razón puede ser a su vez de dos formas:

  • contemplativa, esto es, teórica, basada en la simple contemplación de la verdad y que por ello no produce nada ni se relaciona con la acción, y que tiene como fin establecer la verdad y la falsedad.
  • práctica, esta razón se basa en las acciones deliberadas por lo que se relaciona con la elección, la deliberación y la acción (lo que implica futuro y posibilidad). Además ha de coincidir con el deseo, es por ello que su fin es la verdad conforme con el deseo recto.

Una vez explicado, pasemos a ver el listado de virtudes dianoéticas y a explicar brevemente cada una de ellas. Cinco modos (virtudes dianoéticas) tiene el alma para buscar la verdad y son:

  • la ciencia (epistéme),
  • el arte (techné),
  • la prudencia (phrónesis),
  • la sabiduría (sophia), y
  • el intelecto (nous).

La ciencia es la pura y simple contemplación de las verdades, de aquello que no puede ser de otra manera, la ciencia estudia lo que es necesario, y lo que es necesario lo es ahora y siempre, por tanto la ciencia es necesaria y eterna, lo que obliga a que sea enseñada y al aprendizaje de todo sobre lo que versa. Además la ciencia parte sobre lo ya conocido, es por tanto demostrable, utilizando métodos de estudio como el silogismo y la inducción.

El arte, a diferencia de la ciencia, es una disposición (racional) productiva, es decir para la creación y la fabricación. El arte o técnica versa sobre el llegar a ser, esta sometido al cambio, por tanto no es eterno ni tampoco necesario; su principio esta en el agente externo no en si mismo (Ej.: la mesa no sale por si misma de la madera sino que interviene el artesano.

La prudencia es la capacidad de saber reflexionar y deliberar para averiguar que es, en general, lo bueno para el hombre, es decir, el saber tomar las decisiones correctas durante la vida, pensando antes de actuar. La continencia esta íntimamente relacionada con la prudencia, pues es la continencia quién salvaguarda la prudencia, ya que poseerla significa saber controlar los deseos y las pasiones y esto es fundamental a la hora de reflexionar, donde las pasiones y deseos deben mantenerse al margen para poder deliberar correctamente.

Hay además otro concepto con el cual esta relacionada la prudencia, la política que es la prudencia referida a la ciudad, pero debido a que este término es muy general, la política se toma para las decisiones prácticas, mientras que la prudencia hace referencia al conjunto de leyes básicas. Pudiera parecer por lo visto que la prudencia es inútil, pero no lo es para Aristóteles, ya que para empezar la prudencia es buena por si misma, puesto que no es medio de nada sino fin, y además produce felicidad. Sin embargo no es suficiente que una acción sea buena para ser virtuoso, sino que la acción ha de ir acompañada de una reflexión anterior, la prudencia, es entonces cuando el hombre es virtuoso, ya que ha hecho uso de su función propia, la razón.

La sabiduría es la más perfecta de todas las virtudes, ya que podíamos decir que es la suma de dos (ciencia+intelecto). La sabiduría es teórica, fija e inmutable, debido a que puedes hacer uso de ella pero no puedes cambiarla. Tiene además un carácter técnico que se orienta a desvelarnos los principios universales, por lo que no aporta nada útil al hombre, es inútil, pero es por eso, por no basarse en los bienes humanos y si en el kósmos (los objetos más nobles: dioses, astros...) por lo que es el conocimiento más perfecto de todos. Además la voluntad del ser humano de superar la ignorancia se puede convertir en una forma de vida, exigida por la naturaleza humana y que recibe el nombre de vida teorética o vida contemplativa. Es por todo ello que la sabiduría se convierte en la mete de cualquier hombre o mujer, ya que sin ella no puede haber reflexión.

El intelecto, última virtud dianoética, trata sobre los principios, sobre las bases de la ciencia. Como ya vimos, la ciencia versa sobre la demostración, de llegar a conclusiones desde conceptos definidos, pero hay que unos conceptos bases desde donde poder plantear hipótesis, y son de estos conceptos base sobre los que versa el intelecto. Estos principios (o conceptos base) no pueden ser infinitos, sino que son axiomas, verdades inmutables que no se demuestran, y de las que parten las demostraciones.

La phrónesis

Tema XV del Guthrie: La filosofía de la vida humana., pp. 357- 370.

No es de extrañar el tono fuertemente intelectual de la ética de Ar. ya que la virtud del hombre solo puede estar en el ejercicio de su naturaleza racional. La phrónesis es un concepto platónico que tras el rechazo de la forma absoluta del Bien queda reducido en Ar. a la capacidad para analizar las cuestiones prácticas y tomar las decisiones adecuadas.

Frente a la ciencia que trata del conocimiento de las cosas que son y no pueden ser de otra manera (regularidad, necesidad), se ocupa de la actividad de los sujetos operatorios, de las cosas que admiten ser de otra manera y que por tanto está en nuestra mano cambiar. Frente a la ciencia que se ocupa de universales, la phrónesis se ocupa de los individuales.

La phrónesis, que es una virtud intelectual, está directamente relacionada con las virtudes morales (que se corresponden con la parte irracional). La virtud moral señala los fines, la phrónesis indica los medios para alcanzar la virtud en general, que es el fin último del hombre. Esta virtud enlaza con el pensamiento socrático.

Para S. conocer intelectualmente la virtud, lo bueno, era ya ser bueno necesariamente. Para Ar. hay el conocimiento del bien se deriva del estudio de la naturaleza de los hombres, pero su ejercicio no está asegurado. Es necesario cultivar esta virtud intelectual para obrar bien. Así mismo la actuación virtuosa implica conocimiento del bien que se ha decidido practicar, pero el conocimiento no lleva necesariamente a esta práctica. Esta virtud que se refiere a la adecuada elección de medios para alcanzar el fin último de la vida humana, está muy relacionada con la voluntad, la deliberación y la elección.

La virtud moral (areté)

«La virtud es el hábito de la elección que permanece en un término medio relativo a nosotros y tal como la determinaría el phrónimos».

Las palabras clave son:

  • Hábito (costumbre, mor), es decir una práctica continuada de elección. Es necesario pues conocimiento, deliberación y coherencia. No es virtuoso el hacer algo sin placer o por casualidad.
  • Término medio. El término medio se aplica a las virtudes no intelectuales, éticas o no-racionales. En los aspectos puramente racionales no es aplicable el término medio. Esto se relaciona también con el concepto griego de mesura, moderación; y recuerda a los pitagóricos que pusieron lo erróneo en lo ilimitado.

El término medio, refleja esa mesura y permite reducir los errores al mínimo en un campo (el de lo no-racional) que se escapa al conocimiento seguro. El concepto de término medio tampoco tiene la seguridad de lo matemático, por eso se advierte que está más cerca de un extremo (liberalidad de la prodigalidad) y se recomienda que el individuo escoja con cierto sesgo al que le resulta menos cómodo.

  • Determinado por el phrónimos. Esta virtud racional (dianoética) actúa como vínculo con las virtudes éticas. Se traduce como prudencia y moderación y se relaciona con las deliberaciones previas a la acción y que deben estar guiadas por la prudencia. Muy relacionada con ella está la continencia.
El placer y la amistad.

Tema XV del Guthrie: La filosofía de la vida humana., pp. 389- 402.

El placer tiene gran importancia en la ética tanto de Platón como de Ar. su consideración es positiva, el placer es algo bueno, pero también tiene sus riesgos, hay placeres malos y puede sesgar la elección hacía unos de los extremos.

Ar. trata del placer sobre todo en su EN, y en dos libros de ella.

  • Libro VII de EN: Ar. repasa las opiniones anteriores, las organiza, las confronta, elimina contradicciones... y al final concluye: El hombre, como todos los seres, tiende a su fin. La realización correcta de las actividades conducentes a ese fin proporciona placer. El placer consiste en la realización de las actividades adecuadas. Aunque algunos de los placeres no tengan gran valor, otros tendrán un gran valor (los relacionados con las actividades racionales).
  • Libro X de EN: Sorprende esta repetición debida sin duda al carácter ya dicho de los escritos de Ar. En este libro se refiere de nuevo a las opiniones sobre el placer, aunque reduciéndolas a dos: (i) es el bien (ii) ningún placer es en absoluto bueno. El punto adicional de interés es la relación entre actividad y placer. En el VII se identifican sin mas, en el X se aprecian algunas diferencias, según las cuales, el placer sería un complemento de la actividad conducente a asegurarla y reforzarla. El placer complementaría la actividad de forma que solo cuando se hiciera con placer resultaría esta perfecta. Tampoco es esta una distinción sustancial y se da además en un tema en el que Ar. indicaba que no es razonable intentar alcanzar la verdad absoluta.

La amistad. Ocupa dos libros enteros de la EN, lo que da idea de la importancia concedida. Este elogio de la amistad no se entiende sin una experiencia intensa y personal de la misma por parte de Ar. 

Las amistades son indispensables para la vida feliz, aun disponiendo de todas las cosas materiales nadie sería feliz sin amigos. La amistad refuerza los lazos ciudadanos, haciendo innecesaria la justicia (De hecho se dirá que sin esta amistad política genérica, una asociación creada para asegurar los derechos de propiedad no puede llamarse ciudad...)

La amistad es una virtud o va acompañada de virtud, y sería un término medio entre la adulación y la hostilidad. La amistad perfecta es la que se da entre hombres de igual virtud: Un amigo desea y hace lo que considera que es bueno para su amigo y desea que su amigo exista por el simple hecho de ser su amigo.

En su definición es muy relevante su comparación con la relación de un hombre consigo mismo. Un amigo debería ser otro yo, la amistad se corresponde con la relación del hombre justo consigo mismo: Se cumplen las condiciones anteriores: el hombre virtuoso se trata a sí mismo como a un amigo y a los amigos como a sí mismo. El contrario también se aplica: el hombre no virtuoso está a disgusto consigo mismo, como los incontinentes o los que solo satisfacen el elemento irracional del alma.

Ar. trata también de la amistad entre desiguales:

  • esposos-esposas: que se basa en la complementariedad funcional (antropología: recuerda a Levy-Strauss);
  • amos-esclavos: No es posible en cuanto esclavo (instrumento), aunque sí en cuanto hombre;
  • padres-hijos: Las relaciones familiares so comparan con los regímenes políticos: timocracia entre hermanos, aristocracia entre esposos, monarquía entre padres e hijos.

El conflicto entre la vida contemplativa y la vida política.

La vida contemplativa o teorética.

Protréptico: ambas están fundidas: filósofo rey...

EN: Al final del libro X, después de haber hablado sobre las virtudes, el placer y la amistad, Ar. describe el tipo de vida superior para el hombre. Si la razón es la capacidad distintiva y superior del hombre y el nous es lo más divino que tiene el hombre, su actividad llevará al tipo de vida perfecto y al que mas placer dará. Se trata de la vida teorética dedicada al pensamiento filosófico.

Ar. da por supuesto que es necesario tener cubiertas las necesidades de la vida, el bienestar físico, los amigos, la phrónesis y las virtudes morales. Sin embargo, la vida perfecta es la vida teorética, dedicada a la filosofía, a la utilización de las facultades superiores y en particular aquella que tiene más de divino. La actividad de ese nous será la más próxima a la del Nous divino.

Esta vida contemplativa tiene un carácter divino y tiene el alcance y las limitaciones del nous como elemento característico del alma humana:

  • En comparación con el Nous divino, el humano esta sujeto a las limitaciones derivadas de estar sustentado por un cuerpo material. Es una capacidad que solo el hombre tiene en el mundo sublunar.
  • La felicidad característica de la actividad noética tiene un carácter independiente, aparte de la felicidad que proporciona el ejercicio de otras facultades.

Aclaración sobre el significado de la palabra teoría. El teoros es el espectador u observador de una espectáculo, fenómeno. Es decir alguien que no participa directamente, pero entiende y observa el desarrollo del espectáculo.

Contemplación frente a investigación. Para algunos la actividad teorética sería mera contemplación de los resultados ya que debería excluir todo tipo de esfuerzo, razonamiento... Guthrie propone que dadas las limitaciones del nous humano y dado que todo el saber humano es el resultado de un trabajo de investigación, reducir la actividad teorética a la mera contemplación sería una reducción indebida de su alcance. La actividad científica e investigadora cuyo fin es el conocimiento es teórica. Teórico se opone a práctico, no a activo.

Ética y política

(Tema XV del Guthrie: La filosofía de la vida humana.), pp. 343-347, con guión del último capítulo de la EN.

La ética y la política forman para Ar. un continuo al que llama filosofía de la vida humana. El tema de ambas es el bien del hombre, la vida buena, fin de las acciones humanas. Una se refiere a los principios constitutivos del estado bueno, la otra a la vida buena en un estado bueno.

Al principio de la EN Ar. indica que al arte político están subordinados los demás. Sin embargo, en el capítulo siguiente (El fin supremo es la felicidad) al exponer los géneros de vida (el dedicado al placer, a la gloria y a la ciencia), pone la vida teorética por encima de la política, que es la dedicada a la gloria. Se produce un fenómeno de tensión entre esos dos tipos de vida que está presente en toda la EN: Ar. comprendería que el ideal platónico del filósofo-rey era inalcanzable.

Las necesidades humanas hacen imposible la generalización de la vida teorética, perfecta por ser la más parecida a la del Nous divino. El ideal seguirá siendo el de autarquía, autosuficiencia, que permita dedicarse a esa actividad, pero dentro de la sociedad (bestia o Dios).

Tampoco se llega a la reclusión en jardines epicúreos o al cosmopolitismo estoico (extensión de la polis a toda la humanidad). La ciudad es un producto natural para Ar., no es una imposición artificial, solo en ella puede el hombre (zoos politikon) llevar una vida buena y desplegar al máximo sus potencialidades. Pero entonces hay que defender la ciudad de los ataques: la eutaxia, el mantenimiento de la polis, es el fin de la política, en cuyo ámbito las actuaciones tienen que tener siempre en centra un plazo indefinido.

La propia EN termina con un capítulo en que se introduce la Política como continuación necesaria de la ética. El razonamiento es el siguiente:

  • En asuntos morales la teoría es insuficiente: no se trata de conocer las reglas si no de aplicarlas (huelga decir que se opone al intelectualismo socrático).
  • Para dirigir a un hombre a las acciones buenas hace falta educarlo, pero no es suficiente: «hace falta que la ley siga al hombre durante toda su existencia; porque los mas de ellos...»
  • Por ello «Cuando de quiere mejorar a los hombres es preciso hacerse legislador, puesto que solo por medio de las leyes se perfecciona la humanidad».
  • «Como consecuencia de esto debemos indagar como podrá adquirirse el talento de legislador». «... cuáles son los principios que salvan por que pierden a los estados en general y en particular a cada unos de ellos», «... cuál es el estado por excelencia...».
  • «Entremos pues en materia», acaba la EN, refiriéndose necesariamente a la Política.

Justicia y regímenes políticos. El realismo político de Aristóteles.

Para la preparación de este punto que no está en el Guthrie he utilizado un esquema del libro que había realizado para la asignatura de Teoría e Historia de los Sistemas Sociales.

Libro I, Comunidad política y comunidad familiar.

En este libro Ar. analiza los asuntos domésticos, que en Grecia se llamaban «económicos», economía era la ciencia de la administración de la casa y hacienda. El término «economía política» hubiera sido un contrasentido en Grecia.

Entre las principales ideas encontradas están:

  • La ciudad es una de las cosas naturales y que el hombre es, por naturaleza, un animal social.
  • La razón de que el hombre sea un se social (...) es clara. Solo el hombre entre los animales posee la palabra.

El hombre no puede vivir aislado. Sólo en comunidad satisface sus necesidades, se desenvuelve y actualiza plenamente su forma. Quien vive aislado puede ser una bestia o un dios, pero no un hombre.

Toda comunidad tiende a su fin. La comunidad humana más elemental, que es la comunidad doméstica, tiende al fin más elemental, que consiste en la satisfacción de las necesidades cotidianas. El saber práctico cuyo objeto es la comunidad doméstica o casa (oikos) se llama oikonomía, economía.

La comunidad domestica es natural no convencional: reproducción, rey de los hijos, gestión de la casa, dueño de los esclavos: herramientas animadas.

Esclavitud: en la Antigüedad no fue problema político. La opinión pública y los pensadores la consideraron hecho natural. Para Aristóteles el esclavo es una propiedad animada. Esclavo se dice de dos maneras: por naturaleza y por ley o convención (guerra). En general, los helenos son libres por naturaleza, mientras que los bárbaros son esclavos por naturaleza.

Comercio y dinero.

El saber práctico económico (oikonomiké) se refiere a la utilización de los bienes domésticos. Pero estos bienes hay que adquirirlos. El saber práctico referente a la adquisición de tales recursos o khrémata, se llama khrematistiké, crematística.

Hay que distinguir dos tipos de crematística: la doméstica y la comercial. Doméstica tiene por objeto la adquisición de los recursos domésticos para la vida doméstica. La crematística comercial o de cambio tiene por objeto el dinero. Pero el dinero no es natural, sino que sólo vale por convención.

Hay tres tipos de crematística de cambio: 1º comercio: bienes reales x dinero, 2º trabajo asalariado: trabajo x dinero. 3º crédito con interés, en que se intercambia dinero x dinero.

Libro II, Análisis de diversas constituciones.
  • Crítica de las teorías políticas de Platón. En particular la comunidad de mujeres y bienes.
  • Necesidad de una clase media y de cierta igualdad económica.
  • Necesidad de una ley estable: Peligro de cambiar las leyes, incluso para mejor: «la ley no tiene ninguna fuerza para convencer, a no ser la costumbre, y esta no se consigue sino con el transcurso de largo tiempo, de modo que el cambiar fácilmente de las leyes vigentes a otras nuevas es debilitar la fuerza de la ley».
Libro III, Teoría del ciudadano y regímenes políticos
  1. Teoría del ciudadano

El hombre tiene que vivir en una polis si quiere desarrollarse plenamente. No sólo existe la polis naturalmente, sino que es por naturaleza anterior y más importante que el individuo y la familia.

Los hombres tienen capacidad lingüística, pueden hablar y así comunicarse unos con otros sobre lo justo y lo injusto, lo conveniente y lo perjudicial, etc., pudiendo así llegar a un acuerdo objetivo sobre tales cuestiones. Tal acuerdo se plasma precisamente en las leyes de la ciudad.  

Hablando de lo justo y de lo injusto a lo largo del tiempo, los ciudadanos llegan a un acuerdo básico que constituye la ciudad: es su constitución (politeía). Por eso, cuando la constitución cambia, la ciudad pasa a ser otra.

Una polis es, pues, un conjunto de ciudadanos suficiente para vivir en autarquía y dotado de una constitución. La felicidad, que es el fin del Estado, no es alcanzable para muchos de los hombres. Solamente los ciudadanos libres, los que no son esclavos, pueden alcanzarla. Porque en la ciudad no todos son iguales. No son ciudadanos todos aquellos sin los cuales no podría existir la ciudad. Mujeres, esclavos, obreros, etc... Son elementos subordinados.

"La justicia consiste en la igualdad, y así es; pero no para todos, sino para los iguales; y se piensa que la desigualdad es justa, y así es, pero no para todos, sino para aquellos que son desiguales". Política, III, 9, 1280 a.

Aristóteles no concede el derecho de ciudadanía a todos los elementos que componen la ciudad; excluye a los esclavos y a las mujeres. También excluye a los artesanos, labradores, y mercaderes, de los que dice que es preferible que sean esclavos.

Sólo los que no trabajan son ciudadanos en sentido fuerte: "Ellos son los ciudadanos, ya que los obreros no participan de la ciudad ni ninguna otra clase que no sea productora de virtud." Política, VII, 9, 1329, a, 20.

La función del ciudadano es hacer política, y en tiempo de guerra también es combatir con las armas. El buen ciudadano ha de poseer la areté política, ha de saber mandar y obedecer, y ha de poseer las virtudes correspondientes a la vida política, en especial la justicia. La justicia es la principal virtud del ciudadano.

La justicia consiste fundamentalmente en dos cosas: en la obediencia a las leyes de la ciudad y en tratar al resto de los ciudadanos como a iguales a uno mismo. La naturaleza humana sólo alcanza su plenitud en el ciudadano, hombre adulto, libre y cabal, dotado de razón, capaz de mandar y obedecer, y que dispone de ocio suficiente para dedicarse a las actividades superiores: la política, si es necesario la guerra y si es posible, la filosofía.

Los regímenes políticos.

Aristóteles distingue tres tipos de Constitución, según el número de los gobernantes -monárquica, aristocrática y democrática- teniendo cada una forma corrompida -tiránica, oligárquica y demagógica-. En las buenas Constituciones o regímenes el gobierno se ejerce en beneficio de los gobernados: tal es el criterio que separa ambas series.

Aristóteles piensa que en su tiempo ya no quedan monarquías ni aristocracias. Sólo hay tiranías. No hay aristocracias, pues es difícil encontrar los hombres virtuosos, mientras que en todas las ciudades hay ricos. La tiranía, finalmente, abunda demasiado, pero no puede considerarse como un tipo de constitución, sino más bien como la falta de constitución. Es, desde luego, el peor de los regímenes políticos. Por tanto, en la práctica, los regímenes políticos interesantes se reducen a dos: oligarquías y democracias.

En la democracia gobiernan todos los hombres libres, todos los ciudadanos. En la oligarquía sólo los ricos.

Es evidente que estas clasificaciones no satisficieron a Aristóteles profundamente. En efecto, el número puede no significar gran cosa. En realidad, las formas de constitución son infinitamente numerosas, ya que pueden ser eclécticas. Lo que importa es el funcionamiento político real de los diversos regímenes. Lo importante de las leyes -más incluso que sean buenas- es que duren, pues sólo la duración les confiere el prestigio social y el carácter consuetudinario necesarios para que inspiren respeto.

Igualmente, el problema del régimen político ya no es de cuál sea el mejor, sino el de cuál resulte más duradero. Y si uno es oligárquico o democrático, debe preocuparse más de hacer el régimen duradero, aunque sea aguándolo, que de derrocarlo por tratar de hacerlo demasiado puro. Muestra preferencia más que por un género puro, por un género mixto o, en todo caso, mezclado, al que llama Constitución "verdadera" o "Constitución política" y puede ser definido o como una democracia próxima a la oligarquía o como una oligarquía vecina a la democracia.

Todo su pensamiento político converge hacia esa elección. Hay que evitar la sedición. La sedición tiene por causa la desigualdad. Los unos, porque son iguales en cuanto libres, quieren ser también iguales en todo lo demás. Los otros, porque son desiguales en riqueza, quieren serlo también políticamente. La extrema desigualdad conduce a la envidia de los primeros y al desprecio de los segundos, e impide la concordia y la amistad entre los ciudadanos, con lo que las semillas de la sedición están plantadas. La historia de tales ciudades es una continua y larvada guerra civil.

Si queremos estabilidad, hemos de evitar los extremos, hemos de formar, fomentar la clase media. Esta clase asegura la estabilidad al Estado, permanece fiel a las leyes y desconfía de los arrebatos pasionales. No trabaja en su solo interés, sino en el de todos los gobernados. Por consiguiente, es la clase predispuesta por excelencia para administrar los negocios públicos. Lo mejor está siempre en el término medio. El mejor régimen será una mezcla de oligarquía y democracia en una polis donde la mayoría de los habitantes pertenezcan a la clase media.

Para participar en el gobierno sólo se exigirá una riqueza moderada que será poseída por la gran mayoría. Los cargos serán electivos, no por sorteo. Y se tratará de que las leyes duren, pensándoselo dos veces antes de cambiar alguna.

La justicia: el fin verdadero de la ciudad: «Fin de la ciudad es, por tanto, el vivir bien, y todo eso está orientado a ese fin. La ciudad es la asociación de familias y aldeas para una vida perfecta y autosuficiente. Y esta es, como decimos, la vida feliz y bella.» Nótese que A. está rechazando que la ciudad sea:

  • una comunicada de propietarios, pues, si formaron una comunidad y se reunieron por las riquezas, participan de la ciudad en tanto que de la propiedad...
  • o una alianza, para evitar el ataque de alguien,
  • o un mercado para las transacciones comerciales y la mutua utilidad.

Es decir, está rechazando la posibilidad de lo que hoy se llama el «estado mínimo» propuesto por el liberalismo radical. Y es imposible, porque la ley es insuficiente: la ley es un pacto que, como decía el sofista Licofrón, es garante de los derechos mutuos, pero incapaz de hacer buenos y justos a los ciudadanos. Si la ciudad solo fuera un sistema dedicado a la defensa frente al exterior y a impartir justicia en el interior, faltaría cohesión al conjunto.

Es decir, a la sociedad política le hará falta una idea común de la buena vida. Cabe calificar esta postura de republicanismo conservador moderado, pero en ningún caso de liberalismo, que sería un intento de mantener la sociedad civil aun cuando no hay una idea común de la buena vida.

Libro IV, Los diversos tipos de regímenes. Cont.

Se consideran en realidad dos regímenes democracia y oligarquía

... así también entre los sistemas hay dos, democracia y oligarquía; pues la aristocracia se considera una forma de oligarquía en cierto modo, y la llamada república una especie de democracia (...)

Criterio material de distinción entre los dos regímenes:

No se debe suponer democracia simplemente donde tiene la autoridad la masa ni oligarquía donde unos pocos tiene el control del régimen.

... sino que tendremos democracia cuando los libres y pobres, siendo muchos, tengan el control del poder, y oligarquía cuando los ricos y más nobles, siendo pocos.

Por tanto estos parece que son los partidos de la ciudad: los ricos y los pobres.

Pues bien la primera democracia es la que se funda sobre todo en la igualdad; e igualdad según la dicha democracia consiste en no sobresalir más los pobres que los ricos, ni tener la autoridad unos u otros, sino ser iguales ambos.

(..) Una forma de democracia es esta y otra que se establezcan las magistraturas a partir de las rentas, siendo estas pequeñas. (...) Otra forma de democracia consiste en dar acceso a alas magistraturas a todo el mundo con la única condición de ser ciudadano, pero que gobierne la ley; y otra forma de democracia es en lo demás idéntica, pero ejerce la autoridad la masa y no la ley.

Se indican de nuevo distintos tipos, e incluso se refiere a situaciones híbridas en que el gobierno legal es más democrático pero por su orientación y por sus hábitos es más bien oligárquico.

Análisis de la república

... es república, sencillamente, una mezcal de oligarquía y democracia. (..) en la mayoría de las ciudades se llama república a aun régimen donde solo se toma como base la mezcla de los ricos y de los pobres.

Es decir, se trata de una mezcla de democracia censitaria y universal.

Sistema híbrido entre los dos sistemas realmente existentes:

... la clave de que están bien mezcladas democracia y oligarquía la tenemos cuando se puede calificar al mismo sistema de democracia y oligarquía. (...) En la república bien mezclada debe parecer que existen ambos regímenes y ninguno de los dos en particular, y que se basa su salvación en sí misma y no fuera, en sí misma, no porque sean mayoría los que la quieren, sino porque en absoluto querría otro sistema ninguno de los dos partidos de la ciudad.

También se pone de manifiesto el conservadurismo en la utilización del criterio maximin: la república sería el menos malo de los sistemas políticos.

El régimen de la clase media:

Es evidente entonces que la mejor comunidad política es la de la clase media (...) la mayor felicidad consiste en que los ciudadanos posean una fortuna media y suficiente; puesto que donde unos tienen mucho en exceso y otros nada, o aparece una democracia radical o una oligarquía pura o una tiranía.

(...)

Cuál es el mejor sistema de gobierno y por qué motivo es evidente a partir de esto.

Regímenes que convienen a los distintos tipos de pueblo.

... donde el número de los pobres supera la proporción indicada, allí es natural que haya una democracia, y cada tipo de democracia dependerá de la superioridad de cada tipo de pueblo. (...) 

Y donde el de los ricos y principales sobrepasare en calidad más de lo que queda por debajo en cantidad, allí una oligarquía.

En los siguientes capítulos del cuarto libro se analizan la organización de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en los distintos regímenes.

Libro V: Se analizan las causas de los cambios de régimen en las ciudades. Como hemos dicho, para A., las constituciones son la causa formal de las ciudades y se puede considerar que cuando cambia el régimen constitucional cambia la ciudad. Las causas materiales (población y territorios) pueden variar sin provocar un cambio de ciudad. Las causas son estas:

Me parece muy importante destacar que aquí que A. considera que la principal causa del cambio es que la ciudadanía considera que causa formal (la constitución, el molde de la ciudad) no refleja adecuadamente el concepto de buena vida, de justicia, de la ciudadanía, es decir, la causa final de la ciudad. Es decir, entre las causas del cambio no se tienen en cuenta cuestiones infraestructurales o estructurales (que entraron indirectamente cuando indicó que en el fondo son dos los regímenes: el que otorga el poder a los ricos y el que otorga el poder a los pobres) sino solamente superestructuras: las teorías de la justicia. A esa causa se le añade una lista de otras causas circunstanciales que actúan como detonadores.

Libro VI Organización y conservación de democracia y oligarquía.

En este libro se vuelven a repetir algunas de las ideas del libro IV. Se dice que la Política de A. es una compilación de apuntes, posiblemente por una tercera persona.

La idea básica es que la república, régimen político que tiene aspectos de la oligarquía y de la democracia (los dos regímenes realmente existentes) es el régimen más estable. Esta es la gran contribución de A. al pensamiento político. En esta idea se puede ver la influencia de su doctrina del término medio, como compromiso, así como la prioridad que se da a la estabilidad frente a la pureza del régimen. Pureza que hay que entender como correspondencia de la constitución con una causa formal (un molde) de estilo distintivo y muy perfilado.

La influencia práctica de esta doctrina llega hasta hoy. El país más influyente del mundo tiene un régimen presidencialista (monarquía), con senado (oligarquía) y congreso (democracia).

Libros VII y VIII: La ciudad ideal.

Es una república formada por ciudadanos cultos y con unas rentas suficientes.

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El autor de este texto ha escrito también los libros:
  1. 43 Temas sobre el vino: http://www.vinojoya.com/temas43.htm
  2. 43 Bromas sobre el vino: http://www.vinojoya.com/bromas43.htm
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Última actualización: Mayo 2006
 

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