| ← Tema 15• | •Hª Fía. Griega• | • Tema 17→ |
Autor: Carlos Andrés
Para este tema he fundido el cap. 5.4 del Marzoa: El alma y el nous y el cap. XIV del Guthrie, Psicología.
El tratado De Anima estudia lo viviente como parte especial del mundo físico, es decir, es una ontología de lo viviente, que tiene como su-puesto la physis, ya que solo lo que es physis puede ser bíos. El título viene del hecho de que Ar. considera que el alma es la morfé de los seres vivos, su cuerpo sería la hile.
Son las particularidades de la morfé de los seres vivos las que justifican un trato diferenciado. El alma ousía-morfé de los seres vivos tiene unas cualificaciones (dynamis, facultades) especiales que no son simplemente físicas. Entre ellas están:
En De anima, como es usual, Ar. repasa la lista de las opiniones de los autores previos y las pone a «dialogar». De ahí salen una lista de problemas sobre el alma a resolver:
Ve dos fallos principales en sus predecesores:
Ar. propone empezar el estudio del alma como estudio de los cuerpos vivos. De ahí saldrá su opinión de que el alma es la forma de los cuerpos vivos. Esto no quiere decir que volviera a la identificación del alma con la salud o armonía del cuerpo. El alma como forma-idea preexiste al correspondiente ser vivo forma-morfé: se necesita un hombre (forma) para hacer otro hombre (individual). Es antes la gallina que el huevo.
El ánima, psique, principio dador de vida. Opiniones previas:
Definición de alma y relación con el cuerpo.
Forma del cuerpo. Acto-potencia. Es substancia. Distintos tipos:
El alma sensitiva supone la vegetativa, ya que no se da sin ella, no cabe por tanto hablar de dos almas separables (aunque si sean disociables).
El cuerpo es un conjunto de órganos (herramientas) instrumentos del alma. Hay una correspondencia total: sin ojo (órgano) no hay visión (facultad). La visión es el alma del ojo. Así el alma no podría existir sin el cuerpo, ni cambiar de cuerpo.
Aunque es una, consta de diversas facultades, potencias (el ser se dice de muchas maneras). Ar. habla de cinco pero se pueden agrupar en tres: vegetativa y sensitiva (descritas antes) y racional o nous, visión intelectual infalible de origen divino. Cada una presupone la anterior.
La facultad (dynamis) básica del alma sensitiva son la capacidad de sentir, de tener sensaciones (aistesis), otra importante es la capacidad de locomoción. La sensación es por tanto un «movimiento» y debe tener una causa, que es siempre un eidos, en este caso el eidos aistetos, que es un color, sonido...
Fantasía: Es la capacidad de la mente de volver a hacer presente una sensación pasada sin necesidad de tener el objeto sensible delante del órgano sensorial. Actúa sobre la sensación y el pensamiento. No tiene relación con la creatividad, sino que es la memoria, la capacidad de retener y visualizar las sensaciones pasadas. Se da tanto en el ámbito sensitivo como racional, se puede evocar un color o un concepto (forma sensible o forma inteligible, eidos de algo). Es ontológicamente equivalente a la sensación.
Gradualidad. Natura non facit saltos. Es una idea de la que Ar. se da cuenta: hay formas de vida en el límite animado-inanimado y vegetal-animal (seres del mar). Sin embargo su filosofía es incompatible con el evolucionismo, las especies existen desde siempre... También rechazaría el nominalismo categórico al estilo de Buffon, quien consideraba que no hay especies sino individuos, dado los solapamientos entre estas.
Es la excitación del alma a través del cuerpo. Hay tres tipos de objetos de la sensación:
Posibilidad de error: para Ar. no la hay en las sensaciones especiales de cada sentido (color) pero sí en las compuestas (esa cuerpo blanco mide 1 metro) y en las indirectas...
Esto no quiere decir que siguiera el dicho de Protágoras, para Ar. la sensación es igual para todos, salvo enfermedad de órgano. Es igual por necesidad, ya que se trata de la captación de las formas (aquí sigue el argumento «lógico» mas que el empírico).
La sensación en Ar. incluye algo mas que lo que entendemos hoy en día por tal, en particular incluye percepción. Por ello tuvo que incluir un sentido común que reuniría las distintas sensaciones específicas y además considerar a estas como distintas manifestaciones de una sensación común (su «formalismo» lo permite).
Esta facultad está en el corazón (vasos sanguíneos, calor, vida) en vez del cerebro (sin sangre, frío, insensible, invertebrados...). No obstante relacionó ambos órganos: el cerebro está directamente al servicio del corazón.
El sentido común tiene las siguientes facultades:
Es decir que la sensación llega en Ar. a ocupar parcelas del pensamiento, por la no distinción con la percepción.
La sensación es la recepción de las formas sensibles de la materia sin la materia (como sello sobre cera, pero con matices). Los sentidos son los órganos que tienen esa capacidad; por eso:
El órgano de la sensación esta conformado para esa función, es afectado por las formas sensibles convirtiendo su estado potencial en acto de visión, audición... De esta forma quedan superadas las teorías materialistas de Emp. y atomistas.
Sensación significa que cuando los órganos de la sensación son afectados por las formas sensibles de los objetos, se produce un fenómeno psíquico que recibe ese nombre. La clave está en la captación de las formas sin materia: una cosa es percibir el calor y otra ponerse caliente.
El alma se hace consciente del color sin colorearse. Hay que tener aquí en cuenta que Ar. confunde casi pensamiento con sensación, pero:
En cualquier caso, se nota cierta incomodidad en las explicaciones de Ar. sobre la actividad del alma racional. En De anima trata de los temas filosóficos del alma y de la vida definiendo la sensación como la captación de las formas sin la materia y remitiendo al análisis de los distintos órganos para la descripción detallada de sus facultades. Estas descripciones se encuentran en las obras sobre los animales (Parva naturalia) y en De sensu, que tiene un carácter más científico.
Guthrie afirma que salvo en las concepciones materialistas mas puras (¿monistas?), la filosofía ar. de la sensación (captación de formas sin la materia) puede seguir siendo valida, ya que todo fenómeno psíquico, aunque basado en fenómenos físicos) va mas allá de este. Por otro lado, no hay explicación científica estrictamente biológica de la sensación, el reduccionismo es imposible. Hay un momento lógico en que el fenómeno eléctrico se convierte en experiencia del ser vivo.
Para la presencia sensorial de las cosas en los sentidos es necesaria la existencia de una capacidad especial en el ser vivo, ese eidos es el alma, la forma del cuerpo (que toma diversas facultades en los distintos sentidos). Pero además en el hombre, la capacidad racional (nous) implica la facultad de hacer presentes en el alma no solo las formas sensoriales (color...) sino las formas sustanciales de las cosas. El pensamiento equivale a la presencia de las sustancias en cuanto tales, es decir del ser en cuanto ser.
Por tanto el nous es el alma racional entendida como capacidad para presentar formas sin materia. Pero entonces el alma racional, que es la forma del hombre, es una forma capaz de presentar otras formas. Esto es una contradicción ya que todo eidos implica cualificación para una cosa pero no para otras, no sería un eidos determinado, concreto, ya que puede abrirse a cualquier eidos o determinación. Este sería por tanto el contenido del ser hombre.
Ar. compara el pensamiento del nous con la sensación en los sentidos. Al igual que estos reciben la forma sensible de los objetos sin su materia, la mente recibe las formas inteligibles sin transformarse en ellas. Hay sin embargo diferencias, ya que no está afectada como la sensación por la intensidad del estimulo.
El objeto del pensamiento son las formas inteligibles: los conceptos universales y definibles. La diferencia entre pensamiento y sensación está en la no necesidad de presencia material del objeto, debido a que la razón tiene por objeto las formas de los universales, mientras que la sensación capta las formas de los particulares. Por eso el hombre puede pensar a voluntad, trabajando sobre los contenidos de la fantasía. Las almas meramente sensitivas solo pueden pensar sobre las formas sensitivas de las sensaciones (evocables también mediante la fantasía) no con las formas inteligibles de los universales.
La dynamis (facultad) del eidos del hombre es entonces muy especial, y no esta prefijada para la recepción de una forma determinada, sino de la forma general, es decir, del ser. Si estuviera prefijada para una determinada forma no podría presentar las otras (sin deformarlas) y por tanto no podría pensar. El alma para y por ser capaz de pensar no puede tener determinación propia.
El llegar a ser es un movimiento, y como tal implica que un elemento pasivo padece la acción de una idea que lo llevará a una forma. En ese sentido el nous estaría padeciendo las acciones de las ideas que se hacen presentes en su pensamiento. El nous se comportaría entonces como una dynamis (pasivamente) afectada por un agente exterior. Pero esto trae tres problemas relacionados:
El nous agente. Cual puede ser por tanto el agente, causa o motor del nous? Para Platón esa la idea de bien que lo pone en moviendo y sería la causa final de todo. Para Ar. el agente de una dynamis-dynamis (nous pasivo, entendimiento paciente) sin ninguna determinación que puede moverse desplegando cualquier eidos, solo puede ser el eidos-eidos (nous activo, capaz de hacer de todo, entendimiento agente).
Ar. toma la idea de nous de An. desarrollándola, como Sócrates y Platón, considera que no sacó todo el partido de su descubrimiento. Considera como An. que el nous está «exento de mezcla», lo que se interpreta en su caso como que no se mezcla con las formas inteligibles que en el se representan y en el que estarían en potencia. Esta concepción influiría sobre el Platón tardío, que no estaba completamente satisfecho con las formas separadas.
Ar. reconoce la dificultad de determinar el carácter y la procedencia de esta facultad. Es de hecho la más oscura de las doctrinas aristotélicas. La diferenciación entre los dos tipos de nous está indicada en una simple frase, que hay que completar con el resto de su filosofía. Este nous activo le viene al hombre «de fuera» y es separable del resto del animal. Pero Ar no está afirmando la inmortalidad «del alma» sino solo de esa parte que viene de fuera y que no es especifica del hombre concreto.
En concreto, el nous tiene carácter divino y su paralelismo con el motor inmóvil es evidente. Hay un paralelismo perfecto entre la necesidad de un Motor Inmóvil al final del mundo Físico y la necesidad de nous al final del mundo psíquico.
Esta última razón es de mucho peso, ya que hace completo al sistema filosófico. El Motor Inmóvil esta al final de toda la cadena causal, sin confundirse con el mundo. El Nous divino estaría igualmente al final de todos los actos de pensamiento, es su causa motriz última
De hecho en el libro L de su Met. Ar. se refiere al dios como el nous, y aclara que no como nous-capacidad, sino como nous energía, es decir noesis. Pero entonces surge la pregunta sobre qué piensa este Nous:
Esto lleva a que la noesis sea «pensamiento pensante sobre el propio pensamiento».
El nous paciente. La otra cara del nous, el nous como pura dynamis, no es analizada en la teología, sino que debería serlo en la antropología u ontología del hombre. El hombre es hombre por su relación con el nous, sin esta relación no sería hombre. El hombre piensa por cuanto no-piensa y es hombre por cuanto no-es nada. Es el ser-dynamis en el sentido de la plena posibilidad, frente al ser divino que es la plenitud.
Marzoa desmiente la tradicional propuesta de que el nous activo produce los conceptos) formas inteligibles) actuando sobre la presencia de las formas sensibles (que serían la materia) en el nous pasivo. Igualmente se dice que el entendimiento agente ilumina las fantasmata sobre la pantalla del entendimiento paciente, abstrayendo en esta forma los conceptos de las formas sensibles. Sin embargo, Ar. nunca dice que el entendimiento agente actúe sobre los fantasmata para producir lo inteligible a partir de lo sensible. Entre uno y otro hay un abismo que Ar. no explica. El nous no es de suyo algo propio del hombre ni trabaja en colaboración con la fantasía.
Una de las cuestiones relevantes es su inmortalidad. En principio el alma ar. no puede vivir separada del cuerpo, del que es forma. Sin embargo, el nous es una facultad muy especial, para la que Ar. no puede señalar ninguna herramienta corporal concreta, está separado no solo del cuerpo sino del alma. Además, está «libre de mezcla» y es «divino» por lo que no es descartable su inmortalidad.
No solo no se mezcla con el cuerpo sino que tampoco lo hace con las formas que sustenta en el acto del pensamiento, esta pura potencialidad permite que pueda servir de vehículo a las formas sin de-formarlas. Pero la pura potencialidad se relaciona con la materia prima, lo que Ar. resuelve introduciendo una división potencia-acto en el propio nous: «un nous es susceptible de convertirse en todas las cosas, el otro de «actualizarlas» todas». Se repite por tanto en la psicología el esquema de la física.
La clave para entender el nous está en la energeia que convierte en presencia la pura potencialidad. En el mundo físico, los entes naturales tienen dentro de sí esa energeia y en los artificiales está en la mente del artesano. Además, es diferente de la sensación, en el que el objeto es su causa; los objetos del conocimiento son los universales, que están en la psique misma. Esto equivale o remite a una causa de sí misma, es decir a algún ente divino. La actividad intelectual humana requiere una causa eficiente externa.
Además esta causa externa debe ser anterior al pensamiento, ya que aunque en el particular la potencialidad precede al acto, a nivel global sucede lo contrario: la razón activa debe ser anterior a cualquier pensamiento humano. En este caso las posibilidades de inmortalidad quedan muy dañadas, porque la razón pasiva muere con el cuerpo y la activa es completamente impasible e impersonal.
El ser divino como motor inmóvil del mundo físico y Nous del psíquico mueve a ambos como «objeto de deseo». El hombre sería la única de las criaturas sublunares que participaría del carácter divino a través del nous. El alma humana es superior a la de los animales porque posee una facultad no ligada a ninguna de las herramientas del cuerpo, y que está capacitado para operar con los universales. Esta capacidad está activada directamente por el Nous supremo o Dios. El mundo físico y psíquico quedan así unidos.
Subir al principio del documento
|
Última actualización: Mayo 2006
Página alojada en Filosofía.tk