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Autor: Carlos Andrés
(Tema VII del Guthrie: Las divisiones del conocimiento. Entero)
Hasta Ar. no había separación entre filosofía y ciencia. Fue Ar. el que hizo una separación consciente de ellas. La separación estaba basada en la partida de distintos principios (arkai), que impiden la comunicación de tesis o teoremas de unas a otras. De esta forma no se puede demostrar una verdad de la biología mediante la geometría.
El conocimiento se divide según Met. E en:
A su vez el teorético se divide en:
De una parte, estudia qué es lo real en el mundo que nos rodea. El filósofo debe explicar la naturaleza de las cosas del mundo, en qué consiste el ser de las cosas y el ser.
De la otra, dado que nada de lo que nos rodea es plenamente real (ya que cambia y por tanto no está acabado: admite ser nuevas cosas, entonces no es ser de forma plena sino potencial), debe haber algo que sea plenamente: es el ser divino inmutable, pleno acto sin potencialidades no desarrolladas (valga la redundancia), motor inmóvil y causa final. El conocimiento de este ser es también el objeto de esta Filosofía Primera, que en este sentido es teología.
(Tema IX del Guthrie: La Lógica, el instrumento de la Filosofía.) pp. 152-162
El libro Cat. está dedicado al estudio de los términos, pero no es un libro simplemente lingüístico, ya que está destinado a aclarar nuestras ideas sobre el ser. Sin embargo, no vale acusar al libro de metafísico, ya que el lenguaje y la lógica son instrumentos para el pensar y la comunicación.
El libro estudia sobre todo los términos, que agrupa en 10 tipos de categorías (es decir predicados, lo que se puede decir que una cosa es), y que en realidad son 9 + 1 (sustancia + predicados de cualidad, cantidad, tiempo, lugar, estado...). En resumen, las categorías son las distintas maneras como se puede decir que algo «es» (El ser se dice de muchas maneras).
La primera categoría está formada por las sustancias, que son:
Las otras nueve categorías son los atributos, que se predican de las sustancias primeras o individuales. Así de Juan (una sustancia primaria) se predica hombre (especie, sustancia secundaria), blanco, alto...
Aquí se ve la inversión de Ar. respecto del platonismo. Para Ar. las cosas individuales tienen existencia directa, por sí mismas, y de ellas se predica en primer lugar su especie (Juan es hombre), que es sustancia secundaria pero tiene también más entidad que el género, más abstracto y «genérico» que la especie. Sin las sustancias primarias no pueden existir las otras.
Incluso la especie es admitida por el realista (res, cosa) Ar. como sustancia solo por necesidad. [Ojo, Oñate dice lo contrario precisamente] La necesidad en cuestión es la posibilidad de conocimiento. Los particulares, cambiantes, múltiples y variados no permiten el conocimiento, ya que no se pueden definir, por razón de su inestabilidad. De los particulares no puede haber conocimiento, ni definición ni demostración. Por lo que si solo existieran ellos no podría haber ciencia.
Si no se pueden definir, no se puede asignarles una palabra, logos, y por tanto utilizar en los razonamientos. Por tanto aunque realmente solo existen las cosas, el conocimiento exige la abstracción de la forma de los objetos individuales en clases o especies mínimas.
Por tanto, las unidades mínimas del pensamiento, del razonamiento o del discurso lógico son las sustancias segundas, las especies, los particulares no pueden ser. (Ejemplo del vino)
De un particular o sustancia primera se pueden decir diez categorías. Por otro lado, en una proposición, de una especie (p. e. hombre) se pueden formular cuatro tipos de predicados:
(Tema IX del Guthrie: La Lógica, el instrumento de la Filosofía.) pp. 148-151
Para Ar. la Lógica no es una ciencia sino una herramienta para desarrollarla, por tanto una condición previa. Por eso se le aplicó (no Ar.) el nombre de «Organon» al conjunto de sus libros de lógica (el cuerpo es un conjunto de órganos del alma...).
Se la relaciona con (i) el método científico en sentido amplio, (ii) las reglas de la corrección del razonamiento (iii) el análisis formal de este.
El último punto es muy importante: Ar. se preocupó por extraer la forma de los razonamientos, con abstracción de su materia (las proposiciones concretas), por eso se le puede considerar el fundador de la lógica. Simbolización, reemplazo de proposiciones por variables: Si A se predica de todo B y B de todo C, A de todo C.
El Organon se divide en:
(Tema IX del Guthrie: La Lógica, el instrumento de la Filosofía.) pp. 162-
Las proposiciones expresan relaciones entre términos; las deducciones o razonamientos son relaciones entre proposiciones, y en particular consisten en sacar conclusiones partiendo de unas premisas.
El razonamiento deductivo incluye:
En la historia de la lógica, Ar. y el silogismo son los protagonistas hasta final del s. XIX. Su gran aportación fue la introducción de variables, que permiten extraer la «forma» de los razonamientos.
El silogismo formal se trata en los Analíticos primeros, donde se lo define, muy genéricamente, como fórmula o secuencia de proposiciones cuya conclusión es necesariamente valida. Es decir, se refiere a la validez formal, aspecto clave de la lógica.
Entre las cosas que se le achacan es que no hubiera desarrollado la lógica de proposiciones, mas simple que la de predicados, que fue desarrollada por los estoicos, pero no fue tenida en cuenta hasta final del s. XIX. Sin embargo, Ar. usó intuitivamente la lógica proposicional, en concreto se dio cuenta de que si de a, b; de no b, no a.
Se llamó silogismo perfecto al de tres términos y cuya conclusión es evidente: si todos los hombres son animales y todos los animales mortales, todos los hombres son mortales. Esto pone en cuestión la aportación informativa del silogismo. Si la información de la conclusión ya está contenida en las premisas, ¿cual sería su aportación? Serían como las verdades analíticas o las matemáticas. Ar. se da cuenta de ello: «Cuando uno ha entendido las premisas, ya ha entendido la conclusión», sin embargo mantiene que es útil, porque hace que un conocimiento que sería potencial o latente pase a ser actual, y además evita fallos del razonamiento alegre. Si llueve la calle se moja, si la calle esta mojada ha llovido...
Ar. intuyo además la lógica modal, en la que las proposiciones están precedidas por: Es necesario, es imposible, es posible, es posible que no.
(Tema X del Guthrie: El camino hacia el conocimiento) pp. 183-
La apodeixis es la aplicación del silogismo a la ciencia. Para que las conclusiones sean válidas no es suficiente la validez formal del razonamiento, las premisas han de ser también verdaderas y necesarias. No se conoce nada hasta que se conocen sus causas, por eso el silogismo apodíctico debe mostrar el porque. En consecuencia, las premisas utilizadas han de ser también demostradas a partir de los axiomas o principios, que están presupuestos y no se pueden derivar apodícticamente.
El silogismo apodíctico parte de unas premisas que deben ser verdaderas si ha de haber progreso en el razonamiento. Pero estas premisas no pueden extenderse hacia el infinito, debe haber un comienzo, unos principios o axiomas autoevidentes.
Entre ellos están el principio de no contradicción: lo mismo no puede, a la vez y respecto de lo mismo, ser y no ser. Hay otros principios que son particulares de cada campo científico (aritmética (números), geometría (punto, línea...), astronomía (observaciones de astros) (...). Serían los datos duros de la ciencia según Russel (los hechos particulares de la ciencia + las leyes de la lógica).
Esto trae la cuestión del origen de los principios y sobre su verdad. En su Etica a N. Ar. menciona tres fuentes: inducción, sensación y «un cierto hábito». En los An. Post. se propone que la base del conocimiento es la sensación, descrita como «capacidad congénita de distinguir una cosa de la otra». Todos los hombres tienen capacidad de generalizar (potencia) sobre la base de la memoria, de ahí se llega al conocimiento (acto), que es la captación del eidos, el perfil de las cosas: Por tanto el conocimiento no es innato (no se reconocen en los particulares las formas preconocidas de las Ideas separadas, como en Platón).
El proceso de captación-generación de las formas de las cosas es un proceso típico de inducción. Ese proceso, para el que solo el hombre está capacitado depende de una intuición, el nous [Marzoa dice no]. Por tanto, el conocimiento se genera de dos formas: mediante la deducción apodíctica y mediante el nous. La primera necesita como condición previa de las «intuiciones» (capacidad inductiva y generalizadora) de este nous. Por tanto, el nous está al final (o al principio...) de todo conocimiento.
Guthrie contrasta esto con la ciencia moderna. El conocimiento científico no se basa en presupuestos inmutables sino sujetos a revisión constantemente con la aportación de nuevos datos. Propone que a pesar de su empirismo, las Formas de Platón, de las que nunca se desprendió limitaron el desarrollo por ese camino.
Comparando silogismo e inducción, Ar. indica que esta es más fácil de entender y más eficaz y sencilla que aquel, que es más «seguro» o sistemático. Ej. de animales sin hiel: con tres casos solo se podría concluir que esas tres especies sin hiel tienen vida larga. Eso sería posible en el silogismo si se añade que los tres ejemplos son los únicos animales sin hiel, lo que lleva a que no se extraería la conclusión hasta haber analizado toda la población relevante.
La inducción perfecta sin embargo no es:
Sin embargo, cuando tras analizar x ejemplos se generaliza al «Para todo A...» hay un progreso cognoscitivo, ya que:
Por tanto, la sensación no proporciona conocimiento, pero está al principio de él. Igualmente, la inducción no puede ser perfecta, pero entonces para el paso a dar en el vacío al generalizar debe de existir una facultad especial que lo haga posible. En este punto, se parece a la anámnesis de Platón que se activa después de observar los particulares. El nous permitiría las generalizaciones y definiciones, es decir «ver» las formas.
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Última actualización: Mayo 2006
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