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Atención: estos apuntes están disponibles en versión pdf
Bibliografía:T. Oñate y Zubia: Madrid, .Para leer la Metafísica de Aristóteles en el siglo xxi (Análisis crítico-hermenéutico de los 14 lógoi de Filosofía Primera), Dykinson, 2001
Autor: Carlos Andrés
Advertencia del autor: Este texto es un resumen de las primeras 100 páginas del libro "Para Leer la Metafísica de Aristóteles en el s. XXI". Permite tener una idea suficiente de ese libro, que en ningún caso resulta imprescindible para aprobar, pero que es ciertamente interesante.
Bekker (Academia de Berlín) publicó en el s. XIX la obra de A., en edición muy elaborada que ha servido desde entonces de referencia, aunque se haya mejorado después algunos aspectos. Hasta entonces se estaban utilizando ediciones de procedencia dudosa.
No son obras acabadas, tampoco apuntes, guías o borradores para las clases del Liceo:
Es decir, se trata más bien de "papeles" para ser leídos y discutidos en seminarios de participantes preparados y con una buena base filosófica.
Ar. también escribió obras para la publicación divulgativa, pero no se han conservado. Curiosamente, de Platón han llegado las obras escritas, de Aristóteles las "habladas".
Hay diferencias entre los dos. Sin embargo, se reconoce que los nuevos títulos del catálogo de Andrónico son nuevos nombres de las obras del catálogo antiguo. Por tanto, desde Andrónico a Bekker no hay cambios fundamentales, lo que es una suerte.
En resumen:
Jaegger: "Todas las líneas de la filosofía de Ar. convergen en su Metafísica, que se expande a su vez por todas las demás disciplinas."
Sin embargo, la interpretación de la Met. es uno de los problemas más controvertidos de la crítica ar. actual.
Natorp (1884): Primero en denunciar el carácter contradictorio de la Met. en la que habría dos concepciones incompatibles:
La segunda, al circunscribirse a un ser concreto, no podría este considerarse como ser fundamentador de los otros, por lo que no tendría cabida en la Met. Por ello Natorp concluía que los textos "teológicos" no podían ser de A., sino añadidos por un tercero.
Crítica a Natorp: Confunde "primero" (prote) con fundamental, entendiendo por fundamental una naturaleza universal (indeterminada y general), incapaz por tanto de explicar la variedad de lo concreto - particular. Esto es ajeno a Ar.
Zeller (1889). Consideraba que la contradicción existía, pero que los textos "teológicos" eran auténticos. Se trataría de una contradicción doctrinal{1} de A. que afectaba a su noción del ser.
Achacaba esa contradicción a la imposibilidad de integrar (i) el punto de vista platónico según el cual solo la forma sin materia puede ser "ser en sentido pleno" con (ii) la realidad de lo individual-material. Por ello, la investigación sobre el ser apuntaba (i) por un lado a lo inmaterial e inmutable (Dios) mientras que (ii) por otro a las cosas. Es decir, la contradicción afectaba a toda la doctrina.
Escribe en 1923 un libro sobre A. que separa la crítica ar. en un antes y un después. En ella se propone que la Met. incluye textos de dos etapas del desarrollo intelectual de A. desde un platonismo inicial sostenido durante sus 20 años de permanencia en la Academia hasta posiciones ar. Menos interesadas en lo trascendente y más centradas en lo inmanente, los fenómenos naturales y culturales. Solo el último período es el genuinamente ar.
De esta forma se resolvía la inconsistencia y también otras acusaciones como el dogmatismo.
Pero la solución es falsa, Jaegger no niega ni resuelve el conflicto entre Teología y Ontología, desembocando un A. aporético, con un pensamiento contradictorio.
Aubenque habla también de un Ar. dialéctico, entregado a resolver una aporía insoluble: el problema del ser, que convierte a la Filosofía primera en "ciencia buscada", es decir, ciencia que no puede llegar a conclusiones y debe seguir en una búsqueda perpetua afectada por el fracaso:
Sin embargo, al contrario, para Ar. la Filosofía Primera es ciencia universal, precisamente porque su objeto es el ente suprasensible, inmóvil:
"Pues bien, si no hay ninguna sustancia aparte de las constituidas por la naturaleza, la Física será la Ciencia primera; pero si hay alguna sustancia inmóvil, ésta será anterior, y Filosofía primera, y universal precisamente por ser primera; y a esta corresponderá considerar el ente en cuanto ente..." Sin embargo, Jaegger considera este texto una simple glosa... En resumen, el método genético ahonda la división de A. en dos filosofías distintas.
Por el contrario, es libro que resumimos tiene como objetivo mostrar la unidad del pensamiento ar.
(I) El ente aristotélico no es ni género ni Uno.
El problema que encuentran estos autores en la Met. es la incompatibilidad de Teología y Ontología, que a su vez lleva a una serie de contraposiciones: transcendencia-inmanencia; espiritualismo-positivismo; idealismo-empirismo... La incompatibilidad es supuesta, porque en A. no hay ontología general, ya que el ser ar. no es ni (i) género ni (ii) uno.
1. El ente no es género: El ser no es un universal genérico común a todos los entes, ya que en ese caso no sería real no sería ente:
" es ousia de cada cosa lo que es particular de cada cosa y no está en otra; pero el universal es común, pues se llama universal aquello que por su naturaleza puede estar en varios". "Además se llama ousia a lo que no se predica de un sujeto; pero el universal se dice siempre de un sujeto".
El universal genérico no es sustancia. El género no posee la determinación suficiente para ser ente.
2.El ente no es uno. Tampoco hay para A. un género único, por que (i) las categorías (sus géneros últimos) son las significaciones plurales e irreductibles del ente (el ser se dice de muchas maneras) y (ii) las especies son para el eternas.
A. no busca una unidad de todos los entes de la que estos se derivarían y en la que estarían subsumidos (apeiron, ilimitado, el Bien y el Uno...).
Por tanto , la Filosofía primera no es una Ontología general, porque el ente no es género, ni tampoco una Teología u Ontología especial, porque no se prescinde de las sustancias sensibles en el estudio de la divinidad.
(II) Recusación aristotélica del pensar antitético - reductivo.
Cuando se niega a los universales carácter sustancial surgen una serie de problemas que se han de resolver. En particular: ¿Si los géneros no son ousia, no dejaran de serlo también las especies? ¿Si el ente no es el género supremo cuál es su naturaleza?
Ar. mantiene que el género no puede ser el ser, ya que no podría justificar la pluralidad y el cambio. El ser está en las cosas (sustancias primarias) y de ahí en los universales inmediatos (las especies) cuyo ser no se puede eliminar sin hacer imposible también el conocimiento.
→ Las especies son entes, porque no son divisibles, al contrario que los universales genéricos. Es la indivisibilidad o unidad inteligible la que al impedir continuar con el análisis (el desmembramiento) de lo existente constituye el límite, el principio de las cosas, lo que hace que estas sean.
Es decir, al aceptar la correspondencia entre ente y uno, se muestra que no se puede llegar más allá de las especies, que son cada una, es decir, el Ser. Uno equivale a indivisibilidad, solo permite ser dividido por uno y de ello resulta la misma unidad.
El criterio que conduce al ser no es la extensión sino la determinación en intensión{2} . Se pone el límite determinante del ser, el fundamento, en la especie, que está entre los individuos y los géneros. Porque ponerlo en el género lleva a no poder explicar las especies y la multiplicidad de los individuos llevaría a la imposibilidad gnoseológica (y ontológica):
"Pero si no hay nada fuera de los singulares y estos son indefinidos, ¿cómo es posible entonces conseguir ciencia de su infinitud?. Todas las cosas que llegamos a conocer, las conocemos en cuanto tienen una cierta unidad e identidad y cierto carácter universal... si en efecto, no hay nada fuera de los singulares, nada habrá inteligible... Y además nada habrá eterno ni inmóvil (pues todas las cosas sensibles se corrompen y están en movimiento). Pero si nada hay eterno, tampoco es posible que haya generación. Es necesario que haya algo generado y algo generante, y que lo generante sea ingenerado, porque sino la serie sería infinita, o habría que detenerla en el no-ser, lo que no puede ser. Además si la materia existe por ser ingénita, más razonable es aún que exista la ousia, que es lo que da cumplimiento a la materia. Por ello, además de los singulares, y para que existan estos, han de existir también las formas y especies."
Es decir, considerar ente al género implica poner su fundamento en lo indefinido, considerar ente a los singulares, es ponerlo en los indefinidos. El término medio es la especie, el ser. Dicho de otra forma:
(a) Los universales genéricos no pueden ser reales, ousia ni principios, pues llevaría a que todo fuera Uno. Si fueran más sustanciales y más reales cuanto más universales, al final el Ente Unico sería lo más real, lo que terminaría con los universales separados. Lleva a Parménides. El ente universal y único acaba destruyéndose.
(b) Los singulares no pueden ser ousia porque su multiplicidad no permitiría el conocimiento de la realidad. Aquí A. sigue totalmente a Platón. No es la eternidad lo que hay que explicar, ya que su existencia es necesaria, sino la existencia de lo contingente, por contingente. Rechazadas las ideas queda rechazada la realidad. No hay generación si no hay algo ingenerado. Lo ingenerado son la materia y las formas.
→Resolución de la aporía: No pueden ser los universales, pero tiene que ser ellos. Ninguna de las dos tesis consiente en ser negada, el nudo gordiano solo se puede solucionar cortándolo. La ousia no puede ser genérica - universal, ni particular, ni unidad excluyente de la pluralidad; ni separada de lo sensible, ni reducible a ello. Hay algo que cumpla con ello?
Sí, el eidos, lo que determina los entes naturales, lo que les hace que sean lo que son, la forma y la especie. Por ejemplo, la forma específica hombre a la cual corresponde la definición "animal racional".
El eidos ar. no es universal ni individual, sino causa de ambos. Incluye la especie (eidos) en cuanto conocida y la forma (morfé), como concepto previo a su conocimiento. La forma es anterior a la materia y por supuesto al compuesto de ambas.
La rotura del nudo se realiza negando incompatibilidad entre la unidad de los universales y la multiplicidad de los singulares. Niega la entidad o sustancialidad de los universales "separados" que son la ideas platónicas. Esta separación ya había sido percibida como problemática por P. y discípulos (Parménides, El Sofista). La filosofía de A. es una respuesta a ese problema: el ser es múltiple y tiene múltiples significaciones originarias, no deducibles de otras.
(III) La pluralidad como estructura ontológica originaria.
"El ser se dice de muchas maneras" (Una significa ousia, otra cantidad, estado, lugar...)
Además de concluir que el Ente son las Ideas que se identifican con las Especies y Formas, A. concluye también que las Ideas son ousiai: sujetos que pueden albergar y aunar múltiple propiedades referidas a distintos ámbitos predicativos y por tanto no incompatibles.
Por tanto, el Ente no es Unidad sino también Pluralidad no incompatible a la vez (un hombre puede ser músico, blanco, de metro y medio).
De esta forma se evita la introducción del no-ente para explicar la multiplicidad. Introducción que no resuelve en ningún caso esa cuestión, ya que si el Ente tuviera un carácter estrictamente unitario, para explicar la multiplicidad de los singulares sería necesario que el no-ente fuera múltiple, lo que es múltiplemente contradictorio.
Hay que explicar ahora positivamente porqué para Ar. el ser es originariamente múltiple. Ar. trata mantener la teoría de las formas-ideas platónicas, salvándola de sus problemas (introducción de otro mundo para explicar el actual, al que es necesario reducir a una realidad sufragánea). Platón caracteriza el ser como eidos, que significa perfil, aspecto... y que es necesario "recortar" frente a un fondo formado por otras ideas. Por tanto, definir algo (marcarlo como existente) implica separarlo del resto de las ideas. En conclusión, el ser como idea-forma implica por definición la multiplicidad de seres-formas.
Se ha concluido que:
Las críticas de los tres autores citados quedan desautorizadas. Además los intentos de encontrar el desarrollo cronológico del los libros de la Met. han resultado en propuestas contradictorias. Lo más probable es que el orden actual sea el de A. y que si actualizaba sus apuntes, contengan la versión última.
El orden de los libros de la Met. es además el sistemático - didáctico: de los sensible a lo suprasensible en lo sensible separable en la intelección, y de esto a lo solo suprasensible. M1, M2 y M3 de GB.
Respecto de la relación Platón - Aristóteles hay que afirmar que A. no se entiende sin P. ya que sus propuestas tienen el propósito de resolver los puntos más débiles del platonismo. En concreto A. critica:
Pero comparte con él la identificación del ente con el eidos. Su filosofía de las formas no separadas actuantes sobre la materia son la resolución de los problemas que encuentra en Platón.
El mayor valor de la crítica ar. de Jaegger estaría por tanto en la revalorización de Ar. una vez eliminadas las interpretaciones dogmáticas que presentaban su sistema como acabado y opuesto al platónico (renacimiento) y la puesta de nuevo en la perspectiva histórica del ar. platónico que salva a las ideas de la aporías de su maestro mediante una revisión y superación criticas.
La interpretación actual de A. se inicia con Jaegger, quien propone estas tres tesis:
La primera tesis, arrastrada del s. XIX, fuerza a los investigadores a la elección de la definición de FP como OG (ciencia del ser en cuanto ser) y Teología (ciencia del ser divino). Conforme a este criterio se los clasifica.
Dependiendo de la interpretación que hagan de la Met. de Ar., las opiniones autorizadas se agrupan en cuatro:
La corriente evolucionista queda reducida a una de las cuatro. En particular, Jaegger pertenece al grupo ontológico. Pero ese grupo tampoco se trata en detalle en el libro, por considerarlo indefendible, no hay Ontología General en A. como se ha indicado hasta ahora (no hay un Ser o un Fundamento de los entes, si quiera material, porque la Materia, de hecho, siempre esta imbricada con alguna forma, tampoco es Una).
Quedan tres, que se analizan en este orden: (i) onto-teológicas que sitúan la ousia (sustancia) en el centro de su investigación para pasar a las (ii) teológicas para las que el theion es el centro. Las (iii) aporéticas que consideran la Met. un intento fallido deberá quedar resuelta con las otras dos si la Met. era cierta: debe ser posible resolver toda aporía.
Para estudiar a los críticos de Ar. se propone seguir el propio método de la Met. {3}:
La tercera fase tiene un marcado carácter lingüístico: para abrir paso es necesario basarse de nuevo en la tradición cultural y lingüística: usos lingüísticos, convenciones, creencias... en una palabra los fenómenos (datos de los sentidos) y también los legómena: datos históricos, culturales, lingüísticos... Esto revelará que la aporía se derivaba de un incorrecto planteamiento del problema o uso de los términos{6}...
Hay que referirse a lo que, por el contrario, no es el método filosófico ar.:
- Conjunto demostrativo-deductivo usual de las ciencias, ya que este parte de principios y la FP precisamente trata de los principios.
- Dialéctica inconclusa o tentativa, "ciencia buscada{7}"... No se puede dejar la investigación sin conclusión. Hay que tomar partido.
- Hermenéutica historicista, relativista o descriptiva que pretenda explicar las teorías examinadas.
En relación con el punto segundo, la dialéctica se utiliza como herramienta para investigar esos primeros principios, pero el proceso no puede quedar inconcluso o en suspenso{8}. Hay que llegar a una conclusión sobre al base de las opiniones analizadas: La investigación filosófica está obligada a revisar científicamente la tradición filosófica y científica...
Interpretaciones teológicas:
- Owens: El Objeto de la Met. es como punto de partida el ser en la totalidad de sus múltiples significados, pero en último análisis la sustancia absoluta o suprasensible de Dios porque la sustancia inmaterial del acto puro es primer principio de la sustancia que es a su vez primer principio del ser.
- Ya los discípulos directos de A. (Teofrasto...) identificaron con la divinidad el principio fundante del ser. Fue común también a la tradición griega considerar divino al arché. Por ello, sin excluir otros objetos, la Met. debe necesariamente incluir el estudio del ser divino.
Notas
{1} Como veremos después es impensable en Ar. cuya aversión por la contradicción es manifiesta.
{2} Esto es clave. Se relaciona con la posibilidad de conocimiento. Lo real es el particular para empezar; pero si esa realidad es inteligible, la palabra (logos) tiene que estar en correspondencia con ella. Los nombres comunes son conceptos. La inteligibilidad implica la correspondencia de esos conceptos-logos con las sustancias: formas inteligibles y formas encarnadas en la materia.Por ello la adquisición cognoscitiva de la forma de las especies no puede deberse al conocimiento de todos los particulares (extensión) si no a la captación de la forma (intensión), entendida como perfil distintivo (eidos-aspecto) de ese conjunto de particulares muchos de los cuales no son conocidos de hecho, ni hace falta.
{3} Fantástico, además es incompatible con la pretensión de Zeller según la cual la Met. estaría afectada por una contradicción doctrinal; Ar. no se lo hubiera permitido.
{4} Como en un juicio, cuando no hay testigos ni pruebas suficientes (y por extensión cuando se trata de establecer los primeros principios de algo, para los que no sirve el razonamiento apodíctico) es necesario el careo en el caso de dos acusados que echan la culpa al otro. Aquí también es necesario enfrentar las distintas tesis. Al final el juez detectará contradicciones o apreciará "mayor firmeza" en uno de ellos.
{5}Esto es muy curioso, porque parece que indica que se resuelve la pregunta cambiándola... No obstante, es cierto que muchos problemas filosóficos son de carácter lingüístico-analítico, de definición, de pedir el principio. El principio pedido por Parménides lleva, necesariamente a la negación de la pluralidad y el movimiento
{6} Por ejemplo, la forma en que Ar. destroza, sin conocimientos de cálculo infinitesimal, las aporías de Zenón con su distinción entre posibilidad de seguir dividiendo el espacio y necesidad de que toda división real de este esté compuesta por un número finito de divisiones.
{7} Queda claro eso NO es filosofía. Sin embargo, así la ven muchos, como una discusión sin fin en que "no hay doctrina, por caprichosa que esta sea, que no hay sido sustentada por algún filósofo". Este caso es perfecto ejemplo:Sobre el libre albedrío Se repasan las opiniones autorizadas sobre la libertad, se resumen en dos posturas enfrentadas que son el reflejo dos posturas ontológicas alternativas e incompatibles (monismo materialista frente a dualismo), sin que se llegue a resolver el dilema (ni siquiera a tomar partido, aunque eso es salirse del ámbito teorético y pasarse al práctico, según la división gnoseológica de Ar.).
{8} Como en muchos de los diálogos de Platón.
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Última actualización: Mayo 2006
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