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Sócrates, Glaucón, Polemarco, Trasímaco, Adimanto, Céfalo y Clitofonte.
En el se trata el tema de la justicia en dos vertientes, la primera a partir de la definición dada por Céfalo: "dar a cada uno lo que se le debe", y la segunda es introducida por la definición de Trasímaco: "las convenciones del poderoso". A este libro se le considera muy anterior a los viajes de Siracusa, incluso como esbozo del Gorgias, y por eso en sus clasificaciones de obra etc, también puede aparecer como el "Trasímaco".
Sócrates es invitado a la casa de Céfalo y le instiga para que hable sobre la senectud. Céfalo corresponde gustoso entablando una conversación acerca de las ventajas o desventajas, ya que según Céfalo no hay desventajas aunque se pierdan los placeres sino liberación del espíritu, y que además todo es llevadero con sabiduría y buen humor. Sócrates le apunta que también deben influir las riquezas, de lo que Céfalo se defiende diciendo que si, pero que con sabiduría, habiéndolas obtenido justamente, sin tener mala conciencia de ello porque entonces le atormentarían los fantasmas. Sócrates pregunta sobre lo que es la justicia y pone en evidencia que esta consista en decir siempre la verdad o en dar a cada uno lo que se le debe. Ante la intervención de Polemarco, Sócrates insiste en que le cuente lo que dice Simónides, para después desarticularlo porque se trata de un poeta y sus palabras son "oraculosas". Plantea la necesidad de una justicia que exista siempre, pero en algunos campos, tratándola en algunos momentos como una técnica. Después plantea que si esto es así, que si la justicia es necesario en las cosas de las que no se hacen uso o al contrario.
De los parágrafos V. a VII Sócrates ha obligado a Polemarco a contradecirse. Primero le induce a pensar que la justicia puede ser utilizada como una técnica, pero de tal modo que no sería efectiva, lo cuál se contradice con su importancia.
A través de una serie de preguntas y respuestas Sócrates obliga a Polemarco a precisar mejor cuál es su definición sobre la justicia, y le hace caer en contradicciones sobre su planteamiento, llegando los dos a una conclusión final, que la justicia consiste en hacer bien a los amigos que son buenos y el mal a los enemigos que son malos.
En este momento interviene Trasímaco que introduce el concepto práctico y no tanto la definición de la palabra, es decir, que la justicia es lo que conviene a los poderosos. Sócrates se ve asediado por este personaje, que introduce la cuestión de la justicia del estado, dejando ver que a su parecer sale más a cuenta ser injusto que justo, puesto que la justicia la imparten los poderosos en su propio beneficio.
Sócrates le obliga a discutir, ya que el no comparte que se prefiera la injusticia a la justicia{1}.
Para Sócrates el concepto de percibir un salario por realizar un trabajo no es negativo, aunque podamos llamarlos mercenarios. Trasímaco en todo momento está a la defensiva, lo que viene a justificar que los gobernantes cobren un salario por lo que realizan. los únicos que al ejercer su profesión no deberían cobrar salario, para que no se les tome por mercenario, son los sabios{2}, si no quieren mezclarse por dinero en el gobierno han de ser obligados mediante un castigo, este castigo consiste en el temor a ser gobernados por gente menos capacitada que ellos.
Sócrates intenta definir justicia como virtud e injusticia como vicio pero Trasímaco se opone a ello añadiendo que la justicia no es más que inocencia mientras que en la justicia es necesario sabiduría y audacia.
Sócrates empieza atribuyendo una cualidad al hombre justo del injusto, se trata de que el primero sólo quiere dominar a su contrario, mientras que el injusto tarta de dominar a todos. Llega a la conclusión de que es más loable ser justo, puesto que los sabios no quieren estar por encima de otros sabios sino por encima de los ignorantes, mientras que los ignorantes preferirían estar por encima de todos, esta actitud es calificada de bondadosa y de mala, y después se igualan los dos primeros conceptos.
Sócrates cree ya demostrada su posición pero aun así insiste en el tema del estado para juzgar cuál de los estados es mejor, el que aplasta o el que se comporta como estado. Si uno se comporta con injusticia lo más lógico es que se cree enemigos y sea incapaz de realizar nada loable ni de adquirir beneficios ni nada así, sin embargo si obra con justicia será un estado (o un hombre justo){3}Los injustos para poder obrar tienen que acordar ciertos principios de justicia entre ellos, sino serían incapaces.
Sócrates intenta demostrar que la condición del hombre justo es mejor que la del injusto, partiendo de que cada cosa tiene una función particular, y por lo tanto una virtud (la de ejecutar algo con precisión o ser adecuado para esa cosa), si se les priva de esa virtud desempeñarán mal su papel. Pasa a ver cuales son las funciones del alma, entre las que se encuentra gobernar, si la justicia es virtud propia del alma y la injusticia vicio, el hombre justo vivirá mejor que el que no lo es.
Sócrates después de haber convencido a Trasímaco de que la justicia es más ventajosa que la injusticia le interpela, ya que el pretendía saber que cosa era la justicia, y sin saberlo ¿como se puede juzgar nada?.
Glaucón propone tres tipos de bienes:
a) Bienes apetecibles en si mismos ( independientes de sus consecuencias) Son los Placeres inmediatos.
b) Bienes deseables tanto por si mismos como por sus consecuencias ( vista oído)
c) Bienes sólo deseables por sus consecuencias ( gimnasia).
Glaucón supone que Sócrates situaría a la justicia en b mientras que el sentido común lo situarían en el tercer tipo de bienes ya que la justicia no es real sino aparente.
Adimanto: La justicia se ejerce por conseguir premios a cambio.
Pragmatismo antitético: en lo que están de acuerdo es que la justicia proporciona bienes "materiales" al hombre, pero uno piensa que los que parecen justos tan solo lo parecen mientras que el otro dice que lo son.
Sócrates intenta mostrar la génesis del estado en estos pasos:
1º- asociación de los hombres por necesidad
2º - división técnica del trabajo
Hay un desdén por parte de Glaucón ya que considera que a Sócrates se le están quedando los lujos, lo cuál es muy humano. Y Sócrates le habla de estado sano y enfermo.
Sócrates va a pasar enseguida a explicar también la expansión económica por necesidad, e incluso la guerra y por tanto los guardianes. El autor del estudio introductorio le reclama a Platón su olvido de que en una sociedad de subsistencia, la población no siente la necesidad de crecer.
Pero Platón no podía tener eso en cuenta porque no estaba en le siglo XX, y el estudio de los desarrollos evolutivos de las sociedades se concebía de manera bien distinta, para Platón el crecimiento demográfico y la organización del estado implica la necesidad de unos guardianes, que defiendan los intereses del estado y protejan a los ciudadanos de ese estado. Ahora bien para evitar que estos guardianes no posean las cualidades necesarias hay que darlos una educación especial.
La educación griega infantil se basa sobre todo en la poesía y en tiempos de Platón se cuestionaba si ciertos mitos era aconsejables enseñarlos. Platón establece una dura crítica a la poesía y a los poetas, es especial a Homero , y censura todos aquellos mitos que muestren rebeldía del subordinado al jefe (dioses) o llantos, falta de entereza etc.
En el libro II Platón continúa explicando por boca de Sócrates cuál habrían de ser los mitos (poemas) que han de enseñarse a los guardianes. Para cultivar su fiereza frente al enemigo y su fidelidad al pueblo que sirve, se refirió a aquellos en los que los dioses aparecían como corruptores del respeto a los progenitores. Para preservarlos también de que sean débiles etc., ha de enseñárseles a que no se dejen dominar por las pasiones de ningún tipo. Hay sin embargo que fomentar aquellos en los que la "nobleza" y la valentía sean exaltadas. Tampoco han de ser vulnerables a la corrupción que provoca las riquezas. Todo esto invocando, por supuesto a dioses y héroes. Entre los bienes que se han de cultivar esta la verdad, y la mentira se reserva a los magistrados en casos de fuerza mayor. Califica a los mitos que pueden ser vistos como "malas acciones" de ficciones. Aunque a los demás los considera aptos para la educación de los soldados. Llegado el punto de analizar los mitos que conciernen al hombre Sócrates dice que los poetas se equivocan, y que habría que censurar todo lo que dice que la injusticia es útil. Sócrates pone en evidencia que esto, aún no ha sido aclarado y por lo tanto dichos mitos no pueden ser analizados. Se propone entonces analizar la forma de los mitos. Describe tres tipos de narraciones: La simple (narrador en tercera persona), la imitativa (narrador-protagonista) y la compuesta de ambas. Sócrates va a plantear que tipo de narraciones se admitirían en el estado perfecto y cuáles no. La imitación es mal vista, porque se supone que en la división de los trabajos establecida anteriormente cada uno sólo es válido y sólo puede desempeñar bien un oficio, con lo cuál si el poeta imitara serían varios sus oficios o al menos usurparía lo que a otro le corresponde. Las imitaciones son válidas, en cuanto que se acepta el teatro pero siempre que no sea la imitación de algo indigno. Es decir no se debe imitar papeles de mujeres{4}
La imitación acaba por ser excluida dado que en el estado ideal que están programando cada hombre sólo debe tener un oficio. Sigue su discurso Sócrates con las otras partes de educación de los guardianes, la música y la gimnasia. Ambas deben complementarse y enseñarse en su modo más apropiado ya que una incorrecta formación provocará un tipo de guardianes indeseados. Los ritmos musicales que proponen son el frigio y el dorio (son como marchas militares) y el instrumento a utilizar la lira. Lo importante es la armonía conseguida. Después Sócrates dice que señal de un estado débil es la aparición de jueces y médicos, pero debe haberlos en su justa medida. Los gobernantes han de ser elegidos de entre los mejores guardianes. Sócrates propone un mito que les haga aborrecer de todos los demás. Considerar que todos los hombres son hijos de la tierra, pero que algunos son de oro, otros de plata y otros de bronce, de tal forma que sólo los de oro podrán gobernar. Propone también las condiciones que han de cumplir los gobernantes. Ellos no pueden tener nada en propiedad, ni siquiera familia, ya que sino se corromperían.
El libro cuarto comienza con la oposición de Adimanto a que los hombres más respetables del estado no tengan riquezas ni beneficio de su correcta actuación. A lo que Sócrates concreta, que nos e trata de la felicidad de unos pocos sino de todo un estado, y que para conseguirlo es necesario que este no sea ni rico ni pobre, sino en su justa medida. A esto Adimanto replica que sin arcas con riquezas, el estado no podrá mantener una guerra. Sócrates defiende que no necesita riquezas sino hombres bien preparados y que no tenga más motivaciones para la guerra que el defenderse, con lo cuál sin querer botines sólo conseguirá aliados y aumentar. Para conseguir un estado con las cuatro virtudes básicas sólo hay que asegurar la disciplinaria educación de la que se ha estado hablando.
Las virtudes que se señalan que ha de tener el estado son: prudencia, valentía, templanza y justicia. Se define la prudencia como la capacidad del estado de efectuar todo para que el estado siga manteniendo las leyes, la valentía porque las defenderá al creer en ellas y la templanza para que no se deje llevar por intereses que no sean de todos. La justicia es la virtud que articula estas tres virtudes estatales.
Para hacerse comprender mejor Sócrates inicia el mismo proceso en relación con el hombre y con al composición de su alma. El hombre de un estado justo ha de tener las mismas virtudes que el estado. El alma humana está formada por tres elementos la parte racional, la parte apetitiva y la parte irascible. Si el hombre consigue articular estas tres partes en su justa armonía, entonces será justo. La justicia consistiría pues en conceder al alma la armonía de sus elementos mientras que la injusticia consistiría en subvertir este orden. Es la teoría de la naturaleza tripartita del alma. Después Sócrates dice que pretende demostrar que le alma tiene cinco formas igual que el gobierno. Las dos primeras definiciones de las cinco formas de estado son la autocracia (gobierno de uno) y la aristocracia (gobierno de muchos).
En el libro quinto el intento de Sócrates por comenzar a enumerar las formas de estado que hay, es interrumpido por Adimanto y Polemarco, que interrogan sobre los niños y las mujeres.
La cuestión empieza a tratarse desde el punto de "desigualdad" del hombre frente a la mujer, no sin antes aclarar que no se ha de tener miedo al ridículo sino al apartarse de la verdad. En un primer momento los interlocutores de Sócrates aceptan la igualdad del hombre con la mujer, pero Sócrates les persuade rápidamente de este convencimiento alegando la debilidad de las mujeres, pero no se dice que unos oficios sean para mujeres y otros para hombres, sino que la mujer es más débil en cualquiera de ellos. Sin embargo se reconoce que todas son aptas para cualquiera de los trabajos y la que mejor se adapte a la naturaleza de cada hombre son las que habrán de ser elegidas como compañeras los guardianes.
Sócrates va poco a poco proponiendo la conversión de la unidad familiar en comunidad familiar de forma que sintiendo todos lazos de parentesco y de comunidad con los demás, no tendrán ni necesidades de riquezas ni de alimentación porque para que el estado sea perfecto es necesaria la perfecta conjunción de los elementos que la conforman, asegurándose todos el avituallamiento necesario. Esto se consigue con los matrimonios de conveniencia (lo que da muchos quebraderos) o con la propuesta comunidad, habría tiempo limitado para tener hijos, los sentimientos serían comunes, es decir, el estado se ve como una enorme familia. "La comunidad de los bienes proporciona el bien común". Por otro lado se plantea que en las guerras se ha de considerar las peleas entre griegos como discordias, frente a las auténticas guerras contra los bárbaros, lo que plantea la unidad de la Hélade frente al os bárbaros.
Llegado este punto, Glaucón le pide que muestre como es posible lograr este estado descrito como perfecto. Sócrates antes se asegura de que no le van a quitar el calificativo de perfecto por no poder demostrarlo. Después entra al trapo y afirma que los estados actuales están mal gobernados porque los que gobiernan no son filósofos, y que sólo estos deberían ocupar semejante cargo. Es la propuesta del filósofo rey a la cabeza del estado perfecto como viabilidad de ponerlo en práctica. Para ello hay que diferenciar quien es el verdadero filósofo de quien no lo es. El filósofo es el amante de la sabiduría en busca únicamente de la verdad, y de las ideas absolutas (que son las verdaderas) y no los ignorantes (cuyo objeto de estudio es el no-ser) o los que opinan, es decir que pueden contemplar las cosas a medias tintas, pero sólo juzgan por apariencia y no conciben la idea de verdad etc. Para esta conclusión es necesario deslindar anteriormente los conceptos o ideas de ciencia, opinión e ignorancia y sus respectivos objetos de conocimiento. La definición de opinión etc. parece una crítica a los sofistas (escépticos ante el conocimiento de la verdad).
Tras esta demostración Sócrates ha determinado quienes han de ser los guardianes que rijan el estado perfecto, pero se encuentra con la objeción de que en los estados actuales los filósofos son viejos inútiles. Sócrates expone que son inútiles porque nadie les hace caso, porque la educación que reciben no es correcta y por lo tanto es más fácil que se corrompan y que se encuentren a sí mismos inservibles no digamos a los demás, sobre todo porque el pueblo entero no puede ser filósofo, sin embargo si a estos les enseñamos que es el filósofo el único que por tener acceso a la verdad también puede tener más idea de como gobernar un estado tendrán que darse por vencidos. Exponer también que en los estados actuales los amantes de la sabiduría están representados por los sofistas, que siguen las opiniones populares y que por tanto no son amantes de la verdad y no se les puede llamar filósofos. Lo que hace es una crítica al programa educativo sofista afirmando que los sofismas o creencias populares no representan la verdad sino tan sólo eso, las creencias dominantes. El filósofo sólo será útil como gobernante en el estado perfecto propuesto. ¿Pero como conseguir estos hombres adecuados? Siguiendo determinadas ciencias, de las cuáles su objeto es la idea de bien. Aquí Platón intenta establecer una relación directa entre el mundo de las ideas y el mundo sensible estableciendo una analogía entre el sol y la idea de bien y la ciencia y la vista como medios para llegar al conocimiento. También establece cuatro pasos en la escala del conocimiento. En primer lugar, o en el escalón más bajo se situaría la figuración, por encima estaría la creencia, sobre ellas el pensamiento discursivo o dialéctica y sobre él se encuentra la pura intelección o conocimiento de la verdad. (Que se correspondería con el conocimiento de la idea de bien).
El libro séptimo es inaugurado por el conocido mito de la caverna. En el se hace una analogía de la teoría de los dos mundos de Platón. Aunque el filósofo prefiriera no bajar al mundo de las tinieblas a aconsejar en el estado perfecto los enseñaremos a mirar por el bien de todos y no por el de sí mismos. Es un movimiento dialéctico de ascenso, contemplación y descenso cuantas veces fuera necesario. Y así este estado no es perfecto porque sea el más grande o rico, sino porque sería el único bien gobernado y auténtico estado.
Es necesario obligar al alma a dirigir bien sus órganos porque están errados y que miren la verdad de las cosas mismas. Hay que acostumbrarlos a romper con la naturaleza humana. El acceso al conocimiento es un camino difícil por eso no será buen guardián ninguno de los que se rinda ante este peso. De todas formas si nuestros hombres han recibido la educación correspondiente y son perfectos no tiene porque haber nada en ellos que los haga rendirse. Las ciencias en las que hay que instruir a los guardianes o futuros guardianes serán por un lado las matemáticas (cálculo y geometría) y por otro la astronomía articuladas por la dialéctica, Así se termina de completar la analogía mencionada en el libro sexto mediante la separación de ciencia y opinión y los modos de conocimiento que integran. El estado perfecto recibe el nombre de Calípolis pero no vuelve a ser usado en todo el libro VII. Es completamente negada la posibilidad del conocimiento sensible. Después pasa a precisar hasta cuando debe durar el periodo de prueba. Ningún hombre ha de ser elegido antes de los cincuenta años.
Subir al principio del documentoNotas
{1}Personalmente, creo que Trasímaco expone una realidad mientras que Sócrates se queda en las ideas. Trasímaco plantea que la injusticia e mejor porque los justos suelen salir más bien mal parados mientras que los injustos sólo obtienen beneficios por sus injusticias.
{2}Esto puede ser una crítica a los sofistas muy probablemente.
{3}Todo esto Sócrates lo dice con respecto al hombre pero es más fácil verlo desde el estado.
{4}Sócrates suele hacer referencia a un tipo respetuoso de mujeres y a otro ( la gran mayoría de ellas) que no lo es.
Última actualización: Mayo 2006
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