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Historia Medieval de España

Tema XV: PROYECCIÓN EXTERIOR DE LOS REINOS OCCIDENTALES

Bibliografía: MARTÍN RODRÍGUEZ, J. L.: Manual de Historia de España. 2. La España Medieval, Madrid, Historia 16, 1993.

Autor:Anónimo

INTRODUCCIÓN

La división de Al-Ándalus a comienzos del XI coincide con la unión de castellanos y leoneses (a la muerte de Vermudo III de León) con Fernando I (1037-1065) que sucede a su hermana Sancha, lo que significaba fuerza suficiente para derrotar a los reinos musulmanes, sin embargo, como ni un reino ni el otro disponía de recursos humanos para establecer guarniciones militares y repobladores para asegurar la permanencia en las zonas ocupada, se preferían las campañas de intimidación a las de conquista.

En el reinado de Fernando I se cobran parias por servicios militares así como por no atacar los dominios de los que pagan. También cobrará a dos reinos enfrentados, reservándose el derecho a intervenir, según conveniencia, a favor de uno y otro. Asimismo no dudará en atacar a otro reino cristiano para defender a sus protegidos, porque protege sus fronteras. Del mismo modo entrega a su hermano García de Navarra tierras que posteriormente intenta recuperar dando muerte a su hermano en Atapuerca (Burgos). En 1043 apoyó a al-Mamún de Toledo en contra de Sulymán Ibn-Hud de Zaragoza y veinte años más tarde defendía a éste contra su hermano Ramiro I de Aragón, quien moriría en la batalla de Graus, en la que intervino el Cid. También al-Mamún colaboró al sometimiento de Valencia y Murcia.

El cobro de parias tenía un doble interés:

·Económico, principal fuente de ingresos.
·Político, las fronteras del reino protector teóricamente se extendían hasta las del protegido.

2. DE TOLEDO A LAS NAVAS DE TOLOSA (EXAMEN)

Fernando I dividió sus dominios y con ellos los reinos de taifas entre sus hijos, correspondiendo Badajoz y Sevilla a García de Galicia; al rey de León, Alfonso VI el de Toledo con Valencia; y Zaragoza para Castilla, con Sancho II. Éste no acepta el testamento por el reparto de parias-taifas que impedían su expansión hacia el sur, obligándole a orientarse hacia el este, entrando en competencia con aragoneses, navarros y catalanes. Intenta recuperar las tierras cedidas por Sancho el Mayor de Navarra con el apoyo del rey vasallo de Zaragoza y derrota al leonés en 1168 en Llantada, luego ambos se unirían para destronar a García (1972). En Golpejera Alfonso es derrotado y se refugia en Toledo, regresando al ser asesinado Sancho cuando trataba de ocupar Zamora, defendida por Urraca en nombre de Alfonso.

Con la muerte de Sancho y la prisión de García vuelven a reunificarse los territorios paternos con Alfonso VI (1072-1109), después de jurar en Santa Gadea el no haber tomado parte en el asesinato de su hermano. Mantiene la misma política frente a los musulmanes que en épocas anteriores, apoya a Sevilla contra Granada (los beréberes se niegan a pagar parias) y ayuda a Toledo a ocupar Córdoba anexionada por Sevilla. El resultado es el aumento de parias con el descontento popular, que adopta actitudes violentas en Toledo, a la muerte de al-Mamún. Al-Qadir, el nuevo rey cede a las presiones y expulsa de Toledo a los partidarios de la sumisión a Castilla y se niega a pagar las parias. Al quedarse sin apoyo de Castilla-León no puede controlar una revuelta en Valencia (posiblemente instigada por los agentes de Alfonso VI, así como la guerra entre Badajoz y Toledo), por lo que acabó negociando su rendición a Alfonso VI, no sin antes perder gran parte de tierras cordobesas.

Los ataques de almorávides ponen en peligro la conquista de Toledo, la cual hubiera sido ocupada si los norteafricanos hubieran unido sus dominios andaluces, los reinos de Zaragoza y Valencia (ambas independientes hasta 1110 y 1102, respectivamente). La resistencia de los valencianos se debió a Rodrigo Díaz de Vivar, antes servidor de Sancho II y ahora de Alfonso VI, hasta que le expulsa en 1081, cuando siendo recaudador de parias en Sevilla entra en conflicto con García Ordóñez que intentaba tomar el reino, por lo que obligado a ganarse la vida ofrece sus servicios al rey de Zaragoza, quien lo acepta con la esperanza de librarse de la tutela de los reyes de Castilla-León, Navarra-Aragón y los condes de Urgell y Barcelona. A la muerte de este rey sus hijos se enfrentan pero el Cid permanece al lado del de Zaragoza combatiendo incluso con los protectores cristianos.

Cuando el rey moro de Valencia muere, Alfonso VI quiere poner al depuesto de Toledo, al-Qadir, en contra de los intereses de los reyes de Lérida, apoyada por el conde de Barcelona con el que se establece alianza y Zaragoza, defendida por el Cid, produciéndose un acercamiento entre él y Alfonso VI, con lo que es admitido de nuevo, después de la victoria de los almohades en Sagrajas, unifican las fuerzas para defender al rey vasallo de Valencia. Al-Qadir es asesinado (1092) y Rodrigo ocupa militarmente la ciudad en la que actuó hasta su muerte en 1099, después de haber establecido alianzas con el conde de Barcelona y el rey de Castilla frente al peligro almorávide. Alfonso VI no consigue mantener Valencia y abandona la ciudad después de incendiarla.

La fragmentación del imperio norteafricano es aprovechada por los cristianos para nuevas expediciones hacia al sur, con la ocupación por Alfonso VII de Coria y otras ciudades próximas. Ahora con éste (hijo de Urraca, hermana de Alfonso VI, a la muerte del heredero en Uclés (1108) y que en 1134 adoptará el título de emperador, puesto que entre sus vasallos se encuentran reyes) se repueblan y fortifican las ciudades del valle del Duero, hasta entonces semiabandonadas, que se perderán con su muerte, ya que sus herederos alternarán la guerra entre sí, alianzas y enfrentamientos con los almohades o con los reyes taifas.

A su muerte divide el reino entre sus hijos: para Sancho III, Castilla, León para Fernando II, como frontera la polémica Tierra de Campos que dará lugar a años de enfrentamiento entre Castilla y León y León y Portugal. En 1165 Alfonso I de Portugal y Fernando II de León firman la paz de Lérez y ambos atacan a los musulmanes con la colaboración del conde de Urgell Armengol VII y el caudillo portugués Geraldo Sempavor, quien para sitiar Badajoz pide ayuda a su señor en contra de Fernando II. Vencido el rey portugués, renuncia a esta plaza y además cede Cáceres. Geraldo es hecho prisionero y sólo recobrará la libertad al entregar algunas plazas. Tras esta victoria, Fernando II de León se alía con los almohades para mantener sus posesiones frente a Portugal.

Castilla padece problemas internos por enfrentamientos entre nobles y en guerra con Sancho IV de Navarra que ocupa La Rioja durante la minoría de Alfonso VIII. Problemas con los almohades y sólo el rey Lobo de Murcia, al lado de Castilla pusieron freno a los norteafricanos en 1172.

En 1173 castellanos y portugueses firman treguas con los almohades para unirse contra Navarra y León, respectivamente. El sultán almohade en paz con Castilla y Portugal rompe la que tenía con León en 1169 y llega a Ciudad Rodrigo recuperando las plazas ocupadas por Fernando II.

Treguas y guerras, éxitos y fracasos como el estrepitoso de Alarcos (1194 por Castilla). A pesar de este fracaso habían aprendido que unidos podían derrotar al musulmán. Así, a comienzos del XIII se firman acuerdos entre Castilla, Navarra, Aragón y Portugal y además cuentan con el apoyo del Papa, con lo que la guerra adquiere carácter de cruzada en la que intervendrán nobles europeos. El resultado será la gran batalla de Las Navas de Tolosa de 1212, que acabará con la decadencia y desaparición del imperio almohade.

3. DE LA DEPENDENCIA DE PORTUGAL A LA UNIDAD CASTELLANO-LEONESA (EXAMEN)

La independencia de Portugal tiene precedentes lejanos en movimientos independentistas registrados en Galicia y en el N de Portugal en el siglo X y próximos en la creación de Fernando I del reino de Galicia (la concesión por Alfonso VI del condado portugués al conde Enrique de Borgoña casado con su hija Teresa, lo que no suponía la independencia del territorio, la cual sería conseguida en la guerra civil provocada por el matrimonio de Urraca y Alfonso el Batallador).

En esta guerra, Enrique apoya a Urraca o a su hijo Alfonso, según conveniencia y el pago de estos servicios los recibe mediante plazas que van ampliado su condado. Tras la muerte del conde (1114) Teresa y su hijo Alfonso Enríquez (Alfonso I) siguen la misma política hasta 1127, momento en que Alfonso VII les recuerda militarmente la dependencia. Desde ese año Alfonso Enríquez utiliza el título de infante o príncipe que cambia en 1139 por el de rey, reconocido por Alfonso VII pero con limitaciones y obligaciones propias de un vasallo feudal, ya que Portugal sigue formando parte de León.

El librarse de esta dependencia será su objetivo para lo que recurre al sistema de otros reyes y condes haciéndose vasallo de la Santa Sede, mediante tributo anual. Roma, 35 años después, dará validez legal y le concederá el título real (1179) que utilizaba ya desde 1157 tras la muerte de Alfonso VII considerando que su dependencia feudal acaba con la muerte de su señor. Esta independencia política se verá reforzada con la eclesiástica al unir los obispados portugueses bajo la dirección del metropolitano de Braga.

La disputa por las tierras próximas y la frontera enfrentarán a Portugal con León lo que le llevará a convertirse en aliado de Castilla a pesar de que Sancho III pactará con Fernando II el reparto del reino portugués en 1158. en la minoría de Alfonso VIII, Alfonso Enríquez se une a la nobleza contra el leonés que replica creando Ciudad Rodrigo.

La creación de esta ciudad dio lugar a protestas de los salmantinos que ofrecieron su ciudad al portugués y declaran la guerra a Fernando II en 1162. la actuación de Geraldo Sempavor en Extremadura los enfrentará nuevamente a pesar de firmar alianzas y ratificarlas con matrimonios con duración mientras interesa.

A la muerte del monarca navarro-leonés (1134) Alfonso el Batallador deja sus reinos a las órdenes militares, lo que no fue aceptado ni por navarros ni aragoneses que elegirán su propio rey. Zaragoza acepta al castellano Alfonso VII (1109-1157), único capaz de hacer frente a los almorávides, el cual le cede a Ramiro II de Aragón a cambio de vasallaje y el de su hija Petronila y su futuro marido el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, además el acuerdo de repartirse Navarra en 1140. García Sánchez salva el reino declarándose vasallo del emperador que renovará su hijo Sancho IV en 1151.

Con la muerte de Alfonso VII de Castilla, los lazos feudales se rompen y Navarra recupera (durante la minoría de Alfonso VIII) la Rioja con Aragón conquistada y repartirse Murcia (estaba el rey Lobo principal aliado de Castilla) y Valencia. Pero Alfonso VIII compra al aragonés y conde de Barcelona, con las parias pagadas por el musulmán, además en el acuerdo iba implícito el apoyo contra la monarquía francesa por el control de la Provenza, ya que Castilla aspiraba a hacer efectiva la dote de Leonor de Aquitania (casada con Alfonso VIII). Esta colaboración acabó con el siguiente reparto de tierras musulmanas: Valencia para Aragón-Cataluña y Murcia para Castilla.

4. LA APROXIMACIÓN A EUROPA (REVUELTAS NOBILIARIAS DEL CAMINO) (EXAMEN)

A fines del XI es cuando se produce la incorporación de los reinos hispánicos al mundo europeo a través del mundo eclesiástico, monjes cluniacenses y peregrinos acuden a la tumba del apóstol Santiago, así se producen intercambios culturales.

En 1073 cuando es elegido Papa Gregorio VII, recuerda a los hispanos que forman parte de la donación hecha por Constantino al Papa, por tanto debían renunciar al rito mozárabe, rasgo distintivo hispánico y aceptar el rito romano.

Esta medida encuentra la resistencia del clero local y enfrentó a Ricardo, legado pontificio y a Roberto llegado de Cluny, que Alfonso VI había designado para dirigir el monasterio de Sahagún. Los monjes no lo aceptan y abandonan el monasterio, se enfrentan a Ricardo pero éste para mantener su posición en la corte abjura rápidamente. El rito mozárabe sólo desaparecerá cuando Alfonso VI, amenazado de excomunión, acuerde mediante concilio (Burgos 1080) adoptar la liturgia romana y pone al frente del monasterio de Sahagún al cluniacense Bernardo (1086 el primer arzobispo de Toledo).

Desde 1080 Alfonso VI llega a un acuerdo con Al-Qadir de Toledo y así restauran la sede que ofrece a García obispo de Jaca. El Papa Gregorio VII se opone y entonces es cuando se elige a Bernardo al que le otorga poder sobre todos los clérigos del reino, con el apoyo del pontificado.

4.1 DESARROLLO DEL PONTIFICADO

Bernardo favoreció el nombramiento de francos o formados por ellos para sedes y monasterios más importantes del reino, de tal manera que a principios del XII estos eclesiásticos eran un grupo político muy poderoso con participación decisiva en las luchas a la muerte de Alfonso VI, en las que también intervinieron artesanos, mercaderes y grupos militares francos llegados a fines del XI.

La incipiente burguesía se opone a esta nobleza feudal-eclesiástica que controla las ciudades y ve en la guerra civil la oportunidad de manifestarse abiertamente intentando suprimir los señoríos. Movimientos que se producen en todas las ciudades castellanas, leonesas y gallegas del camino de Santiago. Las principales manifestaciones se produjeron en Sahagún (1110-1115) y en Santiago (1116-1117), los clérigos apoyan a Alfonso Raimúndez y los burgueses a Alfonso el Batallador.

4.2 SAHAGÚN (EXAMEN)

Es un señorío cuyos vecinos deben al abad un censo anual, sujetos al monopolio del horno no pueden vender vino ni paños o pescados antes de que lo hagan los monjes. Contra estos privilegios se produce la 1ª revuelta en 1087. Más tarde, en 1095, consiguen suprimir el monopolio del horno y transformarlo en un censo anual, también consiguen suprimir el tributo de la mañería.

El gran ataque contra el abad tuvo lugar en 1115, cuando los burgueses anulan los fueros de Sahagún y se promulgan leyes nuevas en las que figura una cláusula que dice que ni el rey ni la reina entrarán en esta ciudad hasta que juren guardar la costumbre que habían escrito y ordenado y por otra parte el hecho de que el abad se vinculara al grupo eclesiástico para anular el matrimonio de Alfonso el Batallador y Urraca radicalizó las posturas.

Los burgueses se unieron y destruyeron bienes y fincas de los que habían permanecido fieles al abad, cuyo poder fue reducido al poner fin a la inmunidad del señorío y luego ser expulsado al nombrar al rey otro abad, a Ramiro, hermano del rey aragonés (que reinará después con el nombre de Ramiro II, el monje).

4.3 SANTIAGO (EXAMEN)

Un grupo de burgueses aspiraba, con la ayuda de los canónigos, a sustituir al obispo al frente de la ciudad para así compartir el control de la misma, enriquecida por la afluencia de peregrinos al sepulcro del santo. Los canónigos también descontentos con la reorganización del cabildo catedralicio, llevada a cabo por Gelmírez. No obstante, ante el interés común frente al peligro, acallan sus intereses y apoyan a Alfonso VII contra el Batallador y Urraca.

Cuando el navarro abandone la lucha, los rebeldes volverán a la carga contra el obispo, nombrarán funcionarios y renovaban leyes y costumbre, sin embargo, no podrán resistir los ataques de Gelmírez apoyado por Urraca y su hijo Alfonso VII

Estos movimientos fracasaron e independientemente a ellos, siguen los contactos con Europa.

4.4 PORTUGAL

Por lo que respecta a Portugal, el hecho de vincularse a Roma facilitó su independencia, pero también la puso en peligro pues el rey descuidó sus obligaciones como vasallo de Inocencio III, le exigió el pago de censos desde 1179 a 1198, amenazándole con estimular la alianza de castellanos y leoneses contra Portugal. No se sabe si por política o por piedad Alfonso I hizo sustanciosas donaciones al clero, hasta el punto de lesionar los intereses de la monarquía. Sancho I (1185-1211) quiso poner remedio a esta situación tratando de reducir el poder del clero, la chispa saltó con el obispo de Porto, cuando el rey intervino en el proceso de anulación del matrimonio del heredero con Urraca de Castilla.

Estos enfrentamientos entre el monarca y el obispo tenían como objetivo el control de la ciudad, cuyos habitantes dependientes del señorío eclesiástico desde el XI aprovechan para declararse súbditos del rey, lo mismo que sucedió en los monasterios de Sahagún y Santiago. El clero no podía tolerar este despojo de la sede y obligó a Sancho I a volver a la situación anterior, produciéndose nuevos enfrentamientos en los siguientes reinados de Alfonso II (1211-1223) y Sancho II (1223-1247).

4.5 ALFONSO II (1211-1223) (EXAMEN)

Se inicia su reinado con la claudicación ante el clero (igual que Juan sin Tierra en Inglaterra, con los condes y la Carta Magna). En las cortes de Coimbra reconoce la vigencia del fuero eclesiástico, exención de impuestos y cumplir con los legados de su padre Sancho I. Esto lesiona los intereses de la monarquía y los funcionarios intentan mediante investigaciones sobre los derechos, anular las donaciones. Los eclesiásticos y los nobles son apoyados desde el exterior por Alfonso IX de León y el pontífice, ahora Honorio III, quien como señor amenazó al monarca con privarle del reino, amenaza que fue llevada a cabo más tarde, ya en el reinado de Sancho II.

4.6 SANCHO II (1223-1247)

Es sustituido, con apoyo de Roma, por su hermano Alfonso de Boulogne que se comprometerá a suprimir las modificaciones introducidas por su padre Alfonso II y su hermano Sancho II (éste abandonado por sus partidarios se refugia en Castilla).

5. LA ÉPOCA DE LAS GRANDES CONQUISTAS (FERNANDO III) (EXAMEN)

Fernando III rey de Castilla desde 1217 y de León en 1230, amplía los dominios recibidos a costa de los musulmanes. En sus campañas colaboran de forma destacada las órdenes militares hispánicas creadas en 1170. A ellas se debió la conquista y la repoblación de La Mancha y de Extremadura.

Este monarca sigue la política de sus antecesores, ayuda a los sublevados contra almohades o apoya a reyes taifas enfrentados entre sí y cuando la ocasión es propicia, ocupa plazas y reinos.

Hacia 1224, organiza una expedición de apoyo al señor de Baza para ocupar Quesada. Estas intervenciones militares son pagadas con botín o con entrega de ciudades. También con los almohades firma treguas y pagan parias a cambio de ayuda contra almohades sublevados, las parias recibidas por la ayuda de Murcia y Valencia sirven para comprar la renuncia al trono de León de las infantas portuguesas hijas de Alfonso IX.

Unidos Castilla-León y los acuerdos con Portugal y Aragón, facilitan el ataque a los musulmanes. Ibn Hud que había logrado unificar Al-Ándalus, compra la paz. Fernando III se une luego al rey moro de Granada y ocupan Córdoba en 1236. El de Granada intenta ocupar Murcia que pide ayuda a Castilla, aceptando establecer guarniciones castellanas en las ciudades importantes, algunas se oponen a las tropas del heredero, Alfonso X el Sabio. Más adelante castellanos y aragoneses se repartirán los reinos de Murcia y Valencia respectivamente y establecerán las fronteras distintos reinos.

Una vez asegurada la frontera en la zona orienta, le concentra la atención hacia la zona más occidental donde los portugueses iban obteniendo victoria y amenazaban con invadir tierras castellano-leonesas, habían puesto sitio a Jaén, el rey de Granada al no poder socorrerla acepta la rendición y con ella renueva el vasallaje a Fernando III, para salvar el resto de sus dominio, luego colabora con Castilla en el ataque a Sevilla, por tierra, rendida en 1248, con ayuda de una flota cantábrica que impide el desembarco de refuerzos norteafricanos. Con los musulmanes de Granada, vasallos del castellano se limita la expansión de aragoneses y portugueses hacia el sur y queda Castilla como reino de mayor importancia de la Península.

Portugal, independiente, frente a los musulmanes adopta la misma política de sus vecinos, paces, treguas, hizo la guerra solo o aliado con Castilla y León. La falta de fronteras de las zonas de influencia de los reinos cristianos dio lugar a enfrentamientos, esa situación se resolvió en 1253 con la cesión de los territorios en litigio a Alfonso X quien la mantendría en nombre del rey portugués hasta que el hijo de éste (matrimonio de Alfonso III con una hija del castellano) llegara a la edad de 7 años (hijo de Alfonso VI y Berenguela de Castilla).

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Última actualización: Agosto 2005
 

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