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Bibliografía: MARTÍN RODRÍGUEZ, J. L.: Manual de Historia de España. 2. La España Medieval, Madrid, Historia 16, 1993.
Autor:Anónimo
La historia política de los reinos occidentales de los siglos XI y XII. Castilla y León pasan por un proceso de acercamiento y distanciación que culminará en la unión definitiva en el 1230, pero manteniendo sus diferencias, reuniéndose en Cortes separadas, planteando los problemas específicos de cada reino, etc., hasta el siglo XIV. Para entonces, la independencia de Portugal, cuyos orígenes están en el siglo XII, estará afianzada.
Las diferencias entre los tres reinos no impidieron ampliar las fronteras a costa de los musulmanes. El proceso expansivo no fue lineal: en el siglo XI las ampliaciones territoriales son escasas y de reducida importancia (Toledo). Avances y retrocesos se alternan hasta el primer cuarto del siglo XIII, ya que la expansión no sólo choca con los intereses de los árabes, sino de los propios de cada reino cristiano que no son siempre coincidentes y sobre todo con las insuficiencias económicas y demográficas que no permiten dedicar los medios y las personas necesarias para la ocupación efectiva del territorio.
Las bases de la economía en el siglo XI serán: la guerra, el cultivo de los campos y el pastoreo. Pero lentamente irá surgiendo una pequeña artesanía y un comercio interior y exterior gracias a los intercambios efectuados a lo largo del camino de Santiago.
La sociedad hispánica, al igual que la europea, es una sociedad estamental dividida en clérigos, nobles y labradores, pero dentro de esta clasificación aparecen otras diferencias internas basadas en la riqueza y en la posición que cada uno ocupa en la escala de valores sociales.
Como esto es un complicado enjambre de las dinastías de los diferentes reinos cristianos, al final existen unos esquemas aclaratorios.
El siglo XI tiene tres fechas capitales:
Castilla buscará en la guerra la recuperación de sus fronteras de época condal, con León inicia un largo proceso de uniones y separaciones que culminará en 1230 con la unión definitiva de ambos reinos, bajo la hegemonía del primero. Estas divisiones son el reflejo de la situación económica, social y militar y de la personalidad de los reyes. Fernando I (1032-1065), considerará los reinos bienes propios y así los reparte entre sus hijos: Sancho II recibe Castilla, Alfonso VI León y García reinará en Galicia, mientras las infantas Elvira y Urraca reciben el señorío sobre los monasterios de los reinos.
La hegemonía castellana está contrarrestada por el título imperial que corresponde al leonés Alfonso VI y que su padre Fernando I refuerza entregándole el derecho de conquista sobre el reino musulmán de Toledo. Pero el primer rey castellano (Fernando I) complicó aún más la sucesión al repartir también las parias, señalando a su vez la zona de influencia y futura conquista de cada reino:
Castilla tenía cerrada su expansión al sur por las parias de León y Galicia, al oeste había perdido la Tierra de Campos y al este chocaba frontalmente con Navarra. Por esto las guerras entre hermanos fueron continuas. Alfonso VI de León fue derrotado en Golpejera (1072) y buscó refugio en Toledo. Sancho fue asesinado por Vellidos Dolfos cuando intentaba ocupar Zamora que defendía la infanta Urraca. De este suceso se deriva la « jura de Santa Gadea» en la que Alfonso VI tiene que jurar que no ha intervenido en la muerte de su hermano. Así que Alfonso VI ha conseguido reunificar los dominios de su padre, pero la Bureba y los Montes de Oca no pasarán a control castellano hasta 1067 con Sancho II de Castilla.
Alfonso VI rey de León y de Castilla seguirá las directrices políticas de su padre frente a los musulmanes y las parias seguirán afluyendo al reino hasta que en 1085 ocupa Toledo, ciudad en la que sería restablecida la sede primada como símbolo de la unidad eclesiástica de España, mientras el título imperial utilizado por Alfonso VI refleja la unidad política.
En el campo musulmán la ocupación de Toledo puso fin al círculo vicioso en que se movían los reinos de taifas: el pago de las parias era el precio para evitar los ataques cristianos, pero su cobro obligaba a aumentar la presión fiscal y ocasionaba revueltas de la población que sólo podían ser sofocadas con la ayuda cristiana, con el pago de mayores parias que a su vez ocasionaban mayor presión fiscal. El círculo se rompe cuando las parias dejan de ser una protección eficaz: tras la conquista de Toledo los reyes taifas piden ayuda a los almorávides del Magreb, cuyos ejércitos ponen en peligro las conquistas del XI y unifican Al-Ándalus. Sólo el Cid es capaz de hacerles frente en Valencia, reino sometido al pago de parias por Alfonso VI .
A la penetración africana desde el sur se contrapone la entrada en los reinos cristianos de numerosos fracasos, que se instalan en los monasterios del Camino de Santiago como artesanos, mercaderes y monjes o contribuyen a la defensa del territorio y a la repoblación de las ciudades situadas en el valle del Duero. Entre los caballeros más destacados están Raimundo de Borgoña y Enrique de Lorena que se convierten en el brazo derecho del rey que les dará a sus hijas Urraca y Teresa en matrimonio, y con ellas los condados de Galicia y Portugal, respectivamente. Estos enlaces son importantes, con el de Enrique de Lorena y Teresa comenzará a fraguarse la independencia de Portugal. Por otro lado, al morir el heredero de Alfonso VI en la batalla de Uclés, Urraca es designada para la sucesión, pero ya había fallecido su marido Raimundo de Borgoña, con quien había tenido un hijo, el futuro Alfonso VII. Se decidió que debía casarse de nuevo, el pretendiente ideal fue Alfonso I el Batallador que había unido los reinos de Navarra y Aragón, pero el matrimonio fue un fracaso, no hubo heredero y no se pudieron unir los reinos de Castilla y León con Navarra y Aragón. Frente a Alfonso el Batallador se alzaron los clérigos francos en defensa de los derechos de Alfonso Raimúndez (Alfonso VII). Tras varios años de guerra civil entre los partidarios de Urraca y los de su marido Alfonso y de enfrentamientos entre clérigos francos y sus vasallos, que apoyan al monarca navarro para liberarse de la dependencia feudal. El matrimonio sería disuelto por Roma y proclamado rey Alfonso VII, que en 1134 adoptaría el título de emperador. Este rey va a tener una formación plenamente feudal y entre sus vasallos se encuentran los reyes de Navarra y Aragón, separados tras la muerte de Alfonso I en 1134, los condes de Barcelona, reyes musulmanes y el conde de Portugal que ha utilizado la guerra civil para actuar en su condado con absoluta independencia, como un rey más, título que adoptará en fecha temprana.
El título imperial de Alfonso y los derechos feudales que reflejaba no sobrevivieron al emperador, que dividió el reino entre sus hijos: Sancho III sería rey de Castilla y Fernando II de León, la frontera entre ambos reinos, la polémica Tierra de Campos es atribuida a Castilla y para suavizar las tensiones es convertida en infantado para la hermana de Alfonso VII, Sancha.
Los reyes de Castilla y León no contentos con el reparto, se reúnen en Sahagún (1158) para buscar una solución a la Tierra de Campos, repartirse la zona de influencia de Al-Ándalus y dividirse el recién nacido reino de Portugal. Pero este mismo año muere el rey de Castilla, sucediéndolo un menor de edad, Alfonso VIII y se rompen los acuerdos de Sahagún. Fernando II ocupa la Tierra de Campos ante el vacío de poder en Castilla y las tensiones entre sus nobles dirigidas por los Lara y los Castro, éstos se alían con el rey de León. A partir de entonces Fernando II se ocupa de la frontera sur de su reino amenazada por almohades y portugueses cuyo caudillo Geraldo Sempavor (el Cid portugués) llegó a dominar la actual Extremadura.
Mientras Castilla-León-Portugal han permanecido juntos poco importa que Toledo, sede primada, haya sido conquistada por los castellanos, pero quien controle Toledo tendrá el control sobre todo el clero de todas las sedes episcopales que dependen de la sede primada. Por ello León intenta recuperar Mérida, antigua metrópoli arzobispal anterior a Santiago ante la imposibilidad de ocuparla, Fernando II se alía con los almohades para que no la consigan los castellanos o los portugueses. El resto de los reinos cristianos reaccionaron contra la sede episcopal de Toledo, los catalano-aragoneses y portugueses restaurando las antiguas metrópolis de Tarragona y Braga.
Castilla, amenazada al oeste por León y al este por Navarra y Aragón-Cataluña (unidos en 1137), firma la paz con los almohades, que se convierten en árbitros de la situación, seguros ante la división de fuerzas cristianas, atacarán y reconquistarán la mayor parte de las zonas conseguidas por Alfonso VII. Pero el peligro común para los cristianos hizo que tras el ataque almohade de 1197 se llegara a una nueva alianza mediante el matrimonio del leonés Alfonso IX, sucesor de Fernando II y la castellana Berenguela, hija de Alfonso VIII, que llevaría como dote la polémica Tierra de Campos.
Nuevos problemas, el matrimonio fue disuelto por razones de parentesco, pero la unión política de ambos reinos va a ser posible en la persona de Fernando III, sucesor de Alfonso IX, en 1230, y que recibirá de Berenguela el reino de Castilla al morir sin herederos Enrique I de Castilla en 1217. Pero los sucesores de Fernando III no podrán evitar la separación e independencia de Portugal, a pesar del tratado de Sahagún en 1158.
Desde este punto de vista parece que las divisiones de los reinos eran voluntades de los reyes, pero no es así, también los súbditos intervienen aceptado o desechando uniones y separaciones, ya que se sientes diferentes. Así, tras la independencia de la frontera oriental del reino de León (Castilla), los condes crean monasterios e iglesias que civilizan y evangelizan a los castellanos y poco a poco se convierten en centros económicos y de atracción de las propiedades de los pequeños campesinos libres que pasan a depender de un centro eclesiástico o de un noble. Fernando I tendrá que combatir a la nobleza leonesa que lucha por mantener sus derechos feudales y actúan en sus tierras con gran independencia, estos a su vez se enfrentan a la nobleza castellana por conseguir un puesto en la corte. Para poner fin a las disputas, Fernando I lanzará a los nobles a las campañas de Viseo y Lamego en la zona natural de expansión leonesa, donde el botín compensará a los nobles leoneses.
Los beneficios de las parias hacen aconsejable la unión, por ello los nobles castellanos aceptarán de buen grado al rey Alfonso VI, una vez puesto a salvo la fidelidad a Sancho II con la jura de Santa Gadea el Cid será desterrado pero no por ser castellano, sino por haber sido hombre de confianza de Sancho II y haber tenido un papel destacado en la jura. En esta época no estamos en una sociedad nacionalista, aunque aceptemos el enfrentamiento entre castellanos y leoneses, es una sociedad abierta que admite a francos, navarros y aragoneses en la repoblación del valle del Duero. Las diferencias entre los castellanos del norte y los de León desaparecen al abrirse nuevas tierras donde se acepta a cuantos quieren intervenir. Las diferencias sociales se van a establecer entre el norte y el sur de los dos reinos: campesinos libres en su mayoría en el sur y campesinos dependientes en el norte.
La guerra civil que sucederá a la muerte de Alfonso VI no va a ser una guerra entre leoneses y castellanos, sino entre los partidarios de Alfonso el Batallador y los de Doña Urraca y Alfonso Raimúndez. En ambos bandos habrá leoneses y castellanos que defienden los intereses de grupo y no de autoridad, aunque al final de la guerra, tras la muerte de Urraca (1126) puede hablarse de un enfrentamiento castellano-leonés, ya que Alfonso el Batallador controla la mayor parte de Castilla y Alfonso VII domina en León, la paz de Tamara en 1127 va a resultar ventajosa para los navarros que recuperan las fronteras de la época de Sancho el Mayor. Los condes de Portugal apoyarán alternativamente a uno y otro de los contendientes para asegurarse la semiindependencia que tienen, Alfonso VII permitirá esta situación, siempre que se reconozca su autoridad. Además Alfonso VII deberá dar preferencia al este (Castilla) para intervenir en Navarra y Aragón tras la muerte de Alfonso el Batallador, por lo que la expansión natural del reino de León se verá perjudicada por la independencia de Portugal, reconocida por el emperador en 1142, mientras recuperaba las tierras cedidas a Navarra en Tamara y se repartía Navarra con el rey de Aragón-conde de Barcelona (unidos en 1137).
Las circunstancias y la mentalidad feudal llevaron a cabo una nueva división tras la muerte de Alfonso VII, el tratado de Sahagún de 1158 fue una revisión de la política del emperador por parte de sus hijos, la desaparición del reino favorecía a los leoneses, que tenían cerrado el camino hacia el sur, pero tras la muerte del castellano Sancho III el pacto fue inviable y los nobles y Fernando II orientaron su política a crear un pasillo hacia el sur entre Portugal y Castilla y ocupar la actual Extremadura. Alfonso VIII, nuevo rey castellano, se alía con los portugueses para cerrar ese pasillo, frente a Navarra se unirá con los aragoneses, mientras los leoneses ayudan a los navarros. Esta situación dará lugar a que la frontera sur se encuentre sin protección, por lo que se crean las milicias concejiles y las órdenes militares para combatir a los musulmanes desde Castilla, León y Portugal.
Aunque en un principio las órdenes de Santiago y Alcántara sean leonesas y Calatrava castellana, las tres órdenes tienen posesiones en Castilla, León y Portugal y defienden indistintamente los tres reinos y repueblan Extremadura y La Mancha. Tras la victoria en las Navas de Tolosa, donde luchan unidos todos los reinos cristianos, se abre el camino de los portugueses hacia el Algarve, leoneses y castellanos hacia Andalucía y Murcia, catalano-aragoneses hacia las Baleares y Valencia.
| LEÓN | CASTILLA | NAVARRA | ARAGÓN |
| Ramiro III (966-984) Vermudo II (984-999) |
Condado dependiente de León. Hacia 1029 pasa a depender de Navarra | García Sánchez II (994-1000) | Condado anexionado por Navarra. Por matrimonio de García Sánchez I |
| Alfonso V (999-1027) Vermudo III (1027-37) |
Sancho III el Mayor (1000-1035)Rey de Navarra, Castilla y Aragón, al morir reparte sus dominios entre sus Hijos. Castilla y Aragón, reinos | ||
| Fernando I (1032-1065)Desde 1037 une León a sus dominios. Al morir divide los reinos | García Sánchez III (1035-1054) Sancho Garcés IV (1054-1075) |
Ramiro I (1035-1063) | |
| García rey de Galicia | Sancho II (1065-1072) | Sancho I (1063-1094 | |
| Alfonso VI (1072-1109) une los tres reinos nuevamente | Pedro I (1094-1104) | ||
| Alfonso VII (1126-1157) Guerra civil | Alfonso I (1104-1134) | ||
| García Ramírez (1134-1150) | Ramiro II (1134-1137) | ||
| Fernando II (1157-1188) | Sancho III (1157-1158) | 1137 Unión Aragón-Cataluña | |
| Alfonso VIII (1158-1214) | Sancho IV (1150-1194) | Alfonso II (1167-1196) | |
| Alfonso IX (1188-1230) | Enrique I (1214-1217) | Sancho El Fuerte (1194-1234) | Pedro II (1196-1213) |
| Fernando III (1217-1252) | |||
Última actualización: Agosto 2005
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