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Apuntes enviados por J.D.P. sobre el texto CROMBIE, A. C.: Historia de la ciencia: de Agustín a Galileo
La química medieval comenzó como un arte empírico, pero alrededor del siglo XIII había adquirido ya un cuerpo considerable de teoría, cuya finalidad era explicar el tipo de cambio en que estaba interesada la química, a saber, cambios de cualidad y de sustancia en las sustancias inanimadas de la región terrestre. Este edificio teórico llegó a entrelazarse de forma inextricable con la alquimia, asociación que iba a determinar el carácter de la investigación química durante siglos. La alquimia tenía espíritu empírico, pero desembocó en un callejón sin salida al concentrar su atención más en los cambios de color y apariencia que en los cambios de masa. De este modo, mientras la práctica alquímica produjo una gran cantidad de información útil, la teoría alquímica tenía poco que ofrecer a la nueva química, que comenzó a surgir en el siglo XVII.
Las fuentes principales de la práctica alquímica en el siglo XIII fueron, aparte de la experiencia práctica transmitida de generación en generación, las traducciones latinas de varios tratados griegos y árabes sobre los tintes, la pintura, la fabricación de cristal y otros procesos decorativos, la pirotecnia, la materia medica, la minería y la metalurgia, a los que las generaciones sucesivas añadieron quizá una o dos nuevas recetas.
Los pocos manuscritos químicos latinos que quedan anteriores al siglo XII son enteramente de carácter práctico, pero desde alrededor de 1144, cuando Roberto de Chester tradujo el Liber de Compositione Alchemiae, la alquimia árabe comenzó a penetrar en la Europa occidental.
El origen de la alquimia parece haber estado en la unión de la práctica de los trabajadores egipcios del metal, con las teorías de la materia de los gnósticos y de los neoplatónicos alejandrinos, que (a parte de una concepción de la materia prima basada en el Timeo) eran fundamentalmente aristotélicos. Los primeros alquimistas, como Zósimo y Sinesio en el siglo III, que eran gnósticos, combinaron descripciones de aparatos químicos y de operaciones prácticas de laboratorio, con una explicación del universo visible como una expresión de figuras y símbolos y una creencia en la acción por simpatía, acción a distancia, influjo celeste, poderes ocultos bajo cualidades manifiestas y los poderes de los números. Estas ideas calaron en la química desde el siglo III hasta el XVII, y no era raro que incluso las operaciones prácticas de laboratorio se describiesen en un oscuro lenguaje simbólico, quizá para burlar a otros y mantener ocultos los secretos. Fue Zósimo el primero en usar la palabra chemeia, el arte del País Negro, Egipto o Khem, que dio lugar a la arábiga alquimia y a la química del español moderno. El objeto principal de la alquimia era la producción del oro a partir de los metales viles {1} . La posibilidad de realizarlo se fundaba en la idea desarrollada por Aristóteles {2} de que una sustancia podía ser cambiada en otra cambiando sus cualidades primarias.
Esta idea aristotélica de que los elementos podían ser transformados sugería que privando a los metales de ciertos atributos, o quizá de todos sus atributos, y reduciéndolos de ese modo a materia prima, se les podía dar a continuación los atributos del oro. Para conseguir este fin los alquimistas intentaron descubrir un elixir, la "Piedra Filosofal", que podía actuar como un catalizador o como un fermento, como la levadura actuaba sobre la masa.
Hacia el siglo VII, cuando los árabes conquistan Alejandría, el elemento mágico en la alquimia griega había ido mucho más allá que el elemento práctico. La alquimia árabe se derivó principalmente de fuentes griegas, pero los representantes principales le dieron de nuevo un giro mucho más práctico. Los primeros documentos alquímicos árabes importantes son los que tradicionalmente se atribuyen a Jabir Ibn Hayyan, que se supone, vivió en el siglo IX. El corpus de Jabir aceptaba la teoría aristotélica de que los minerales se engendraban de exhalaciones de la tierra, pero afirmaba que en la formación de los metales, las exhalaciones secas producían en primer lugar azufre y las exhalaciones húmedas mercurio, y que los metales se formaban por la combinación subsiguiente de estas dos substancias. La armonía natural más perfecta y la proporción de la combinación producía el oro; otros metales eran el resultado de defectos en la pureza o en la proporción de los dos ingredientes. El objeto de la alquimia era eliminar tales defectos. Por lo que respecta a la química práctica, los manuscritos árabes atribuidos a Jabir contienen descripciones de procesos como la destilación y el uso de baños de arena y baños de agua, la cristalización, la calcinación, la solución, la sublimación y la reducción, y de aplicaciones prácticas, como la preparación del acero, los tintes, barnices y tintes para el cabello.
Otros alquimistas árabes que influyeron en la cristiandad occidental fueron Rhazes (muerto hacia 934) y Avicena (980-1037). Rhazes dio una clara descripción de aparatos para fundir metales, para destilar y otras operaciones, y también dio una clasificación sistemática de sustancias químicas y de reacciones. Combinó también la teoría aristotélica de la materia prima con una forma de atomismo. Avicena en su De Mineralibus, la parte geológica y alquímica de la Sanatio (al Shifa), hizó pocos avances químicos respectos de sus predecesores, pero hizo una clara exposición de las teorías aceptadas. Un aspecto importante de la teoría química que provocó dificultades era el de explicar cómo, en la combinación química, los elementos que no existían ya en el compuesto podían ser regenerados. Por ello Avicena atacó a los fabricantes de oro. Sin embargo, pese a los avances prácticos de Rhazes y a las críticas de Avicena, el arte mágico esotérico de la alquimia continuó floreciendo vigorosamente. Así, las primeras obras árabes traducidas al latín incluían, pues, no sólo los tratados de Rhazes sobre los alumbres (o vitriolos) y las sales y el De Mineralibus, de Avicena, sino también el mágico Tabla Esmeralda.
Ambos aspectos de la alquimia se hicieron populares en la Cristiandad desde el siglo XIII en adelante, aunque escritores como Alberto Magno adoptaran habitualmente el escepticismo de Avicena acerca de la transmutación. Las enciclopedias de escritores como Bartolomeo Anglico (1230), Vicente de Beauvais, Alberto Magno y Roger Bacon contenían una gran cantidad de información química derivada tanto de fuentes latinas como árabes, y las dos últimas parecen mostrar una cierta familiaridad con las técnicas de laboratorio. No se realizó ningún progreso en la teoría química sobre los árabes antes de Paracelso, en el siglo XVI, pero en la química práctica se realizaron algunas aportaciones importantes en el último periodo de la Edad Media {3}.
Subir al principio del documentoNotas
{1}Pensar siempre la supuesta practicidad de la alquimia relacionada con la economía.
{2}Aristóteles había enseñado que la generación y corrupción de las formas substanciales en la región sublunar se producía a varios niveles en una jerarquía de substancias. La materia perceptible se distinguía una de otra por muchos detalles, por ejemplo, el color, el gusto, el olor, pero todas, decía, eran o calientes o frías, húmedas o secas. Estas cualidades eran primarias y todas las demás, secundarias o derivadas.
{3}El destilado , gracias al enfriamiento del tubo del alambique se permitía la condensación de sustancias volátiles, con todo lo que el alcohol trajo con siglo como sustancia y como mercancía
Última actualización: Mayo 2006
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