| ← Lecturas | •Complementarios• | P.Anderson→ |
Comentario realizado por M.A
A mediados del siglo XVI, cuando tiene lugar la Reforma, Europa ya ha iniciado su proceso de expansión conquistadora con todo lo que ello supone. Los cambios económico, culturales, religiosos, han sido en ocasiones, tildados de revolucionarios.
El patrón que domina la forma de existencia está siendo transformado desde todos los ángulos.
El mundo había ampliado sus dimensiones, y esto lo sabían muy bien los portugueses y españoles con sus respectivas expansiones por las Indias Orientales y la configuración del nuevo continente americano.
España y Portugal, mantenían pues una fuerte rivalidad mercantil que intentaba por supuesto controlar la información, lo que era bastante difícil por el aumento de la curiosidad y la producción de las imprentas.
Europa es inundada por relatos sobre las nuevas tierras que, crean una nueva dimensión distinta de la concebida sobre seres fantásticos que habitaban al borde del mundo.
En el transcurso del siglo XVI hubo un cambio en la concepción sobre el nuevo mundo durante la primera mitad el estupor y la admiración hacia todo el nuevo mundo dominaba los ideales europeos, pero la confirmación de la superioridad tecnológica de Europa sobre los nuevos territorios convirtió esta actitud en más agresiva.
El ejemplo más claro lo encontramos en España, cuya expansión colonial, alentada con "llevar la palabra del señor" se ampliaba cada vez más.
Las nuevas se tierras tuvieron una difusión propagandística que ofrecían (y esto fue iniciativa española) un nuevo mundo a todas las masas, vendido como un jauja mágico.
Las distancias cubiertas eran enormes, pero esto no implica que la ciencia náutica hubiese avanzado, porque de hecho todavía la tecnología no permitía prescindir de las condiciones atmosféricas.
Las distancias cortas eran cubiertas por caballos en espacios terrestres aunque la velocidad de circulación dependía en muy alto grado de las necesidades. Las distancias largas se cubrían por mar.
El ritmo y el tiempo dependían del lugar y del método empleado, el correo a caballo europeo tardaba en ocasiones más que los corredores incas.
Los viajes por barco eran los más arriesgados y lentos, pero las comunicaciones al menos, se iban estableciendo. Una de las causas de que el imperio absolutista español no lograra su férreo control sobre las Indias fue precisamente este retraso de tiempo en las comunicaciones, ya que las noticias tardaban al menos un año en llegar.
El tiempo tenía evidentemente importancia pero no era un marcador como lo es después de la industrialización (o sea en nuestro tiempo).
El reloj, era un invento reciente, y no perfeccionado. La Reforma permitió separar el tiempo clerical del tiempo civil, que en los países de la contrarreforma siguió indisoluble. Hasta el siglo XVII y la invención del péndulo no se daría el empujón necesario a la industria relojera. La posesión de relojes estaba limitada a una minoría y, dado que la base económica era económica el tiempo estaba más regulado por estaciones y luz solar que por otra cosa. Los intentos por establecer calendarios siempre provocaron fuertes desequilibrios políticos.
En este siglo la población era mayoritariamente joven, ya que las posibilidades de llegar a viejo eran bastante escasas.
Las clases más altas tenían una esperanza de vida de entre 28-30 años para los varones y 34-36 para las mujeres.
La mortalidad infantil era tan elevada que la fundación de otras familias se veía limitado a los supervivientes. La edad de esta mortalidad está comprendida entre los quince y los dieciséis años. El espectro de población dominante es de niños, y pese a lo que sostiene generalmente este autor dice que los matrimonios no se contraían cuando eran jóvenes sino a una edad entre los veintidós y los veintisiete. Pero esta afirmación es hecha con el apoyo de tan sólo dos estudios.
El elevado índice de mortalidad obligaba a contraer segundos y terceros matrimonios, pero que esto se lo pudieran permitir, sólo está asegurado para las clases más altas.
La media de hijos baja para las clases más pobres (probablemente porque es más difícil mantenerlos) pero esta entre los tres hijos y los cinco en las clases más altas.
El aumento de familias numerosas no se dio hasta el florecimiento de la burguesía de Ginebra, donde el número de hijos dependía de la edad a la que se casara la esposa.
Las prácticas de control de la natalidad (que eran necesarias en las familias más pobres) se reducían a la venta o el abandono de los hijos que no se pueden alimentar.
Los métodos anticonceptivos eran muy poco utilizados, pero defender las pequeñas familias será paso característica del cambio de los tiempos.
Es difícil saberlo porque los registros (en manos de párrocos y después funcionarios) no se llevaban " al día". El panorama general en 1660 era el siguiente: según se mira en un mapa hacia Occidente, las zonas van siendo mucho más pobladas con los datos aproximados de 5 habitantes por kilómetro cuadrado en Rusia y paralelos y 50 habitantes por Km. cuadrado en los Países bajos. De todas formas desde un siglo antes las ciudades venían aumentando su población. Es precisamente el crecimiento de estas ciudades el que acompaña el acontecimiento. Pero esto no es suficiente para justificar el crecimiento demográfico. Las pautas de urbanización no se guiaban precisamente por la necesidad de vivienda.
El aumento demográfico cuyas causas no especifica una a una el autor, pero si que menciona algunas, suficientes para poder sacar la siguiente conclusión: El crecimiento demográfico es un producto de los condicionantes históricos de todos los tipos, que no es pasivo sino activo, es decir, va actuar como condicionante para los cambios económico-políticos que se darán en los siglos posteriores al XVII. De este crecimiento demográfico también se habla en " Clase obrera y revolución industrial" de John Rule.
Que la medicina fuera por detrás de este crecimiento es lo que origina una caída en la tabla del crecimiento demográfico, que afecta principalmente a Europa por las epidemias.
Otro factor importante tiene que ver con la reforma y contrarreforma, teniendo en los países del sur una caída considerable mientras que los países del norte, en especial Holanda seguía manteniendo una población bastante elevada.
De todas formas el decrecimiento fue generalizado, tanto por las guerras, como las epidemias y la crisis de subsistencia, todo ello marcador de una fuerte crisis económica.
Lo único que se podía asegurar de la vida era la muerte, máxima realidad para todo habitante de estos siglos.
Las epidemias se dieron frecuentemente y en casi todo el territorio europeo, con una importancia devastadora, ya que se extendían a los territorios más cercanos.
Eran irregulares pero aparecían sobre todo en las ciudades (foco de contaminación). No es atribuible únicamente a la peste, sino también al tifus, gripe, etc.
De todas formas era esta epidemia la que más muertes recaudaba como muestran los datos. Lo peor es que no podían hacer nada contra ella, ya que el aislamiento humano no cortaba el paso alas pulgas de las ratas.
Hasta 1743 va a haber peste. Se consideraba y creía que la peste discriminaba entre sus víctimas, sobre todo porque encontraba focos de suciedad donde menos recursos había y por tanto menos medios para controlar la higiene. Además no podían huir, mientras que burguesía y nobleza si que podían. Esto lo único que conseguía era aumentar el odio entre clases.
Los mejores aliados de la peste eran la pobreza y la mala alimentación.
La autoridad en tiempos de peste era ejercida por el pueblo, ya que al más mínimo brote huían las autoridades legales.
El hambre lo padecían siempre las clases más bajas pero este no es el problema, este reside más bien en la imposibilidad de conseguir lo mínimo al no haber cosecha. La desaparición del suministro puede producirse por muy distintos factores, desde el agente metereólogico a los asaltos, pasando pro la falta o destrucción de infraestructura de comunicación. (Ejemplo Roma)
El reparto de la comida era muy desigual, dos poblaciones cercanas podían tener un nivel de consumo desproporcionadamente desigual. El hambre pasó en dos oleadas fuertes por Europa. Depresión económica provocada por las malas cosechas.
El hambre ayudó en muchos casos a la restauración de las monarquías y sobre todo al absolutismo. En algunos sitios, las provisiones de grano hicieron pasar esta crisis inadvertida.
Este plaga "hambrienta" por supuesto, no afectaba a los ricos excepto en muy rara ocasión. La mortandad era más elevada entre los pobres campesinos que urbanos, ya que los últimos tenían como último recurso pedir limosna.
No es que el hambre matara gente, sino que la desnutrición del pueblo era generalizada y por tanto eran víctimas más fáciles de agentes patógenos etc.
Se procede a un análisis para concretar un poco más el nivel de subsistencia a través de la producción de alimentos.
Esto se ve en la exportación de cereales. La conclusión del análisis es que la mayoría de los campesinos no podían garantizarse la subsistencia, sobre todo porque no había tierra suficiente para cultivar (ni medios, ni otros factores que no se tienen en cuenta).
Los datos no permiten sacar ninguna conclusión sobre las dietas de los campesinos, sin embargo si que dejan evidencia de que la mayoría de la población rural estaba al borde de la miseria.
La guerra englobaba todos estos factores, y a pesar de que en teoría no debían ser tan devastadoras, el pueblo que sufría una guerra sufría un fuerte golpe en su economía. Como consecuencia del horror surgieron los antibelicistas.
El impacto es difícil de calcular. El nivel de mortandad del que se hablaba antes no fue demasiado notorio en Francia (ni por las guerras). En los Países Bajos la guerra de la independencia de Holanda produjo una crisis, más sufrida en la primera mitad de los años estudiados por el norte, y en la segunda mitad por el sur.
Última actualización: Abril 2006
Página alojada en Filosofía.tk