Malacología del Estrecho de Gibraltar
 
Naturaleza muerta
Mecano
 
 

Autor: José María Cano
© Ed. Ba-Ba Blaxi Music, 1991

No ha salido el sol
y Ana y Miguel 
ya prenden llama.  
Ella sobre él,   
hombre y mujer    
deshacen la cama.     

Y el mar que está loco por Ana
prefiere no mirar. 
Los celos no perdonan  
al agua, ni a las algas, ni a la sal.   

Al amanecer
ya está Miguel 
sobre su barca.  
Dame un beso amor,   
y espera quieta    
junto a la playa.     

Y el mar murmura en su lenguaje:
-¡Maldito pescador! 
Despídete de ella,  
no quiero compartir su corazón-.   

Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla que vuelva Miguel.  

Dicen en la aldea
que esa roca blanca es Ana. 
Cubierta de sal y de coral   
espera en la playa.    

No esperes más niña de piedra.
Miguel no va a volver. 
El mar le tiene preso  
por no querer cederle a una mujer.   

Incluso hay gente que asegura
que cuando hay tempestad, 
las olas las provoca   
Miguel luchando a muerte con el mar.    

Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla que vuelva Miguel.  

Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y llorar, y llorar y llorar sobre el mar. 

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