16
mayo 2007
00:48
am
s.
r. , cádiz , españa |
Existen muchos rincones en internet donde me encuentro a gusto, escribiendo, participando, debatiendo,... Hace ya más de un año, me encontré con un sitio interesante llamado rateyourmusic.com donde puedes registrarte y colaborar completando la inmensa base de datos que pretende ser recogiendo todas las discografías existentes de cualquier cantante o grupo, de cualquier país o idioma, de cualquier estilo y época. Los amantes de la música además podemos disfrutar catalogando nuestros propios discos, comparando los gustos musicales con gente de todo el mundo o haciendo curiosas listas relacionadas con la música.
Hace dos días recibí un mensaje privado de un chico de Saint Louis. Aunque estaba casi seguro de que se trataba de una ciudad de Estados Unidos, busque en Google Earth, y efectivamente ubique la ciudad en el estado de Missouri. Al ver el globo terráqueo acercarse hasta mostrarme la ciudad de St Louis me preguntaba ¿por dónde vivirá esta persona? Tuve la extraña sensación de que por un momento me encontraba cerca de él.
Me comentaba en su carta que había estado consultando la base de datos y que yo era el único que aparecía que poseía el primer disco de Thalía, y que si de alguna forma yo podía conseguir una copia ya que él posee todos sus discos menos ese.
Me conmovió precisamente que me preguntara por ese disco en concreto. Cuando se habla del valor sentimental de las cosas, ese sentimiento que mucha gente no comprende, suele esconder una historia detrás tan intima como intensa que te hace no despegarte de ese viejo libro maltrecho que lees cada cierto tiempo y que guardas con tanto celo a pesar de poder comprarte una nueva edición, o guardar en el fondo del cajón un viejo peluche raído al que le falta un ojo y el paso del tiempo ha tornado su suavidad en aspereza.
Concretamente este disco tiene historia detrás. Le escribí a este desconocido amigo contándosela esta misma mañana y esta noche en la que me encuentro nostálgico y escuchando canciones como Mar antiguo de El Último de la Fila he recibido su nueva contestación dándome las gracias por haberlo hecho participe de dicha historia. Así pues ahora me animo a contarla aquí porque sé que alguien ahí fuera, la leerá y sabrá perfectamente que sentimientos me embargan.
Hace unos años hice un amigo por correspondencia. Cuando digo correspondencia me refiero a las cartas, esas que escribíamos antes a mano y que los emails han ido matando poco a poco. Recibí una primera carta muy bella adornada con poemas de Kavafis y otros escritores homosexuales que sabiamente eligió. Esa carta me llegó ya que se salía de las típicas cartas en las que uno se describe con rigor científico: mido tanto, peso tanto,... y por consiguiente yo tenía que responderla estando a su altura. Como no domino la poesía, ni siquiera eligiendo la de otros, se me ocurrió confeccionar una carta con fragmentos de canciones conocidas de tal manera que el texto tuviera un nuevo significado y dijera mucho sobre mi y mis sentimientos. Ardua tarea pero que después de dos noches intensas conseguí. Cuando él recibió la carta quedó impactado. Quiso hacerme un regalo, devolverme la carta sonoramente, o sea, buscar todas las canciones de las cuales yo había tomado un trozo en forma de recopilatorio. 40 canciones que grabó en dos cds con su portada diseñada y todo. Hoy en día emule y otros programas p2p así como el uso indiscriminado de las grabadoras de cds hacen esta tarea mucho más fácil, pero en aquel entonces cuando internet lo tenían solo unos pocos y las grabadoras eran carísimas no lo era tanto. Para ello compró en tiempo record 39 discos originales, muchos de ellos descatalogados que consiguió a través de la red. Una locura vamos...
Como os habréis percatado ya, le faltó uno. Fue precisamente el de Thalía como imagináis. Así pues se vio obligado a preguntarme si yo tenía ese disco. No lo tenía, yo conocía la canción elegida, Saliva, sólo porque la recordaba de cuando vino a España de promoción y se quedó una temporada trabajando en Telecinco donde la cantó más de una vez. Pero en la biblioteca de la Junta de Andalucía de Granada localicé una copia en cd del mismo, así que moví cielo y tierra para de alguna manera enviarle dicha canción y completara su bonito regalo. Al poco recibí dicho doble cd que aún guardo con todo el cariño del mundo.
Un día de buenas a primeras te das cuenta que la relación se ha ido al traste. Esas cosas ocurren. Uno no sabe ni como, ni es capaz de ubicar el momento exacto del deterioro de la misma, pero un día dejas de recibir cartas, dejas de escribirlas, dejas de oír la voz al otro lado del teléfono...
Pasaron los meses y me encontraba yo dando un paseo cuando vi que una tienda de discos liquidaba sus existencias. Adicto a la música y coleccionista nato que soy, entré. Por aquel entonces el cd aún era muy novedoso y caro y encontrar allí tantos discos por debajo del precio normal me hizo rebuscar en mis ahorros para comprar todo lo que pudiese. También tenía un buen apartado de los casi olvidados vinilos. Les eché un vistazo y entre ellos apareció el disco de Thalía, sin dudar lo compré. Cuando compro un disco no me separo de él. Sin embargo en esta ocasión pensé en enviárselo y retomar la relación. Antes quise ver en que estado había quedado así que volví a contactar, pensé que los meses habrían curado un poco los malentendidos pero me entristeció ver que no. Desde entonces guardo ese disco, que jamás he puesto, que jamás he vuelto a ver en ningún sitio y del que jamás me separaré.
...
i wrote some letters for you
some letters for you
and you didn't answer
i'm not feeling well...
letters for you , tam tam go! |