El
boligrafo es de origen hungaro y se patentó allá
por el 1938, pero como llegó a nuestras manos no es
lo que se quiere destacar aqui. De entre todos los bolígrafos
no hay ningún otro diseño más conocido
que los boligrafos BIC, sobretodo el módelo
Cristal. ¿Hay alguien que no lo conozca? Pues
bien en 1948 y, después de haber pasado la patente
por varias manos desde su invención, aun seguía
siendo muy caro pero el francés Marcel
Bich desarrolló un nuevo diseño barato,
funcional y desechable, que es este que vemos aqui. Supuso
la revolución en los boligrafos asi como el hábito
de los productos de usar y tirar debido a su bajo coste.
El
bolígrafo BIC se encuentra entre las joyas de los diseños
actuales siendo pieza de algunos museos como el MOMA
de Nueva York. Este diseño es tan funcional
que apenas a sufrido cambios desde el inicio. Presenta un
capuchón que sirve para identificar el color, para
colgarlo de nuestro bolsillo y para evitar que el boligrafo
se seque. Actualmente presentan la punta cortada para impedir
que en caso de que sea accidentalmente tragado se produzca
el ahogo. El tubo es transparente con lo cual vemos si se
nos está gastando o no, es hexagonal lo que evita que
ruede y presenta un pequeño agujerito en la mitad para
que circule el aire y asi pueda fluir la tinta. El tapón
del final es abombado y muy pegado a la base para evitar fugas
en caso de rebentarse o bien para evitar que sea tragado por
alguna persona. Un diseño perfecto.