|
Alejandro Magno consiguió
a lo largo de sus 33 años conquistar el imperio más
grande de la historia. Con sólo 14 años fue regente
y con 16 emprendió su primer armisticio en la Batalla
de Queronea dirigiendo con éxito a la caballería
macedónica contra los griegos.
Filipo, padre de Alejandro,
había tomado Grecia. Se
produjo una sublevación por parte del pueblo pero Alejandro
consiguió batirla doblegando a la ciudad de Tebas
y haciéndose nombrar general de los griegos. Al poco
su padre murió a manos de Pausanias,
un capitán de su propia guardia. Con lo cual y con tan
solo 20 años sucedió a su padre.
Ostentando
ya los títulos de Comandante
Supremo de la Liga Helénica, Comandante
en Jefe de la Liga de Corinto y Presidente
de la Liga de Tesalia consolidaba su liderazgo macedónico
y griego aunando así un ejército sumamente preparado
para la batalla contra los persas. A pesar de las grandes diferencias
en número con estos, Alejandro
orquestó bien las batallas doblegando los territorios
de Asia Menor.
Su
siguiente paso fue avanzar hacia el sur. Así llega hasta
la ciudad de Tarso, donde cae enfermo.
Dario III pone en peligro su avance
pero en la Batalla de Issos es
derrotado. A partir de aqui avanza por Fenicia,
aunque la región de Tiro
llega a ofrecerle una gran resistencia. Finalmente la derrota
y comienza su andadura hacia Egipto.
Apenas
encontró resistencia en este avance y su llegada a Egipto
fue recibida con gran clamor ya que los egipcios eran liberados
de la doblegación persa. Mandó construir grandes
templos para los dioses egipcios ganándose al clero de
allá e incluso fundó la ciudad de Alejandría
en el Delta del Nilo. Se proclamó
faraón y tomó las riendas del país. Su
aventura no cesaba aqui y decidió acometer la conquista
de los territorios que formaban el corazón del Imperio
Persa.
Dirigiéndose
a través del río Eufrates
y de ahí pasando al río Tigris
fue avanzando sin encontrar casi resistencia. Una vez allí
Dario III de nuevo le puso gran
resistencia en la Batalla de Gaugamela,
pero Alejandro atacó a su
centro y rompió las lineas enemigas que huyeron viendo
como su rey era vencido nuevamente. Darío
fue asesinado.
En
Babilonia fue recibido como un
libertador. De allí se dirigió a Susa
y Persépolis, a continuación
a Ecbatana y más tarde a
Bactriana y Sogdiana.
Llegados a este punto encontraron grandes resistencias en cuanto
a clima, desconocimiento del terreno y las voces que se alzaban
en su contra desde su propio ejército macedonio propiciada
por su política de alianzas que le llevó
a casarse con la princesa irania Roxana,
gesto visto por los macedonios como una orientalización
en su política.
Su
próximo objetivo fue La India.
Reforzó su ejército con tropas persas y acometió
la tarea encontrándose con el rey Poros
que no se lo puso fácil. Venció una vez más
y así descendió por el Ganges
hasta el río Hífasis.
Las tropas daban cada vez más muestras de cansancio después
de tantos años de luchas. Llegaron hasta Patala
y una vez allí se organizó el regreso de su ejército.
|